Sociedad inteligente
Alfonso A. González Fernández (*)
La democracia es una de las pocas cosas que la vida nos da para participar, seleccionar y finalmente decidir, pero además con la bondadosa oportunidad de tres cosas que no siempre tenemos en todas nuestras acciones en la vida: 1) rectificar si nos hubiéremos equivocado antes, 2) mantener nuestra selección anterior, 3) cambiar a otra mejor.
Ante esta decisión de opción múltiple que parece tan sencilla, hoy tenemos ante nosotros la oportunidad de evaluar, desde nuestro particular punto de partida “A”, para trazar esa recta que nos lleve al punto “B”, con el más corto recorrido y los menores costes.
Único objetivo
Es totalmente relativa y diferente la posición individual y de grupo desde la cual cada uno tiene hoy día y eso es precisamente lo que configura la esencia de este asunto que nos convoca al análisis, sin soslayar ni perder de vista que el común denominador tienen que ser las satisfacciones en bienes, servicios y crecimiento. Todo esto nos tiene que llevar y proporcionarnos por igual una sola cosa: calidad de vida.
Es importante que cada quien a la hora de definir la puerta de embarque ponga en práctica los más altos estándares éticos y deonteológicos para que su punto de partida sea primero de manera personal, analizando todas sus condiciones para que luego, desde su comunidad, distinguir lo que es para mejorar, lo que hoy tiene y disfruta.
Posteriormente, desde el colectivo en el o los cuales participa por afinidad, actividad profesional o interés, el ciudadano visualice lo más adecuado y conveniente para continuar mejorando.
Claro está que para todo lo anterior es menester armonizar a similitud de una orquesta sinfónica para ser congruentes con todo, es decir, con lo personal y lo colectivo, insisto, poniendo en valor la calidad de vida de nuestra comunidad y todo el planeta, para así determinar a que puerta de embarque se dirigirá para intentar llegar al destino.
Ruta, conductor y asiento
En pocas palabras, los ciudadanos estamos siendo llamados desde la sala de abordar, para seleccionar qué vehículo utilizaremos y qué destino escogeremos para esta travesía que iniciaremos en este proceso electoral venidero y sobre todo lo más importante: quién será el conductor del viaje, ya que sólo hay tres tipos de conductor claramente identificados, a saber: a) el que conduce para atrás, b) el que lo hace para adelante, o c) el que no va para ningún destino.
Por ello debemos estar seguros de que el conductor conozca la ruta y el destino, para evitar incomodidades y atajos fantásticos que se ofrecen siempre por advenedizos y magos para llegar antes.
El asiento que seleccionaremos es relativo, ya que una vez a bordo, el destino será igual para todos los que decidieron entrar y todos irán a él. No obstante que el destino será el mismo, la comodidad en la que cada uno espera tomar este viaje depende de sus pretensiones.
En cuanto al ámbito en el cual se enfoca esta columna, distinguimos a los que debido a lo exitoso de su anterior o anteriores travesías en la construcción de infraestructura o en los proyectos de desarrollo les ha ido muy bien y desean continuar con este conductor, a pesar de que les hubieren cobrado extra durante el viaje y que aún así sabemos que desean repetir.
Otra alternativa
Los que no tuvieron esa suerte, pues seguro optarán por otra alternativa.
Sin embargo, todos los que llegan a la sala de abordar deberán escuchar y asegurarse de que los comentarios y opiniones que reciban sean veraces, para que puedan realizar y calificar luego de un análisis sin matices de uno y otro lado, por la eventual parcialidad con la que algunos viajeros puedan expresarse, asegurándose de que el conductor tenga las credenciales que respalden lo que dicen de él y que no sean solo producto de las estrategias comerciales que invitan a subir, pero que omiten mencionar que luego, durante el trayecto, pasarán algunas almas a cobrar costos ocultos para poder continuar el trayecto. Por ello debemos revisar a detalle todas la ofertas y a los promotores de las mismas.
Al final lo único que debemos tener seguro es que tenemos ante todos nosotros, la oportunidad de utilizar apropiadamente nuestro boleto para continuar el camino que nos conducirá al punto “B” de la mejor manera en cuanto a tiempo, distancia, comodidad, pero sobre todo, los costos que tendremos que pagar por este viaje.— Lisboa, Portugal.
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Presidente del Consejo Mundial de Ingenieros Civiles
