Día internacional de la Mujer
María del Pilar Loroño Maldonado (*)
En el día Internacional de la Mujer, debemos comprometernos a hacer todo lo posible para apoyar la participación y el activismo, y promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer —Antonio Gutiérrez, secretario general de las Naciones Unidas
Hoy es la celebración internacional de la mujer, un buen momento para reflexionar; se acumula en mi mente el proceso violento, injusto, frustrante (ante la impotencia de no tener la posibilidad de hacer algo) sucedido a mi familia en 2008, acontecimiento sin precedentes porque se proclamaban derechos de igualdad, justicia, protección laboral, psicológica, de salud que finalmente no fue suficiente para ejercer un acto justo.
Lo que sí puedo decirles, amables lectores, es que despertó en mí una conciencia dormida, una lucha interna que hizo tambalear algunos cimientos de mi mundo familiar, personal y profesional, pero que avivó el deseo de seguir acciones a favor de la mujer.
Han pasado 10 años de este acontecimiento y, haciendo un balance, son nulos o pocos los logros en materia de violencia contra la mujer; con deficiente intensidad, según las culturas y los países, es universal y transversal, y me refiero a sus quehaceres e impartición; más que referirme al rubro de la ley donde realmente existen artículos que ostentan las defensas del derecho de la mujer a vivir una vida sin violencia, a lograr su empoderamiento en los ámbitos sociales, políticos, laborales, que en este año están contemplados directamente en los Objetivos del Desarrollo Sostenible con afectación más directamente a las mujeres en condiciones de vulnerabilidad y a las niñas; todo esto contemplado en el marco de la Agenda de la ONU 2030.
Con “Ni una menos”, “Nosotros venimos de un recorrido similar”, “Movimiento feminista”, “Movimiento de la paz” “Ahora es el momento”, las activistas rurales y urbanas transforman al mundo y el más reciente como temática para 2018 es “La mujer y la ecología”. Se resalta en esta propuesta la facultad que las mujeres tienen para tratar temas de orden ecológico; en este rubro tienen un amplio desempeño en diversas actividades de la vida, una muy importante; y donde también están destacando es en el cuidado del medio ambiente. Desde esta perspectiva, en 2018 se concienciará, orientará y fomentará un criterio personal en los suyos. La mujer, que es madre, esposa, compañera, trabajadora, tiene esta ardua labor de pensar en el ambiente ecológico de su gente y sus resultados se verán fuera del núcleo familiar.
En fin, estos movimientos mundiales, regionales, estatales sin precedente por las luchas de los derechos, la igualdad, la justicia en la mujer, el acoso sexual, los feminicidios, la discriminación, entre muchos otros que las aquejan, en este siglo han acaparado los titulares y el discurso político con una creciente determinación a favor del cambio. Éstas son fechas en que se unen las mujeres del mundo, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas y lingüísticas, culturales, económicas y políticas que se unen en su día de celebración para recordarle al mundo una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y su desarrollo integral.
Pero, amable lector, debo volver al planteamiento inicial de que una cosa es lo que está escrito en los papeles, artículos y traducido en ley, y otra muy diferente es su operatividad, su buena marcha, justa y equitativa, y si tenemos que analizar las estadísticas de maltrato en la mujer en todas las ordenes (laboral de salud, educativa, política, familiar… en el orden de los feminicidios) los resultados son alarmantes, en especial en Yucatán estamos a la orden del día.
Por desgracia, sigue habiendo primaveras silenciosas y afortunadamente cada vez sabemos más, como ciudadanas nos asiste el derecho a decidir si deseamos continuar por ese camino sinuoso y oscuro. Es día, tiempo de la luz para guiar nuestro camino, es día de que lo cercano puede hacerse visible, de reconocer a tantas mujeres que marcaron una ruta en su vida con su ejemplo y lucha. Con nuestra participación activa y real podemos recuperar la humanidad de personas entre personas.
En este escrito no puede estar ausente algo de lo que creo con firmeza y que puede mover al mundo la espiritualidad vista como uno de los ámbitos de encuentro entre muchos asuntos que le competen a la mujer, como la mujer y la ecología, la mujer y la familia, la mujer y sus derechos, la mujer en la educación, la mujer en el campo… Son las bases que explican una realidad no opresora a través del diálogo de personas entre personas en un encuentro vital y holístico en 2018.
Finalmente, el hilo del tema conductor de este escrito es una reflexión nueva y profunda sobre el tema de la mujer en 2018 enmarcado en una experiencia personal en su historia y conocimiento, pero sobre todo puede en su contenido entreverse las posibilidades que ofrece su contenido para una proyección en su realidad sociohistórica y humana. Paz y Bien.— Mérida, Yucatán.
maestrapili2010@hotmail.com
Licenciada en Educación Básica por la UPN Unidad 311 Mérida
