Herminio J. Piña Valladares(*)

Contemplar el amanecer es maravilloso, visualizar cómo la oscuridad de la noche se va disipado con los primeros rayos del sol y al transcurrir los minutos el horizonte se va iluminado, dando inicio a un nuevo día. Hace algunos años tuve una experiencia inolvidable al contemplar el amanecer, fue un momento digno de agradecer a Dios por un nuevo día y hoy, recordar ese instante me hace reflexionar que así pero más grandioso, de un significado más profundo, es el inicio de un nuevo año en la vida de las personas.

Un nuevo año para agradecer que tenemos vida, podemos ver, hablar, escribir, amar, perdonar, reconocer que podemos ser mejores seres humanos. Es una nueva motivación para iniciar el año 2018, un nuevo estímulo en nuestras vidas.

Un nuevo año en el que debemos llenarnos de esperanza en nuestras vidas y dejar el pesimismo. En este año que inicia tenemos no una, sino muchas cosas qué agradecer: que respiramos, que tenemos una familia, amigos o compañeros. Agradecer por todas nuestras aptitudes y cualidades que debemos reconocer o algunas veces, redescubrir.

Reconocer que tenemos todas las condiciones para cambiar, para mejorar en algún defecto, para ser mejores padres, esposos, hijos, en una palabra: mejores personas.

Dios nos regala un nuevo año, no lo desperdiciemos, al contrario, vivámoslo con una actitud positiva, con mucha esperanza.

Al inicio de este año, una oración que nos puede hacer reflexionar es la siguiente:

“Gracias Dios mío porque me otorgas un año más de vida. Gracias Jesús porque me amas, me das la oportunidad de ser un instrumento tuyo para con las personas, porque me das la dignidad de ser tu discípulo: Toma mi corazón para que sea cuna de tu amor y mis manos para que sean un instrumento para acercarme a mis hermanos. Toma mis piernas y pies para que pueda seguir tus huellas, mis labios para que sean resonancia de tu palabra”.

Al concluir nuestra reflexión, es recomendable iniciar el Año Nuevo con alegría, con nuevos bríos, ofreciéndole a Dios todos nuestros propósitos y proyectos. Pidámosle un corazón misericordioso para convivir con nuestra familia, sobre todo con nuestro prójimo que está cerca de nosotros. Pero sobre todo, imploremos a Dios bendiciones para nuestra familia en este año que inicia.

Abogado y asesor jurídico. hjpvdirector@hotmail.com