Mirada antropológica
Rodrigo Llanes Salazar (*)
En un país donde los políticos están cada vez más desprestigiados, una mujer busca honrar la política. Las candidaturas independientes han revelado una actitud “esquizoide” por el sistema político, me dice Olga Moguel, activista defensora de derechos humanos, promotora cultural y empresaria que aspira a ser candidata independiente para la diputación local del Distrito II.
Por una parte, los actores e instituciones políticas y electorales celebran las candidaturas independientes como una apertura del sistema a una mayor participación ciudadana, especialmente en un momento en el que los principales partidos políticos, ante el descrédito al que se enfrentan, han abusado de los membretes precisamente de “ciudadano” e “independiente”.
Pero por otra parte, agrega Olga, los institutos electorales ponen miles de obstáculos tanto a la ciudadanía, como a los aspirantes a ser candidatos independientes. No solo se trata del poco tiempo para recolectar firmas para lograr el registro a la candidatura, poco más de dos meses para reunir 5,713 firmas, en el caso del Distrito II.
Los aspirantes también se enfrentan al desconocimiento generalizado de la figura de candidato independiente, lo que para Olga representa un reflejo de la desigualdad del gasto del gobierno en publicidad. Tan solo en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el gasto federal en comunicación social se elevó de 7,462 millones de pesos en 2013 a 10,699 millones en 2016. De acuerdo con un artículo publicado en “The New York Times”, “El gobierno federal gastó tanto dinero en publicidad el año pasado (2016), alrededor de 500 millones de dólares, como lo hizo para apoyar a los estudiantes de su principal programa de becas para las universidades públicas” (“NYT”, 25-12-17).
Los gobiernos estatales no se quedan atrás en los gastos excesivos en publicidad. Según un reportaje del portal Mayaleaks (2-1-17), el gobierno de Rolando Zapata ha gastado mil siete millones 413,633 de pesos en comunicación social y publicidad en sus primeros cuatro años de gestión. De acuerdo con el portal, el presupuesto de comunicación del gobierno programado para el año pasado era mayor que el destinado a la cultura y a la educación superior.
En cambio, señala Olga, el gasto destinado a la educación cívica de los ciudadanos es considerablemente menor. Ella afirma haber escuchado solo un anuncio del INE sobre las candidaturas independientes. Los gobiernos federal y estatales en México están muy interesados en presumir cada una de sus acciones —situación que contrasta con la de otros países—, pero hacen poco por la difusión de temas cívicos y de derechos humanos.
Para Olga, otro despropósito de la normatividad en torno a los candidatos independientes es que los aspirantes no pueden dar a conocer propuestas a la ciudadanía, lo único que pueden hacer es compartir “preocupaciones”. Esta situación, platico con Olga, parece favorecer a aquellos aspirantes y candidatos que no tienen propuestas que ofrecer y que en cambio dependen principalmente de la publicidad, de ser un producto de marketing político a ser vendido.
En cualquier caso, las “preocupaciones” de Olga son vastas. Los ejes de trabajo que ella y su equipo, en el que se encuentra la psicóloga y cantora Regina Carrillo, han dado a conocer son derechos humanos, cultura, ciudad, leyes, justicia y seguridad. En todos estos ejes, Olga y su equipo cuentan con una notable trayectoria que habla por sí sola. Incluso, Olga ha recibido reconocimientos en materia de derechos humanos y como promotora de las artes y la cultura, entre ellos el Premio a la Cultura Ciudadana otorgado por el Ayuntamiento de Mérida en 2014.
El Centro Cultural del Restaurante Amaro, en el centro de Mérida, que ella dirige, ha sido por más de dos décadas un foco importante de actividad cultural e intelectual en la ciudad. En los numerosos eventos en Amaro, Olga suele indicar que en el restaurante tienen dos menús, el gastronómico, para el paladar, y el cultural, para el espíritu. En este segundo menú, en Amaro se han realizado exposiciones de pintores y fotógrafos como Aurora Caro, Manuel Lizama y Barbara McClatchie; puestas en escena de talentosas directoras y actrices como Conchi León y Silvia Káter; numerosos recitales literarios; incontables noches de trova y diversos eventos de análisis, con destacados invitados como Carmen Aristegui y Eduardo Galeano, una de las principales influencias políticas de Olga.
Como Galeano, Olga se asume del lado de los Nadie, de los indignados, de la dignidad. Su labor como trabajadora social en Buenos Aires, Argentina, y en Mérida, Yucatán, en hospitales psiquiátricos, en el Departamento de Prevención y Readaptación Social, en la Escuela de Carentes de Vista y Disminuidos Visuales, en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán, y en diversas luchas, le han permitido aprender precisamente de los Nadie y de los indignados.
Si la política y, particularmente, la figura del legislador se ha viciado, Olga propone honrar de nuevo a la política; rescatar y dignificar la figura del legislador. Olga destaca la importancia de hacer leyes eficaces, pertinentes y completas, es decir, que señalen con precisión responsables, plazos, sanciones y cuyos reglamentos sean elaborados inmediatamente.
Asimismo, los legisladores, agrega Olga, deben representar los intereses, aspiraciones y propuestas de un sector de la población y ser un contrapeso real de los otros poderes, fundamentalmente del Ejecutivo. Una forma de hacerlo, comenta Olga, es vigilando el uso del dinero público. Particularmente le preocupa que se gaste menos en educación, cultura, ciencia e investigación y más en seguridad y publicidad oficial.
“Necesitamos políticas y políticos que no tengan temor de emprender la reconstrucción ética y crítica del quehacer político, tal como la sociedad está demandando. Que asuman honrar la política”, escribió Olga en este mismo espacio en 2009. Ahora, con la aspiración a ser candidata independiente a diputada local en el Congreso de Yucatán, Olga ha emprendido un nuevo camino para honrar la política.
Pd. ¿Elección de Estado? Dos sucesos recientes, la declaración del gobernador del Estado de que su compromiso es hacer “todo, todo, todo” para que gane el PRI, y el nombramiento del exsecretario general de Gobierno —uno de los hombres cercanos al gobernador— como coordinador de campaña del precandidato del PRI, nos indican que la próxima elección en Yucatán puede ser una elección de Estado. Hay que estar atentos.— Mérida, Yucatán.
rodrigo.llanes.s@gmail.com
@RodLlanes
Investigador del Cephcis-UNAM
