La noticia de que el IMSS había detectado una irregularidad en el registro de una empresa, que en una sola jornada dio de alta a 300 trabajadores, dejó al descubierto un fraude que en algunos casos alcanza niveles desproporcionados.
Los principales afectados son personas que consciente o inconscientemente depositaron su confianza en un defraudador.
La falta de información y el abuso de quienes poseen las herramientas y recursos para orquestar este delito hacen que la institución mantenga estrictos protocolos para evitar la generalización de este fraude.
Muchas veces estos hechos ocurren sin que las empresas se den cuenta, especialmente cuando contratan a personas externas para atender lo concerniente al seguro social.
Gloria Alejandra Cortés Alonso, catedrática de la Facultad de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac Mayab, clarifica el problema de la simulación laboral, el impacto que tiene esta práctica y sus consecuencias.
Además de ser maestra de la facultad citada, es especialista en Derecho Laboral y Derecho Procesal Laboral, mediadora privada por el Igome y registro en el Poder judicial de del Estado. También es directora de Alcort Corporativo Jurídico y coordinadora del Comité Laboral Anade Yucatán.
La especialista refiere que afiliar a una persona al IMSS sin que exista una relación laboral real es un delito considerado como fraude, pues altera en forma dolosa los registros del instituto para obtener beneficios médicos, pensiones o semanas cotizadas de manera ilícita, lo que afecta directamente las finanzas públicas.
“Toda oferta de afiliación al IMSS sin relación laboral, toda promesa de comprar semanas cotizadas, todo aquello que se plantee fuera de las normas del instituto, es un fraude… Muchas veces quienes lo realizan son personas que tienen acceso a las herramientas para tal fin y se aprovechan de la ignorancia de muchas personas que creen que su situación pasará desapercibida”.
Según se explicó, y de acuerdo con información obtenida al respecto, la Ley del Seguro Social establece que el aseguramiento obligatorio requiere estrictamente un vínculo de subordinación (un trabajador que presta un servicio personal y remunerado a un empleador).
Registrar a empleados fantasmas o empresas inexistentes constituye el delito de defraudación fiscal y es sancionado por el Código Penal Federal.
Cuando se da el fraude por afiliaciones irregulares, todos pierden: personas que se prestan al fraude, defraudadores que pueden terminar en prisión, empresas sancionadas e incluso la propia institución con pérdidas financieras y recursos.
“De descubrirse el fraude la persona que se prestó a esta situación perderá cobertura médica, medicinas, su dinero, semanas cotizadas, pierde mucho”, comenta la doctora Cortés Alonso.
El artículo 251 de la Ley del IMSS establece sus facultades y atribuciones como organismo fiscal autónomo para administrar los distintos seguros de salud y pensiones, recaudar cuotas, realizar auditorías, determinar créditos fiscales y dar de baja a patrones o trabajadores cuando desaparezca la relación laboral.
Esto incluye dar de baja del régimen obligatorio a patrones y trabajadores cuando el IMSS verifique la desaparición o inexistencia del hecho que dio origen al aseguramiento, incluso sin el aviso formal del patrón.
Por esa razón el IMSS realiza auditorías y cruces de datos (como el SAT o el SUA). Al detectar la anomalía, cancela las afiliaciones de inmediato. Quien pagó por el servicio pierde su dinero, pierde su historial de semanas cotizadas y, en el peor de los casos, puede enfrentar procesos penales.
“Vemos en redes sociales cómo se ofrecen estas afiliaciones y cobran cuotas mensuales por ello, pero quienes lo ofrecen desaparecen con el dinero sin haber dado realmente de alta al usuario ante el instituto. Si fue registrado y el IMSS lo detecta como irregular, el más afectado es quien se prestó al fraude”, reiteró.
Despachos externos
Muchas empresas no cuentan con un departamento contable propio y delegan en despachos externos esta tarea. El problema es que al hacerlo entregan una serie de herramientas e instrumentos de carácter fiscal muy delicados que, de caer en manos inapropiadas, se pueden convertir en la puerta de un fraude.
Una persona desleal del despacho externo puede hacer uso de la e-firma de una empresa y ofrecer afiliaciones a personas que necesitan del seguro social, pero sin una relación laboral fundamentada.
A menudo las empresas utilizadas para este fraude no se dan cuenta hasta que revisan sus registros cuando son avisadas por el IMSS.
Según se averiguó, si el “afiliado” utilizó servicios médicos durante un tiempo y se descubre que no tenía relación laboral con empresa alguna, el IMSS puede requerir el pago total de los servicios médicos de manera retroactiva por considerar un uso indebido.
“Nada que se ofrezca o haga al margen de la ley del IMSS es legal, la afiliación de un trabajador al IMSS se realiza bajo condiciones muy específicas, debe identificarse plenamente con su INE, con un comprobante de domicilio reciente, si ya laboró el afiliado debe conservar su número de seguridad social o en su defecto, si se trata de su primer empleo, se le debe asignar uno”, explicó la entrevistada.
“Hay que verificar todo, la persona afiliada tiene derecho a cotejar la información con que ha sido dada de alta al Seguro Social y las empresas también deben revisar periódicamente sus registros de plantillas laborales para advertir posibles irregularidades”, comentó.
En el caso de los “freelancers”, la Modalidad de Trabajadores Independientes permite cotizar de manera legítima para acceder a servicios médicos, incapacidades, pensión y fondo para el retiro. Se puede calcular tu aportación mensual y realizar el trámite directamente en la página oficial del IMSS.
La Modalidad 40 del IMSS es útil para quienes buscan sumar semanas cotizadas y con ello mejorar el cálculo de su futura pensión, realizándolo siempre por la vía legal y sin vínculos laborales falsos.
