Finalizar con la frustración
Felipe Moreira (*)
Hace unos meses recibí una llamada telefónica. Del otro lado de la línea estaba un amigo que, con un aire de tristeza e inseguridad, me decía: “Me acaban de avisar que ya no seré parte de esta empresa”.
Mi respuesta, con mucho entusiasmo y honestidad, fue: “¡qué emoción, felicidades!, ahora podrás hacer lo que tú quieras, ya no tendrás que ir a esa oficina una y otra vez a hacer lo mismo”, seguido de la pregunta “¿cuánto tiempo te queda para la libertad?”.
Así como tú, que estás leyendo este texto, él también tomó unos segundos para relacionar su frase con la mía. Parecería insensible a la situación, más bien, es un diferente punto de vista o un diferente entendimiento de las emociones.
Según Daniel Goleman, “si no controlas tus habilidades emocionales, si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes, si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que seas no vas a llegar muy lejos”.
Con el despido no es diferente, controlar las emociones como la frustración, es esencial para encontrar una nueva oportunidad, incluso mejor que la anterior.
La frustración es la emoción que aparece cuando la realidad no concuerda con la expectativa. Tal vez esperabas trabajar en esa empresa por siempre y ésta era una expectativa irreal. Nadie es indispensable en la empresa, hasta Steve Jobs fue despedido de la empresa que él mismo creó.
Es importante entender que la frustración no es una emoción “negativa” ya que sirve para que te des cuenta de que algo está mal, que el esfuerzo que hiciste para alcanzar la expectativa no fue suficiente, no estuvo bien dirigido, que no estabas preparado para vencer las barreras o, simplemente, que la expectativa está fuera de la realidad.
La reacción más común ante la frustración es echar la culpa a todos y no asumir la responsabilidad. Desde este punto de vista, el despido (o cualquier otra situación frustrante) se percibe como injusto, y la injusticia provoca el enojo. Y enojado, tu mente no tiene capacidad de buscar soluciones y se enfoca en buscar culpables o, incluso, venganza; Como dice el dicho “no importa quién me la hizo, sino quién me la va a pagar”. Mantenerte en las emociones de frustración y/o enojo inhibe las funciones lógicas del cerebro y, además de generar una situación desgastante para ti y tu empleador, te puede llevar rápidamente a un agotamiento emocional y tu mente no podrá crear un plan concreto para revertir la situación ni para la búsqueda de un nuevo empleo.
(Si eres tú el patrón, asegurarte de un buen manejo emocional de tu exempleado podrá evitarte gastos emocionales, laborales y económicos, empezando por asegurarte de que reciba lo que tiene derecho).
El camino opuesto es la aceptación. Se requiere un análisis honesto de tus actividades para identificar en qué momento “metiste la pata” y ocasionaste el despido. De esta manera podrás corregir acciones, aptitudes y actitudes para ser exitoso en tu siguiente empleo.
(Si estás leyendo este artículo y no estás despedido, de una vez establece tu expectativa: no vas a trabajar en esta empresa toda tu vida. Y si eres el dueño, igual debes hacer un plan para retirarte —¡no querrás tener 80 años y seguir trabajando por dinero!).
Cualquiera que sea tu reacción al despido, principalmente si te sientes frustrado, triste o enojado, lo que tienes que hacer inmediatamente es empezar a buscar un nuevo empleo o una nueva fuente de renta, no esperes a estar motivado para empezar a buscar empleo, probablemente tardarás mucho tiempo en sentirte motivado. Personalmente, recomiendo que te apoyes con un servicio profesional de búsqueda de empleo que te soporte para hacer una campaña que te haga destacar de tu competencia. Incluso puedes pedirle a la empresa que te despidió que te lo patrocine.
¿Qué pasó con mi amigo? Después de que se dio cuenta de su “libertad” desarrollamos una estrategia exitosa para la búsqueda del nuevo empleo. En 3 meses pasó de ser director de Recursos Humanos de una empresa nacional a una internacional, de una empresa financiera a una manufacturera. De pocas prestaciones a recibir casa, escuela y servicios sin costo. De una ciudad peligrosa se fue a una mucho más tranquila. De no tener tiempo para su familia, ahora la aprovecha mucho más.
Autoanálisis
Lo interesante es que, aunque mi amigo ya tenía algo mucho mejor, seguía echándole la culpa a sus previos jefes y compañeros de su despido. Pero, una vez que se encontró en un estado emocional de felicidad, éxito y tranquilidad, pudo hacer un autoanálisis profundo que permitió entender y hacerse responsable por las acciones que lo llevaron al despido.
¿Te das cuenta? Realmente eres libre para hacer lo que te propongas: cambio de carrera, cambio de país, crecimiento profesional —puede ser una oportunidad para buscar un puesto más relevante—, cambio de prioridades colocándote a ti y a tu familia en primer lugar, etc. Lo que te propongas. Cuanto antes salgas de la frustración y el enojo, más rápido podrás darte cuenta de que puedes hacer, literalmente, lo que quieras de tu vida. Si eso no te emociona, ¿qué lo hará?.— Mérida, Yucatán.
@fgkatm
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Mentor en transformación personal, consultor senior de Uniflexpro, heartMath certified trainer, EQ-i 2.0 certified coach
