Pablo Aguado se sumó al acontecimiento de El Puerto de Santa María en una faena para su historia, en un fin de semana de alto contenido.

El mejor nivel del sevillano se dejó ver para cuajar la bravura de “Galiano”, de Núñez del Cuvillo, premiado con la vuelta, en un trasteo alejado de los máximos trofeos por los centímetros de la espada, pero grabada frente al paso del tiempo.

Y en la carrera de Aguado, una de sus cumbres, firmada con una Puerta Grande junto con un Roca Rey que superó la exigencia del público y de su lote, mientras que Morante de la Puebla cerró su fin de semana con otra tarde fuera de adjetivación.

Morante se fue a pie, pero entre fuertes ovaciones. Fue el que armó la fiesta.

Y para el anecdotario, Roca Rey le brindó a Morante la faena del segundo, todo un acontecimiento porque tiene su historia todo eso.

Fue en la misma la plaza en que hace un año se marcó la distancia, y en la feria que gira en eje al sevillano. Simbolizó el respeto y la concordia entre dos de las máximas figuras del toreo actual. Fue un largo y sentido brindis, recibido como una auténtica bandera blanca. ¿Qué se dijeron? Quedó entre ellos la mayor parte.

El ruedo de El Puerto tiene grandes anécdotas y esta de Roca Rey con Morante será una de las grandes.

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