parricidios en Yucatán
El parricidio del 21 de febrero de 2020 en Yucatán llegó a sentencia condenatoria en 2021. En el recuadro, una imagen generada por Gemini con fines ilustrativos.

“Hoy es el día en que mi papá va a morir, porque la santa muerte al fin me dio las fuerzas para matarlo hoy”. Con esta amenaza, un hombre anunció su crimen antes de convertir una casita de Tekax en un infierno para su padre, por cuyo homicidio lo condenaron e incluyeron en la lista roja de convictos por parricidios en Yucatán.

Cinco parricidios en Yucatán en nueve meses

La masacre ocurrió en 2020, el año cuando se inició la pandemia del Covid y cuando se desataron “los demonios del infierno” porque ocurrieron cinco parricidios en Yucatán en solo nueve meses, la cifra más alta del período 2011-2026.

Las crónicas del caso, en voz de los testigos de los hechos, se encuentran en la sentencia judicial que se dictó en 2021.

En el veredicto judicial los nombres del homicida, la víctima y demás personas se ocultan, pero en su momento se informó que el parricida convicto es Lázaro Poot (a) “Laz” y su padre era Manuel Jesús Poot, de 65 años de edad,

Aquel 21 de febrero de 2020, cuatro policías abordo de la unidad 1531 patrullábamos calles de Tekax y como a las 6 de la tarde nos reportaron, vía radio, que un hombre atacaba con un arma blanca a otro hombre de edad avanzada en una casa, dice el agente estatal al mando en su informe presentado al Juzgado 1o. de Control de esa ciudad.

Al llegar, agrega, desde la albarrada vimos que a unos 20 metros de distancia, a la altura de una casa de bajareques y techo de lámina de cartón, un hombre le daba de machetazos a otro que yacía boca arriba en el piso y tenía la cara ensangrentada.

Los oficiales entraron corriendo al predio, pero el parricida al verlos soltó el machete que tenía en la mano derecha y huyó corriendo, pero solo avanzó 20 m porque dos agentes lo detuvieron en el fondo del terreno.

Mientras tanto, otro policía solicitó una ambulancia de la Cruz Roja, cuyo paramédico revisó al adulto mayor y dijo que ya no tenía signos vitales.

Parricidios en Yucatán: El anuncio del crimen

Fue entonces cuando una mujer, llorando, se acercó a los policías y les dijo que el detenido “es mi hermanito (nombre ocultado en la sentencia) y que ella presenció los hechos.

Lo que sigue es la crónica de los hechos que la mujer hizo ante los policías que la entrevistaron, relato que se cita en la sentencia judicial.

Como a las 5 de la tarde yo estaba junto a mi batea, a unos 20 m de la casa donde vivía mi padre, y llegó mi hermano con una cerveza caguama en la mano derecha.

Mi hermano se paró en la puerta de la casa y gritó: “Hoy es el día en que mi papá va a morir, porque la santa muerte al fin me dio las fuerzas para matarlo hoy”.

Luego él siguió bebiendo su cerveza y cuando la gastó se fue de la casa diciendo: “Solo iré a ponerle su veladora a la santa muerte y después regreso a matarlo”.

Mi papá caminó hasta mi casa y, como estaba asustado, le di un poco de agua; regresó a su casita cuando vio que mi hermano se fue.

La persecución: “Te voy a matar ahorita”

Pero una hora después (a las 6 p.m.) mi hermano regresó al terreno, fue al triciclo de mi papá que estaba a un lado de su casita, agarró el machete y comenzó a dar de machetazos a la puerta mientras gritaba: “Te voy a matar ahorita”.

En ese momento se abrió la puerta y mi papá, al verlo, salió por la puerta de atrás y corrió a mi casa, pero mi hermano lo persiguió, tiró el triciclo porque tropezó al brincarlo y él también se cayó golpéandose la cabeza.

Cuando mi hermano se levantó le lanzó una silla de madera a mi papá, quien se cayó porque le dio en un pie; rápidamente me acerqué y como pude lo levanté y corrimos a mi casa, donde puse seguro.

Sin embargo, mi hermano le dio de machetazos a la puerta y ventana, rompiendo varios vidrios, y al mismo tiempo gritaba que encendería mi tanque de gas que está en la puerta.

Al escucharlo nos dio miedo y salimos por la puerta delantera; como dejamos de escuchar ruido, pensamos que mi hermano se fue, así que mi papá se fue a su casita y yo a la mía.

La captura y el ataque

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Pero cuando caminaba a mi casa mi hermano gritó: “¡Te llegó tu hora, viejo!”;  al virar a ver, lo vi escondido detrás de un tambo junto a la casita. Mi papá, al escucharlo, salió y en ese momento mi hermano le lanzó un machetazo en el hombro izquierdo.

Por el golpe, mi papá cayó al suelo, boca arriba, y le grité a mi hermano que no le hiciera más daño, pero él siguió dándole machetazos y logró darle varias veces en la cabeza hasta abrírsela.

Yo vi que mi papá ya no se movía mientras mi hermano continuaba machetéandolo en su cabeza y le decía: “Hasta que estoy acabando contigo con tu propia arma”; le seguí pidiendo que se calmara, pero me miró y me dijo que me calle porque yo seguía.

Al escucharlo, corrí a esconderme porque veía que mi hermano no pararía hasta matar a mi papá, luego vi que llegaron policías y salí, ya confiada, a ver como mi hermano dejó a mi papá.

Por su parte, la necropsia reveló que don Manuel falleció de traumatismo craneoencefálico debido a múltiples y graves heridas en la cabeza.

El juicio abreviado por parricidio en Yucatán

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Su hijo Lázaro Poot renunció a su derecho a un juicio oral y aceptó un juicio abreviado, que consiste en que el procesado se confiesa culpable y, a cambio, pacta su condena con la Fiscalía (yucateca en este caso) y la parte denunciante.

El 9 de agosto de 2021, en el juicio abreviado, el Juzgado 1º. de Control en Tekax declaró a Lázaro Poot culpable del delito de homicidio en razón de parentesco.

El juez condenó a “Laz” a 31 años tres meses de prisión en el reclusorio de Tekax. O sea, saldría en el año 2051.

Además, le prohibió acercarse a su hermana y su casa durante tres años, contados desde que salga del penal, y le negó el beneficio de penas sustitutivas a la prisión, como tratamiento en libertad, trabajo comunitario, semilibertad y libertad condicionada.

También lo condenó a la pérdida de todos los derechos de familia, entre ellos el derecho a bienes de su padre; le suspendió los derechos políticos (no puede votar en elecciones) y ordenó que se le amoneste para que no reincida.

Sobre la reparación de daño, la sentencia dice que se hizo antes como parte de los requisitos del proceso abreviado, aunque no precisó cuánto dinero entregó “Laz” a la denunciante.

El arma del parricidio en Tekax

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Imagen ilustrativa y de internet

Por último, el Juzgado ordenó que el arma del parricidio, un machete marca Imacasa con mango de plástico color negro, se decomise y se destruya.

“Laz” se encontraba drogado cuando mató a su propio padre, según se informó el día del crimen a los medios. También se dijo que lo ultimó durante una discusión; sin embargo, según se consigna en la sentencia judicial, el parricidio fue un presunto sacrificio a la santa muerte.

La Fiscalía yucateca, a su vez, reportó que, según la causa penal 20/2020, este parricidio ocurrió en una casa de la colonia Solidaridad en Tekax.

A seis años de este cruento parricidio, Yucatán se cimbró de nuevo este septiembre de 2026 por el asesinato de una pareja de esposos, presuntamente también a manos de un hijo, en Tamanché, comisaría del norte de Mérida ubicada junto a la carretera federal a Progreso.

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Flor de Lourdes Estrella Santana es Licenciada en Educación por la Uady. Ingresó a Grupo Megamedia en el año 2000. Ha sido reportera, redactora y editora en Diario Yucatán impreso. Desde 2024 es editora web de contenidos especiales. Escribe contenidos locales, especialmente sobre salud, equidad de género, gobierno, educación y justicia.

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