Proceso electoral diferente este año en Yucatán
Juan Elías Chaia Shaadi (*)
Se inicia el proceso electoral de 2018 en Yucatán con acciones y decisiones diferentes a las llevadas al cabo en elecciones anteriores. La cúpula priista que tradicionalmente en su proceso interno de selección de candidatos generalmente designa dentro de sus aspirantes a quien según encuestas de opinión profesionales posee la mayor probabilidad de éxito en la contienda, o al menos una muy elevada posibilidad de lograrlo, en esta ocasión designó como candidatos a la gubernatura del Estado y a la presidencia municipal de Mérida a dos de sus personajes con más bajo nivel de simpatía en la comunidad, que además tienen una trayectoria política muy cuestionable y un paupérrimo inventario de logros y metas de cambio sociopolítico que el estado requiere, mismos que pudieran ser medibles en forma objetiva, cuantitativa e incuestionable.
En la práctica, Yucatán funciona electoralmente como un sistema bipartidista, caso excepcional a nivel nacional, y lo catalogo como tal en virtud de que en los últimos 30 años la sumatoria de votos obtenidos por el PRI y el PAN conjuntamente en cada elección llevada al cabo ha sido superior al 85% del total oficialmente reconocido en las mismas, aclarando que dicha sumatoria no considera el rubro de los votos anulados, cifra que por su parte no impacta en los resultados obtenidos. En congruencia con lo anterior, si el PRI cometió un error en la designación de sus candidatos de mayor rango, en automático el partido contraparte, o sea el PAN, obtuvo los beneficios de la equivocación.
Pero lejos de aprovechar las ventajas que le ha concedido su rival político, los principales protagonistas del PAN han cometido errores que ya han empezado a revertir su ventaja inicial. Antes de abordar este tema es momento para expresar públicamente lo que en privado cuestionan diversos grupos y organizaciones no necesariamente políticas, que es la existencia de un caminito, iniciado en pequeño desde las tres últimas administraciones municipales panistas de Mérida, que ha ido en aumento en la dolorosa ruta del desvío de recursos presupuestales públicos en determinadas áreas a nivel de mandos intermedios e inferiores. No existe ninguna evidencia, y deseamos fervientemente que así lo sea, de que este mal hubiera alcanzado la capa superior de dichas administraciones públicas municipales. Por supuesto que las cifras comprobadas guardan una distancia enorme respecto a los desvíos que hubo en el último Ayuntamiento de extracción priista, el de Angélica Araujo Lara, pero de que los ha habido, resulta ser una lamentable verdad. Es tiempo de extirpar el tumor administrativo antes de que haga metástasis y se convierta en una malignidad incurable.
Ahora bien, refiriéndonos a actitudes y actuación de los actualmente más relevantes protagonistas estatales del PAN, formulamos un severo cuestionamiento al infantilismo cometido por Renán Barrera Concha por encontrarse en un sitio público en situación de embriaguez a sabiendas de que desde el momento en que fue designado precandidato para la alcaldía el servicio de inteligencia del aparato oficial le tiene bien tomada la medida de todo lo que hace y deja de hacer.
Por su parte, Mauricio Vila Dosal también ha cometido errores importantes que le pueden costar la gubernatura. Para no extenderme en el relato, señalaré el último de ellos. Sobrado de confianza y obnubilado por la información que le entregan algunos de sus asesores, tiene la seguridad de tener bajo su control el manejo de la próxima elección estatal. Basado en esa confianza deshizo un pacto de caballeros que supuestamente hizo con Joaquín Díaz Mena y que hubiera constituido una sólida alianza: con la mayoría de electores que residen en Mérida a favor de Vila Dosal, fruto del esfuerzo y buenos resultados obtenidos en su gestión como presidente municipal y la simpatía y apoyo que goza Díaz Mena en el interior del Estado entre panistas y no panistas, constituían la fórmular perfecta para alcanzar el éxito electoral. Al respecto, cabe hacer memoria que Díaz Mena de ser presidente municipal de un modesto municipio, como lo es San Felipe, dio el brinco en la elección de 2012 para gobernador, obteniendo con sólo cuatro meses de campaña electoral la suma de 429,046 votos, la segunda más numerosa por partido político en la historia del estado, obviamente sólo superada por el número de votos obtenido por el candidato vencedor de esa contienda. Para encuadrar el logro obtenido señalaremos que Ivonne Ortega obtuvo en la elección de 2007 la cifra de 414,452 votos por el PRI y otros 3,860 por el PVEM, y Patricio Patrón acumuló la cantidad de 322,575 votos del PAN más 32,649 de otros partidos que lo apoyaron en la elección de 2001.
Díaz Mena aspiraba con pleno derecho y méritos acumulados a la Senaduría por Yucatán a través del partido al que pertenece que mereció, según lo señalado por Huacho, el compromiso formal de apoyo de Mauricio Vila, hasta que apareció en escena Raúl Paz, quien después de picar piedra en pos de la candidatura tanto para la alcaldía de Mérida como para la gubernatura de Yucatán, posiciones en las que no tenía posibilidades de lograr éxito, decidió buscar la senaduría por la vía plurinominal, contando con el incondicional apoyo de la cúpula nacional panista, secuestrada por varios compañeros de corruptelas de Paz Alonso, recordado líder panista de los “moches” llevados al cabo durante y después de su gestión legislativa federal. El final de esta película es de todos conocido y lo omito por obviedad de espacio.
En este ínter aparece el indefinible AMLO, que lo mismo jala para su molino a ciudadanos de reconocida valía que a presuntos delincuentes como Napoleón Gómez Urrutia y Marcelo Ebrard, quienes en su momento desviaron recursos, uno de origen sindical y el otro de fondos públicos, y que en las próximas elecciones serán abanderados de Morena. A través de sus más inmediatos colaboradores AMLO se acercó a Joaquín Díaz para entonarle el canto de las sirenas y ofrecerle la candidatura al gobierno de Yucatán por el partido político del cual él es el todopoderoso, propuesta que de antemano lo sabe, en este proceso electoral es casi imposible de obtener el triunfo. Huacho en su momento sabrá tomar la decisión que convenga, más que a él, al futuro político de Yucatán.
Pero que nadie del PAN le hable a Díaz Mena de generosidad después de haberle propiciado previamente una artera puñalada; que nadie le hable de aceptar las derrotas cuando éstas son generadas a la mala, violando los más elementales principios que enarbola el partido; que nadie lo exhorte a reintegrarse con vigor a su lucha electoral cuando aparentemente se incumplió el compromiso acordado.— Mérida, Yucatán.
jchaia4@yahoo.com
Integrante de Poder Ciudadano 4 de Julio
