Dinero dilapidado

Roger Antonio González Herrera (*)

“¡Levántate y anda!”, prácticamente recitaron al unísono miles de personas en Xmatkuil. Y Sahuí, a diferencia de Lázaro, se quedó postrado.

El sábado pasado los priistas hicieron un gran esfuerzo por revivir la precampaña a la gubernatura de Mauricio Sahuí Rivero.

El mitin o “terapia intensiva” que realizaron en el Centro de Espectáculos de la Feria de Xmatkuil le costó al PRI aproximadamente diez millones de pesos, según cálculos conservadores del que esto escribe (¿con cargo al erario?). Aunque, a mi parecer, fue un dinero dilapidado, porque no rindió los frutos esperados.

El viejo esquema del mitin y del acarreo de miles de personas de todos los puntos del estado para demostrar el “músculo” político y el “arrastre” del precandidato tricolor generó más críticas en contra que comentarios a favor en las redes sociales.

En lo político, el mal de Sahuí ya no tiene remedio y no se cura ni con “baños de pueblo”, ni con la “Operación Lázaro”.

Según cálculos presumidos por el PRI, en el Recinto Ferial de Xmatkuil “acudieron” (entre comillas porque fueron llevados u obligados a asistir) cuarenta mil personas. En realidad, fueron aproximadamente veinte mil. Para movilizar a esa cantidad de personas de todo el estado, según cálculos de expertos (y de un servidor), se requirieron unos quinientos vehículos; la renta de cada uno oscila entre $3,000 y $4,000.

Sólo en eso (el acarreo de personas), ya hay unos dos millones de pesos. Pero hay que añadirle la renta del local (que, aunque es propiedad del gobierno del Estado, se utilizó para un evento partidista), de las sillas, la tarima, el sonido y las pantallas. Con todo eso, considero que la cuenta ya asciende a siete millones de pesos.

Súmele la contratación de las batucadas que animaron a los adormilados “peregrinos”, la comida (la tradicional torta y su juguito) que se repartió, la parafernalia propagandística y la promoción en medios de comunicación antes, durante y después del evento. En total, haciendo una estimación conservadora, los priistas habrán gastado la cantidad de 10 millones de pesos.

En realidad, 10 millones de pesos no es una cantidad pequeña para dilapidar en tan pocas horas y de manera tan poco inteligente para darle “oxígeno” al precandidato tricolor, protagonista único de ese carnaval político. Sahuí fue el único orador, dejando como simples comparsas a los demás precandidatos priístas. Todos ellos, en triste papel de aplaudidores del desinflado aspirante a gobernador.

Entre ellos, muchos ivonnistas trasnochados, soñando con el regreso del pasado que se desvanece en el futuro incierto. Por eso, el precandidato tricolor requería urgentemente un chute de autoestima con la millonada antes desglosada.

“¡Sahuí, levántate y anda!”, recitaron al unísono miles de personas. Y Sahuí…, se quedó postrado.— Mérida, Yucatán.

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@rogergonzalezh

Roger A. González Herrera

Profesor y militante panista

 

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