El paisaje de Quintana Roo ha pasado del azul turquesa al marrón sargazo, pero un proyecto planea industrializar 2 millones de toneladas de la macroalga, para fabricar productos que utilizaran el 80% de hoteles.
La estrategia denominada Caribe Circular pretende convertir el problema del sargazo en una oportunidad para diversificar la economía en la región generando 3,500 empleos, a la vez de reducir su impacto ambiental.
En fecha reciente, el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (Imipas) se unió a esta iniciativa para contribuir con conocimiento científico sobre el sargazo pelágico (Sargassum spp.) con el objetivo de lograr un manejo sustentable y aprovechamiento industrial.

Al respecto, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural explicó que además de impulsar la innovación tecnológica, el proyecto busca opciones de rentabilidad para el sargazo.
El propósito, apunta la dependencia, es convertir la biomasa marina en materia prima para fabricar productos como utensilios, bioplásticos, materiales agrícolas, de empaque, de construcción, fertilizantes, biocombustibles, entre otros insumos de aplicación industrial, como parte de una economía circular en el Caribe Mexicano.
Hoteles de Quintana Roo usarán productos a base de sargazo
También se sumaron los sectores restaurantero y hotelero, a través del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) y la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya (AHRM), que tendrán un papel importante en el impulso de su aprovechamiento.
Además, a través de la industrialización del sargazo en Quintana Roo, se proyecta la generación de hasta 3 mil 500 empleos directos a través de procesos productivos para transformación y la incorporación del 80% de los hoteles para que usen los productos que tengan como base el sargazo.
De esta forma, se plantea consolidar un modelo de corresponsabilidad entre los sectores público, privado y social.
El manejo de la macroalga representa costos aproximados de 150 millones de dólares tanto para autoridades como para empresas.

Sin embargo, esta iniciativa plantea “revalorizar hasta 2 millones de toneladas hacia el 2028, generando nuevas cadenas productivas”, anticipó el Imipas.
Estudios del Imipas documentan el problema del sargazo en Quintana Roo
A través de estudios especializados, el Imipas documenta la magnitud del fenómeno, así como sus características biológicas, oceanográficas y ecológicas.
Esta información es clave para tomar decisiones y diseñar estrategias que mitiguen el impacto de la macroalga en los ecosistemas costeros, la actividad turística y las comunidades locales.
Destaca la operación del Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica “Dr. Jorge Carranza Fraser” para el estudio del sargazo en el Caribe Mexicano.
Se trata de expediciones científicas, financiadas por agencias internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo BID y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Con los hallazgos, obtienen información sobre la distribución, abundancia, composición y dinámica del sargazo, para comprender mejor el fenómeno y poder determinar su potencial como recurso aprovechable, bajo criterios científicos, tecnológicos y de sostenibilidad.
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Establecen las bases técnicas para industrializar el sargazo
Mientras tanto, el Imipas establece las bases técnicas para el manejo adecuado del sargazo, incluyendo criterios de recolección, procesamiento y aprovechamiento, con énfasis en aspectos sanitarios, trazabilidad y cumplimiento normativo, elementos fundamentales para su integración en cadenas productivas formales.
Además, indaga los posibles usos y evalúa su viabilidad como insumo en diferentes industrias, lo que contribuye a reducir la incertidumbre técnica y a orientar inversiones bajo un enfoque sustentable.
La iniciativa Caribe Circular ha despertado interés fuera de México, tras los resultados de la manufactura del sargazo, como la fabricación de bloques de construcción y materiales ecológicos.
Además, Quintana Roo podría convertirse en un ejemplo para replicarse en otros estados afectados por la macroalga, para ofrecer una solución que responda a los retos ambientales y mejore la economía con la generación de empleo, con la participación de la iniciativa privada en la economía circular.
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¿Qué impacto tendría la industrialización del sargazo en Quintana Roo?
Con el respaldo de la investigación científica y la participación del sector hotelero, Caribe Circular busca transformar el sargazo en una oportunidad para Quintana Roo mediante la fabricación de productos que utilizarán los hoteles, la generación de empleos y el impulso de una economía circular. Si el proyecto alcanza sus objetivos, podría convertirse en un modelo replicable para otras regiones afectadas por la macroalga.
