El suizo Roger Federer entró en el Salón de la Fama de Tenis en un elegante y emotivo evento organizado en Newport, Rhode Island, en el que, entre lágrimas, se conmovió al recordar sus inicios, la inspiración de su mujer, Mirka, y pidió preservar el espíritu de este deporte.
Federer llegó a Newport vestido con un elegante traje beige y estuvo acompañado por su mujer y varios miembros de su familia y amigos, que le aplaudieron junto a cientos de aficionados en su largo y emotivo discurso.
“El Salón de la Fama muestra la evolución del tenis y estoy orgulloso de ser parte de él. Estoy contento de haber pasado por generaciones, desde (Pete) Sampras hasta las rivalidades épicas con Andy (Murray), Novak (Djokovic) y Rafa (Nadal)”, dijo. “Nosotros dejaremos la pista, pero el deporte sigue. Espero que el deporte mantenga un poco de ese espíritu y afición. Espero que los jugadores sigan con esa camaradería entre ellos, que sean fieles a su verdadera identidad, que no dejen de tomar riesgos, que sigan empujando este deporte y que sigan mejorando, mejorando y mejorando”, añadió.
Federer conquistó 103 títulos individuales en el circuito ATP, la segunda cifra más alta de la era “Open”, y acumuló 1,251 victorias.
Entre esos títulos figuran 20 “grandes”, marca récord cuando levantó el Abierto de Australia de 2018. Ganó seis veces en Melbourne, una en Roland Garros, ocho en Wimbledon y cinco en el Abierto de Estados Unidos. Su palmarés también incluye 28 títulos Masters 1000.— EFE
