Jared Wetherbee, de los Leones a los Sultanes de Monterrey.-Foto Cortesía

No se recuerda, en muchos años, una situación como la que están pasando los Leones de Yucatán. Acostumbrados a estar arriba, peleando y buscando reforzar su róster año con año, este jueves dejaron ir a tres de los hombres importantes de su rotación, punto que era lo más notable en una temporada de pesadilla.

Los melenudos, sotaneros de la Zona Sur, prácticamente eliminado de la carrera hacia los playoffs, ya cambiaron en menos de 24 horas a tres abridores, rumbo a equipos contendientes, lo que se ve como el desmantelamiento del club que, de 2018 hasta 2025, era invitado perenne a las postemporadas en la Liga Mexicana.

A primera hora mandaron a Ronnie Williams, el mejor pitcher del equipo y entre los primeros tres de la LMB, a los Olmecas de Tabasco, sublíderes del Sur. Y en el transcurso de la tarde, se deshicieron de los servicios de otros abridores: a Brandon Brennard, quien llegó a préstamo desde Laredo, lo mandaron a Unión Laguna, mientras que a Jared Wetherbee, lo cambiaron a los Sultanes de Monterrey.

El martes, al comenzar las operaciones, vistas como ajuste de róster lo mismo que desmantelamiento, cambiaron al jardinero boricua Henry Ramos a los Pericos de Puebla.

La reacción de los aficionados fue notable, ríspida, al sentirse incluso burlados por lo que consideraron una falta de respeto al tirar la toalla en lugar de reforzarse con peloteros acorde a las necesidades de equipo. Los Leones tienen récord de 27-44, para porcentaje de .380, uno de los peores en las más de siete décadas que llevan en la Liga Mexicana.

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