El agua potable, en manos profesionales
Jorge Alfonso López González (*)
El manejo del recurso hidráulico para abastecimiento de agua potable debe estar en manos de profesionales con vocación de servicio y que conozcan el acuífero, la extracción, la purificación, la conducción, distribución, manejo de aguas residuales y que también conozcan disciplinas como la Hidrología, el Derecho y la Administración Pública. Proporcionar agua de buena calidad a la población es una obligación de todo organismo operador.
El agua no puede ser bandera política y, sin embargo, se tienen prácticas comunes, sobre todo en las poblaciones pequeñas de Yucatán, de colocar como encargado del sistema de agua potable a personas que no están capacitadas. Esto no pasaría o al menos disminuiría si existiera una Comisión Estatal de Aguas, que se encargara de regular todos los sistemas del estado. Por ejemplo, cada que cambia un presidente municipal coloca en el puesto a un allegado como nuevo operador que en la mayoría de los casos no conoce el funcionamiento del sistema.
Un problema común se presenta cotidianamente cuando el cloro se acaba; pasa el tiempo para que lo reporte y luego se reponga, esto debido a que no lo consideran una responsabilidad sino más bien una actividad extra. En ese período la población bebe agua cruda sin potabilizar. El estado y la federación unen fuerzas para capacitar a los operadores y una vez que aprenden son cambiados de nuevo a la entrada de otro alcalde. Politizar el agua es un error y tiene consecuencias.
Existen índices que califican la eficiencia física y comercial de un sistema de agua potable, el primero es la relación entre el volumen consumido y el suministrado, e indica la cantidad de agua que realmente llega a su destino respecto al total producido. Hablar entonces de un porcentaje de eficiencia de 40% significa que un 60% de agua se perdió en el camino principalmente en: fugas en las tuberías primarias y secundarias, y en los tanques de almacenamiento, fugas en las tomas domiciliarias y en las válvulas que no reciben mantenimiento y clandestinaje.
En México, muy pocos organismos operadores hacen algo por mejorar su eficiencia y entre ellos destaca el considerado el mejor del país, me refiero a Servicio de Agua y Drenaje de Monterrey (SADM). Ellos llevan al cabo desde 2003 un programa agresivo de reducción de pérdidas para aumentar su disponibilidad de agua y abastecer una población cercana a 4.5 millones de habitantes, contando con una red de tuberías de poco más de 7,000 kilómetros; operan actualmente con un índice de eficiencia de poco más de 80%. En paralelo manejan una red de drenaje sanitario con cobertura prácticamente del 100%.
En comparativa, la ciudad de Mérida operada por la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay) da servicio a cerca de 800,000 habitantes mediante una red de tuberías de más de 1,500 kilómetros y una cobertura de drenaje sanitario de alrededor del 5% de la ciudad. La Japay inició en 2004 un programa similar tendiente a recuperar caudales y aumentar la eficiencia física. Se implementó un Sistema de Información Geográfica para contabilizar y ubicar la red existente mediante posicionamiento satelital con apoyo en tierra de topografía debido a que no existían planos reales de la red de la ciudad. Al mismo tiempo, se detectaban fugas en las redes y válvulas, programándose en paralelo su reparación; asimismo, con tecnología y equipo europeo se llevó al cabo un programa de detección de fugas no visibles en las redes, es decir, aquellas que no afloran debido a la capacidad de absorción del suelo, y que redundaron en la recuperación de un importante caudal de agua. El equipo trabajaba con láser y de una esquina a otra detectaba una fuga dando su posición correcta, no dependía ni del silencio de la madrugada ni de la habilidad del detectorista. De 2004 a 2007 se avanzó un 40% de la ciudad dejando a la administración entrante equipo y personal capacitado para continuar.
En paralelo, en las tres plantas potabilizadoras se cambiaron a partir de 2005 todos los equipos de bombeo por equipos de nueva tecnología, ahorradores de energía, los equipos de las plantas no habían sido cambiados desde la inauguración de cada una. Como ejemplo cito los de la Planta 1 inaugurada en 1963 que ya contaban con 41 años de servicio, múltiples reparaciones y muy baja eficiencia hidráulica.
Estadísticas: El sistema de agua potable de Mérida recibido en 2001 no aparecía en reporte alguno entre los 10 con mejor eficiencia del país. Seis años después, en 2007 fue entregado con un porcentaje de eficiencia del 64%, el noveno más eficiente del país; de acuerdo con un análisis del Colegio de México y de haber continuado con los programas iniciados se estaría hablando el día de hoy de índices parecidos a los de Monterrey (80%). En la actualidad, el sistema de Mérida de nuevo ha descendido su eficiencia y no aparece entre los 10 mejores del país. Politizar el agua es un error y tiene consecuencias.— Mérida, Yucatán.
jorgelopezglez@hotmail.com
Ingeniero y maestro titular de Hidráulica e Hidrología. Universidad Marista de Mérida
