• Manny Machado y sus dos batazos que parecían jonrones y le fueron robados con grandes atrapadas en el mismo jardín central de Petco Park: izquierda, en los playoffs de este 2026, por Garrett Mitchell, de Milwaukee. Derecha, en el Clásico Mundial de 2017, jugando con la República Dominicana, por el guante de Adam Jones, de Estados Unidos

Los románticos del béisbol hablan a veces de que el deporte se acerca a la perfección, especialmente ahora que la tecnología está copando espacios que los humanos tenían.

También, el juego como tal tiene muchos momentos que le hacen revivir y recordar, como dos acontecimientos de la noche del miércoles en las series divisionales, que fueron trascendentales y decidieron el rumbo de ambas batallas.

Por algo que suceda una vez, se dice: ¡Qué grandioso es esto! Pero si regresa con lo mismo o con algo altamente parecido, entonces, raya lo increíble. Lo disfrutaron los aficionados y los equipos beneficiados. Lo sufrieron y lloraron Yanquis y Padres, cuyas vacaciones comenzaron de manera anticipada, a pesar de la millonada gastada en la temporada 2026 de las Grandes Ligas.

Momento 1: los Yanquis y la ironía de la vida

Yankee Stadium, parte baja de la sexta entrada, tercer juego de la Serie Divisional de la Americana, entre Rayas y Yanquis. Con el score 4-2 para Tampa Bay, Anthony Volpe manda la pelota casi sobre la cerca del izquierdo. El jardinero Víctor Mesa Jr. salta, pero un aficionado interfiere y la bola desaparece. Marcan jonrón, pero entra la tecnología y las nuevas reglas, revisan las repeticiones y se determina interferencia: de jonrón de dos anotaciones, a doble de una, los Yanquis se quedan 4-3 y terminan perdiendo el juego y la serie.

¿Una sopa de su propio chocolate? Ironías, pues 30 años atrás, el 9 de octubre de 1996 (como hoy viernes), un batazo del entonces novato Derek Jeter que parecía no se iría tras la verja del derecho, recibe una interferencia justo cuando el jardinero Tony Tarasco, de los Orioles, levantaba el guante para hacer la atrapada. El aficionado de 12 años Jeffrey Maier estiró la mano y desvió la pelota. Los medios deportivos y periódicos como el Diario presentaron el momento como noticia destacada. Aquí fue el título principal de la Sección Deportes, igual como lo fue la repentina barrida a los Yanquis del miércoles.

El dato interesante: la regla por interferencia de aficionados en jugadas de jonrón comenzó a gestarse precisamente a raíz del “jonrón de Jeter” en ese 1996. Se usan todas las repeticiones posibles. Los Yanquis, una vez campeones de la Serie Mundial sin la tecnología, terminaron ahora eliminados y humillados gracias a las repeticiones de regla.

Lino Rivera, destacado mánager y expelotero, escribió en sus redes sociales el miércoles tras ese suceso: “El baseball tiene 181 años y nunca han pensado en poner la fanaticada mínimo 3 pies más para atrás. Brother ¿cómo la mano de un fanático puede entrar en una zona tan importante? ¿En qué otro deporte puede un fanático interferir en una jugada?”

Nada alejado de la realidad lo que dice el piloto que hizo campeones a los Leones en México en 2006. Eso, evidentemente, va a requerir cambios. El béisbol profesional ya colocó malla protectora en todo el campo, salvo en la zona de los jardines.

Momento 2: robo a Machado otra veZ

Octava entrada del Juego 4 de la Serie Divisional de la Nacional, entre Cerveceros y Padres. Con el juego 3-1 para Milwaukee y corredor en primera, Manny Machado conecta profundo elevado hacia el jardín central. Con todos en Petco Park celebrando lo que parecía un jonrón para empatar el score, el patrullero Garrett Mitchell se eleva y atrapa la pelota, casi mezclado entre aficionados de esa zona, robándole el cuadrangular al dominicano. Milwaukee se salvó y terminó ganando para ir a su segunda Serie de Campeonato al hilo.

Aquí no hubo interferencia ni entró la tecnología. Sólo aparecieron como avalancha los recuerdos, los archivos, como el que tiene la Megateca del Diario, trajeron a escena algo recontraparecido a lo vivido el miércoles por Machado y los Padres. ¿Más similitudes? Imposible. Veamos…

Sábado 18 de marzo de 2017, segunda ronda del Clásico Mundial de Béisbol entre Estados Unidos y República Dominicana. Mismo estadio que el miércoles, Petco Park; mismo bateador, Manny Machado, y casi misma entrada, la séptima. Machado jugaba para los quisqueyanos, que perdían 4-2. Manny saca garrotazo hasta los 396 pies, y Adam Jones pega un salto para robarle el cuadrangular. Una calca una jugada de la otra, con once años de diferencia. Donde la atrapó ahora Mitchell, justo allí fue el engarce de Jones.

Lo que los aficionados resaltan, al aparecer de inmediato los recuerdos de 2017 para unirlos a los de 2026, es lo increíble de similitudes y las referencias.

Incluyamos esta para reiterar que el deporte es tan preciso o demasiado mágico: Don Larsen, autor del primero y único juego perfecto en Serie Mundial (1956), no era muy dado a ir al béisbol tras retirarse. Los Yanquis lo invitaron a lanzar una primera bola y aceptó, a condición de que fuera un partido matutino. Fue el 18 de julio de 1999 en el viejo Yankee Stadium.

¿Y qué creen?

Con Larsen presente en un palco, y quedándose a todo el partido (cosa que tampoco hacía), David Cone lanzó juego perfecto ante los Gemelos de Minnesota. El más famoso “Mr. Perfecto” vio a Cone recorrer la perfección de un juego de pelota. Demasiado increíble para ser verdad todo esto.— Gaspar Silveira

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