NUEVA YORK (AP).— La fiebre por el bitcoin y otras criptomonedas se ha vuelto brutalmente fría.
A medida que los precios se desploman en todo el mundo, las empresas se hunden y el escepticismo se dispara, las fortunas y los puestos de trabajo desaparecen de la noche a la mañana, y la febril especulación de los inversores ha sido sustituida por un frío cálculo, al que los líderes del sector se refieren como un “criptoinvierno”.
Se trata de un giro vertiginoso para inversiones y empresas que a principios de 2022 parecían estar en su cúspide financiera.
Las empresas evangelizadoras de criptomonedas emitieron anuncios durante el Super Bowl y gastaron mucho para patrocinar estadios y equipos de béisbol.
Los activos combinados de la industria en aquel entonces se estimaban en más de 3 billones de dólares; hoy, valen menos de un tercio de esa cifra. Tal vez.
Hace unos días, el precio del bitcoin era de 20,097 dólares, más de 70% por debajo de su máximo de noviembre de 2021, cuando alcanzó los 69,000 dólares.
Otra de las criptomonedas más importantes, Ethereum, cotizaba cerca de los 4,800 dólares en su máximo de noviembre; ahora está por debajo de los 1,000 dólares.
Los precios del bitcoin y de otras monedas digitales han estado bajando durante todo el año, un descenso que se aceleró cuando la Reserva Federal de Estados Unidos anunció que subiría las tasas de interés para tratar de frenar la inflación.
Lo que sucede con las criptomonedas es, en parte, una versión extrema de lo que pasa con las acciones, ya que los inversores venden activos de mayor riesgo en un momento en que aumenta la idea de una recesión.
Euforia irracional
Pero los expertos afirman que la venta masiva de criptomonedas es algo más que eso, ya que indica una preocupación creciente en Wall Street y entre las personas de a pie sobre los fundamentos del sector, que ahora mismo parecen poco sólidos.
“Hubo esta euforia irracional”, dijo Mark Hays, de Americans for Financial Reform, un grupo de defensa del consumidor. “Hicieron cosas similares antes de la crisis de 2008: comercializar agresivamente estos productos, prometer rendimientos que no eran razonables, ignorar los riesgos y desestimar cualquier crítica por considerar que era gente que no entendía”, agregó.
Hays y otros también están estableciendo comparaciones con el colapso del mercado inmobiliario de 2008 porque el desplome del bitcoin y de otras monedas digitales ha coincidido con versiones cripto de pánicos bancarios y con una falta de supervisión reguladora que está despertando los temores sobre lo grave que podría ser el daño.
A diferencia del sector inmobiliario, la industria de las criptomonedas no es lo suficientemente grande como para desencadenar grandes turbulencias en la economía o en el sistema financiero en general, indican los analistas.
Pero los recientes acontecimientos han hecho añicos la confianza de muchos inversores.
En mayo, una de las monedas más importantes, la criptomoneda estable Terra, colapsó en cuestión de días, haciendo desaparecer 40,000 millones de dólares de la riqueza de los inversores.
En el negocio de las criptomonedas, las monedas estables —o stablecoins— se comercializan como una inversión segura, y el precio de cada una suele estar vinculado a un instrumento financiero tradicional, como el dólar estadounidense. Terra, en cambio, confió en un algoritmo para mantener su precio estable en alrededor de 1 dólar y en parte respaldó su valor con bitcoin.
Una empresa llamada Celsius Network, que opera como un banco para los poseedores de criptomonedas, congeló la semana pasada las cuentas de sus 1.7 millones de clientes. Celsius Network aceptaba depósitos, pagaba intereses y realizaba préstamos y otras inversiones con las criptomonedas de sus clientes, valoradas en su día en cerca de 10,000 millones de dólares. A diferencia de un banco real, no hay un seguro federal que respalde los depósitos de estos clientes.
