MÉRIDA.— La parte que muchos esperaban de la 5h World Shoto Cup arrancó el sábado.

Luego de la colorida ceremonia inaugural, cuya emotividad dejó huella grande, la Copa Mundial de Karate Shotokan arrancó con las competencias, con verdaderas exposiciones en kata y batallas a tope en kumite, formando un maremágnum en toda la extensión habilitada en los salones Chichén Itzá del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.

Y no solamente fue por participación de karatecas de 21 países, sino por la intensa correspondencia de las porras, que agregaron un valor especial a las actividades, algo que, comentaron muchos, nunca se había visto, tras cuatro ediciones previas de la World Shoto Cup.

El viernes, con cintas de colores para principiantes, especialmente en infantiles y juveniles, se formó “la mundial” en el tatami y las tribunas. Pero el sábado, con la realización del torneo de la división senior, la intensidad no bajó. Se puede decir que subió.

Varios jueces, y los senseis de alto grado que estaban en la mesa de honor lo avalaron, se dejó ver un muy elevado nivel en las competencias de kata, como una danza sobre el tatami, y cuando tocó el tiempo para kumite, los combates fueron al máximo. Destreza, concentración, fuerza, pero, siempre, guardando respeto para el rival.

También se vio la sapiencia, los años de bagaje para los competidores, superando con ello la fuerza. México, por ejemplo, tuvo en sus filas a karatecas de Yucatán con la mayor edad sobre el tatami, como Miguel Pinzón Molina, de 70 años, y Alberto Hagar González, próximo al “séptimo piso”.

“Es un verdadero honor volver a representar a México en un Mundial. Y hacerlo en tu casa, en un evento de esta magnitud más”, comenta Hagar González.

José Enrique Mier y Terán Fortuny, otro del equipo yucateco, expresó su satisfacción por poder seguir practicando karate de alto nivel y llegar a un Mundial en el que, por rangos de edad (57 en adelante), te enfrentas en kumite a competidores más jóvenes. “Pero el karate, lo que aprendes, hace que en el tatami lo pongas en práctica”.

Igual lo expresó Alejandro Castillo López: su rival en el tercer match fue su coterráneo Alejandro Mier y Terán Fortuny, que le sacaba considerable ventaja en estatura y alcance. “Aprendes… Esto es experiencia, capacidad y paciencia”.

“Disciplina y constancia”, dijo Manuel Campos Carrillo, medallista yucateco.

Ciertamente que a ratos la explosividad ganaba y los impactos del combate hacían muy fuertes las batallas, pero se procuraba mantener el orden, sin sobresaltos.

Ni se diga en las competencias femeniles, que mostraron también el conocimiento y los años de trabajo en los dojos.

Y eso hacía que los gritos de las porras se escucharan más. Los mexicanos fueron, literal, unos más. Los australianos se veían eufóricos. Y los argentinos y canadienses, mucho más en una sesión grande que no ha bajado el listón que están poniendo Mérida y México para la memorable World Shoto Cup que les tocó albergar.