En el artículo anterior que gentilmente el Diario publicó en su sección Deportes, resaltamos la importancia que tiene el pitcheo en este bello pasatiempo que es el béisbol. Eso, claro, debe complementarse con una buena ofensiva que produzca carreras y, entre las herramientas de los bateadores, sobresale la velocidad. Fórmula clara para lograr las victorias: batear y correr para apoyar a los serpentineros.
Consultamos la Enciclopedia del Béisbol Mexicano publicada por primera vez en 1992, y el “Quién es Quién”, en su edición 2026, y sobre el tema encontramos que el corrido de bases se suma a lo anterior y nos hace recordar el show que nos regalaron Tommy Hinzo y Cornelio García cuando vistieron la franela de los Leones. En los años que jugaron en la cueva, vaya que brillaron: Hinzo se anotó 61 estafas en 1991 y 80 en la campaña de 1992. Cornelio se hurtó 52 en 1991 y 45 en 1993. Llegaban a primera y ya estaban dando dolor de cabeza a los rivales.
Antes, cuando se jugaba aún en el Parque Carta Clara, hubo otra pareja importante de leones voladores: Wilbur Howard, el “Chili”, campeón robador en la temporada abreviada de 1980, y Wendell Alston, rey de los cacos, con 37, en 1981. Daba gusto verles en las bases.
Años más adelante, nos deleitaron con su forma de robar bases y batear triples peloteros como el venezolano Willie Romero, un todo terreno antes de retirarse para ser mánager, y Luis Arredondo, líder robador de todos los tiempos en la Liga Mexicana. Pero vea este dato curioso: el “Rayo” nunca fue campeón robador en temporada regular en la LMB, con todo y sus 527 estafas de por vida.
Esos dos históricos melenudos fueron igual campeones de triples: Romero con 15 en el año 2007 y Arredondo, dos veces, con 11 en 2006 y 13 en 2009. Además, el de Guaymas sumó 116 triangulares de por vida, segundo de todos los tiempos.
Podemos ver que siempre los Leones han tenido un dúo dinámico corriendo las bases. Este año había expectativas altas, pero no funcionaron las cosas y los planes se fueron al vacío.
Esa cualidad de la velocidad en los senderos a veces pierde su encanto con este béisbol moderno que nos toca ver en los diamantes, pero de pronto aparecen jugadores que vuelan en las bases y hacen recordar épocas de gloria. Mérida, agosto de 2026






