


El anunciador de megafonía de los 76’s puso fin a un breve retiro durante el verano, en gran parte para volver a ponerse frente al micrófono y tener el honor que tuvo antes del scrimmage anual del equipo.
Matt Cord presentó a LeBron James en el quinteto titular de los “Sixers”.
“Con 2.06 metros, de St. Vincent-St. Mary’s, número 23, ¡LeBron James! ¡James!”, expresó.
Cerca de 10,000 aficionados acudieron el sábado al pabellón de los 76’s. Por sólo 10 dólares, presenciaron un entrenamiento convertido en espectáculo y enloquecieron con el debut de LeBron James ante su nueva afición.
No, James no usó el número 23. Históricamente llevó el número 6 a lo largo de su carrera en la indumentaria de entrenamiento, pero como ese número fue retirado por Filadelfia en honor a Julius Erving, James optó por el número 9.
No, las clavadas, los triples y las asistencias no contaron de manera oficial. Y no, ni siquiera presentaron a James al final. Ese honor siguió reservado para Joel Embiid. Lo que sí hizo el nuevo jugador de 41 años fue ofrecer —junto con Embiid, Tyrese Maxey, Jaylen Brown y VJ Edgecombe— un adelanto de que quizá, solo quizá, los “Sixers” por fin puedan estar a la altura esta temporada y cumplir con sus expectativas de campeonato después de años de rendir por debajo de las expectativas.
“Fue un gran primer paso en la dirección a la que intentamos ir”, manifestó James. “Fue genial escuchar algunas ovaciones de nuestros aficionados”.
Los aficionados que se acercaron poco a poco a la cancha gritaban y directamente le suplicaban a James que se detuviera, se diera la vuelta y posara para fotos. También abarrotaron las tiendas del equipo comprando las nuevas camisetas con el número 23.
Los “Sixers” comenzaron el scrimmage temprano con lo que esperan que sea una imagen habitual: Maxey, en transición, asistió a James para una clavada alley-oop. James se colgó del aro y se balanceó durante unos segundos.
James dio un pase elegante por detrás de la espalda a Edgecombe (que falló un triple desde la esquina) e incluso se cuadró y encestó un triple lejano desde más o menos la distancia de Caitlin Clark. James lo hizo todo; incluso sostuvo por un momento sobre su rodilla en el banquillo a la hija pequeña de Maxey, Marvel.
No fue una mala primera semana en Filadelfia para el máximo anotador histórico de la NBA.
“Todos han sido súper acogedores”, comentó James. “He podido implementar algunas cosas con mi voz y simplemente con mi control de cómo juego y mi experiencia jugando. Todavía me estoy sintiendo cada vez más cómodo fuera de la cancha, con los viajes y sin mi familia y cosas de ese tipo. Eso va a ser un poco un desafío, pero hasta ahora todo ha ido bien. Gran primera semana”.
