A propósito

Lisette Olivier (*)

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que le dio a su Unigénito para que todo aquél que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna —Juan 3, 16.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que el mundo se salve por él —Juan 3, 17.

Queridos lectores, es un placer tener de nuevo la enorme oportunidad de compartir mi humilde sentir en relación con esta semana tan significativa que estamos a punto de vivir: la Semana Santa.

Tomando como referencia las escrituras señaladas al principio, puedo sintetizar con una sola palabra este gran acto de amor que Dios nos manifiesta a través de su único hijo como Salvador de la humanidad: Misericordia.

La Misericordia Divina representa el poder extremo de Amor Infinito. La prueba más grande de enseñanza que Jesús nos manifiesta mediante su obediencia absoluta al Padre.

Hoy día deberíamos tomar esta enseñanza como un modelo de vida; si ésta fuera la manera de tomar acción en nuestro caminar por la vida, todo sería muy distinto.

Tomando conciencia plena de que toda acción de ira, venganza y violencia sólo genera destrucción, si pudiéramos ver a nuestros hermanos como parte de nuestra vida, pues al final necesitamos darnos la mano y apoyarnos mutuamente para ganar en el amor y no perder en el odio. Jesús es el Maestro Perfecto, pues con su ejemplo de dar la vida por nosotros; nos heredó una de las más grandes enseñanzas de fe, porque a pesar de saber lo que le esperaba y en la forma tan ruin como moriría nunca dejó de confiar en la Voluntad de su Padre, dejándose abandonar en sus brazos.

Es así como deberíamos abandonarnos cuando nos sentimos acabados y desgastados con tanta violencia que estamos actualmente viviendo, tantos casos de desamor, con la pérdida tan grande de valores que ha venido causando estragos en las Familias y por consecuencia en la juventud.

Resulta triste ver cómo los jóvenes van perdiendo cada vez más el sentido de obediencia y respeto por sus padres, algo tan importante como nos dice uno de los mandamientos de Dios: Honrarás a tu padre y a tu madre. Por desgracia, cada vez se observan más casos de violencia intrafamiliar.

La familia representa el pilar más fuerte de una sociedad y como consecuencia de una nación, actualmente ya no son tan fuertes estos pilares; vivimos en un mundo con cimientos muy débiles, con el riesgo de ser derribados fácilmente.

Cuando sientas que no puedes más con tus fuerzas y creas que estás a punto de flaquear y darte por vencido, pídele a Dios con todo tu corazón que ilumine el camino para tu Salvación; es así como se repite ese gran acto de Amor que se vivió con la crucifixión de Jesús, pues nos llenamos del Espíritu Santo que nos da la fuerza para continuar caminando y entonces mágicamente se vive la Resurrección pues te liberas de todo el mal y empieza a resurgir el brillo en tu vida renaciendo el gozo dentro de ti.

Vive siempre tomado de la mano de Dios para que sea tu fortaleza en cualquier situación que vivas independientemente del camino que descubras a lo largo de tu vida.

Con todo el cariño de siempre.— Mérida, Yucatán.

Coach Familiar

 

La cita

“Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma”

—Miguel de Cervantes (1547-1616)

Escritor español

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