ARGEL, Argelia.— Este lunes, el papa León XIV hizo un llamado contra “las continuas violaciones del derecho internacional y de las tentaciones neocoloniales“, en su discurso ante las autoridades de Argelia, en la primera etapa de su recorrido por África y tercer viaje internacional.
En el centro de congresos Djamaa el Djazair, después de reunirse con el presidente Abdelmadjid Tebboune, el santo padre invitó a Argelia a que, gracias a su experiencia, se pueda “alcanzar una mayor justicia entre los pueblos”.

Porque, señaló, “no multiplicando incomprensiones y conflictos, sino respetando la dignidad de cada persona y dejándose conmover por el dolor ajeno, podrán convertirse en protagonistas de un nuevo rumbo de la historia —hoy más urgente que nunca— ante las continuas violaciones del derecho internacional y de las tentaciones neocoloniales”.
Al respecto, León XIV criticó que “muchas sociedades que se creen avanzadas se precipitan cada vez más en la desigualdad y la exclusión” y “las personas y las organizaciones que dominan sobre los demás, y África lo sabe bien, destruyen el mundo que el Altísimo ha creado para que viviéramos juntos”.
Llama a “promover una sociedad civil viva, dinámica y libre”
Invitó entonces a los gobernantes del país “a promover una sociedad civil viva, dinámica y libre, en la que especialmente se reconozca a los jóvenes la capacidad de contribuir a ampliar el horizonte de la esperanza para todos”.
Indicó además, en un discurso también dirigido al resto del mundo, que “las autoridades están llamadas no a dominar, sino a servir al pueblo y a su desarrollo”.
“La acción política encuentra, por tanto, su criterio en la justicia, sin la cual no hay paz auténtica, y se expresa en la promoción de condiciones equitativas y dignas para todos“, agregó.
Realizó también un llamamiento para que “en un mundo lleno de enfrentamientos e incomprensiones, ¡encontrémonos y tratemos de comprendernos, reconociendo que somos una sola familia! Hoy, la sencillez de esta certeza es la llave para abrir muchas puertas cerradas”.
Testigo de la paz y la esperanza

El obispo de Roma se presentó también “como testigo de la paz y la esperanza que el mundo anhela ardientemente”.
En su discurso, el sucesor de Pedro lamentó que a veces “los símbolos y las palabras religiosas pueden convertirse, por una parte, en lenguajes blasfemos de violencia y opresión y, por otra, en signos carentes de significado en el gran mercado de consumos que no sacian”.
Pidió entonces “educar en el sentido crítico y en la libertad, en la escucha y en el diálogo, en la confianza que nos hace reconocer en quien es diferente a un compañero de viaje, no a una amenaza“.
“Debemos trabajar por la sanación de la memoria y la reconciliación entre antiguos adversarios“, señaló en su segundo acto público en Argelia, después de haber visitado el monumento de los Mártires.
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