Acento de Mujer
Lourdes Casares de Félix (*)
Hace un mes fui a la ciudad de Mérida y teniendo familiares en esa linda tierra trato de ir con mayor frecuencia. Mi hermana me recoge en el aeropuerto en una camioneta pick up de doble cabina con caja totalmente descubierta. Es ahí donde precisamente va mi maleta.
Con toda tranquilidad, mi anfitriona me invita a comer a un restaurante de una plaza comercial dejando mi equipaje a la vista en su vehículo. Yo, por supuesto me resisto y me niego a bajar sin mi velís ya que los robos de pertenencias dentro de los vehículos en la ciudad de León es cosa de todos los días.
Ante la imposibilidad de bajar la maleta yo sola, no me queda más remedio que creer en esa seguridad inaudita que para quienes vivimos en León es difícil de creer.
Esta situación se repite en cada ocasión que voy a Mérida y nunca han robado nada. No en vano la Blanca Mérida es considerada como una de las ciudades más seguras de toda la República.
Ha pasado algún tiempo desde que me robaron un maletín en el estacionamiento del supermercado que se encuentra en frente de Plaza Mayor en León. A partir de ese desagradable incidente ya no dejaba yo nada en el auto.
Por desgracia, hace dos semanas me relajé y me bajé por sólo unos segundos a una papelería dejando una pequeña mochila adentro. Como mi vehículo me quedaba a la vista, cometí esa torpeza.
La verdad es que mi compra no tomó más de cinco minutos. Cuando regresé al vehículo la mochila no estaba y la cerradura de la puerta destruida.
Al revisar el vídeo de la cámara que se encontraba afuera de la tienda, se observa que los delincuentes efectivamente actúan con destreza y rapidez.
Los ladrones se encontraban a bordo de una camioneta grande. Al parecer, el guardia del local no vio nada y sólo se encuentra al servicio de la tienda.
El tema lo traigo a colación porque la semana pasada le robaron a una amiga su modesto vehículo y ayer en el mismo supermercado, como a mí hace tres años, a otra amiga que venía del aeropuerto le sacaron su maleta de la cajuela.
Los cuidadores del estacionamiento se percataron del acto delictivo, pero declararon que no podían hacer nada porque están amenazados por los mismos delincuentes.
Entiendo que el consejo de las autoridades sea no oponer resistencia cuando se padece un asalto y que digan que hay que cuidar la vida y que lo material no importa.
Pero la ciudadanía está harta de vivir en un estado de inseguridad e indefensión y de tener que permanecer en estado de alerta siempre. En Mérida mi hermana se reía de mí y me decía que estaba yo paranoica. Pero aquí en León sí lo estamos ya que si pestañeas, se llevan tus cosas.
Se propone que todos nos sumemos a una campaña de prevención, pero me parece que las y los consumidores de productos y servicios merecemos un mayor apoyo como clientes en cuestión de seguridad de parte de los almacenes, tiendas y restaurantes.
Desconozco cuánto podría costarle a las empresas unos guardias que vigilen y den protección a quienes dejan su vehículo estacionado mientras consumen en sus establecimientos. Claro que es importante no dejar nada en el auto, pero a veces es imposible bajar todo; por ejemplo, cuando se tienen niños y uno carga con la silla, la carriola, juguetes y pañalera.
Así también, el gobierno, mientras logra controlar la inseguridad, podría poner anuncios en la radio alertando de no dejar nada en los vehículos, como lo hace con las llamadas de extorsión.
Me pregunto cómo trabaja la policía de Mérida que la gente vive tan tranquila y relajada.— León, Guanajuato.
acentodemujer@hotmail.com
Escritora. Representante de la Asociación en Defensa de la Familia
En Mérida mi hermana se reía de mí y me decía que estaba paranoica. Pero aquí en León sí lo estamos… si pestañeas, se llevan tus cosas…
