CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la apertura de su gobierno al fracking para la producción de gas natural, pero dijo que será “con un enfoque no tradicional y de bajo impacto ambiental”.
De esta manera dio un giro respecto a su postura, pues en anteriores ocasiones se había pronunciado contra esa técnica de fracturación hidráulica.
¿Por qué Sheinbaum apoya el fracking ahora?
En su conferencia mañanera de este jueves, argumentó que el avance tecnológico permite hoy explorar métodos menos agresivos para el entorno, con el objetivo de fortalecer la soberanía energética del país, pues ahora hay alta dependencia del gas importado.
El anuncio ocurre después de que su gobierno confirmara que iniciará pruebas con este tipo de extracción de gas natural, en busca de reducir las compras externas, principalmente desde Estados Unidos.
Aunque reconoció que durante años rechazó el fracking convencional por sus efectos ambientales, sostuvo que las nuevas alternativas ofrecen condiciones distintas que justifican su análisis y eventual aplicación.
Fracking no tradicional en México: qué propone Claudia Sheinbaum
La presidenta marcó distancia entre el fracking tradicional y las tecnologías emergentes, al señalar que estas últimas buscan disminuir el uso de químicos agresivos y mejorar el manejo de residuos.
Explicó que el desarrollo en países como Estados Unidos y Canadá ha permitido avanzar hacia procesos más controlados, con monitoreo de fugas, reciclaje de agua y uso de sustancias biodegradables.
Incluso, añadió, existen esquemas que permiten emplear agua salada o residual en lugar de agua dulce, lo que reduciría la presión sobre los recursos hídricos.
En ese sentido, insistió en que su gobierno se mantendrá abierto a la innovación tecnológica, siempre que exista sustento científico que respalde un menor impacto ambiental.
Dependencia del gas y soberanía energética en México
El giro en la política energética ocurre en un escenario en el que México importa un 75% del gas natural que consume, lo que ha encendido alertas sobre la vulnerabilidad del suministro.
Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) evidencian además una caída de 70% en las reservas probadas de gas en las últimas dos décadas, lo que refuerza la urgencia de explorar nuevas fuentes de producción.
Frente a este panorama, la administración federal proyecta que el uso de fracking “no tradicional” podría incrementar hasta en 38% la producción nacional de gas.
La estrategia también busca reducir la dependencia del gas estadounidense, cuyo crecimiento en producción lo ha consolidado como el principal proveedor de México.
¿Qué es el fracking?

Riesgos ambientales del fracking y nuevas tecnologías
El fracking ha sido históricamente cuestionado por sus posibles efectos negativos, entre ellos la contaminación de acuíferos, el alto consumo de agua y las emisiones de metano.
Ante estas preocupaciones, Sheinbaum subrayó que no se contempla el uso del método tradicional, al que calificó de altamente contaminante, sino variantes tecnológicas que mitiguen esos riesgos.
Especialistas señalan que elementos como el revestimiento adecuado de pozos, el tratamiento de aguas residuales y el monitoreo constante son clave para reducir impactos.
No obstante, el tema sigue generando críticas de organizaciones ambientalistas, que advierten sobre los riesgos inherentes a cualquier forma de fracturación hidráulica.
Pemex no tiene experiencia en esa técnica, advierte el IMCO
Además de los daños al medio ambiente, el IMCO destacó que Pemex no tiene experiencia en esta técnica y las posibilidades de inversión privada están acotadas.
Aunado a ello, la paraestatal competiría en costos con el gas texano, “el más competitivo del mundo en términos de precios”.
También recordó que durante el sexenio anterior se envió una iniciativa para prohibir el fracking a nivel constitucional, minuta que nunca se votó en el Congreso de la Unión.
Según cifras del instituto, Estados Unidos casi duplicó su producción de gas natural con el auge de los yacimientos no convencionales, al pasar de 60 a 119 mil millones de pies cúbicos diarios entre 2008 y 2026, lo que lo ha convertido en el mayor productor del mundo y principal exportador de gas a México.
* Con información de EFE y El Universal
