Un telescopio que rastrea infrarrojo
Héctor Velázquez Fernández (*)
Si bien Galileo Galilei fue el primer científico en observar en 1609 el cielo con el telescopio de manera sistemática, seguramente mucho antes que él los marinos se habían maravillado viendo a través de su catalejo las interesantes noches estrelladas en los océanos. Galileo Galilei estudió la Luna, las nebulosas, las manchas solares; descubrió los satélites de Júpiter y se ocupó de intentar demostrar que la Tierra giraba en torno al Sol y no viceversa.
Su telescopio era del tipo óptico refractor, que solo registra lo que se puede ver a través de la luz concentrada por una lente y proyectada hacia el otro extremo, por donde miramos. Newton introdujo el telescopio reflector, en el que la luz que entra por la lente se refleja en un espejo y de ahí hacia el ocular por el que observamos. Ambos son telescopios ópticos, a los que pertenece el imponente telescopio espacial Hubble que rota kilómetros arriba en torno a nuestro planeta, sin tener la distorsión de sus imágenes a causa de la atmósfera terrestre.
Imponente
La gama actual de telescopios ocupados en el estudio del cosmos es imponente, pero entre ellos destacan los que rastrean imágenes o datos en el espectro infrarrojo, que es de especial interés porque dos terceras partes de la energía emitida en el universo está en ese espectro, invisible para nosotros.
Se puede sentir un objeto caliente pero no ver la luz que emite, lo que nos haría pensar que de no verlo, no existe el objeto. Lo mismo pasa en el cosmos, por lo que ese tipo de telescopios nos han permitido descubrir estrellas y galaxias que no estaban al alcance de nuestro espectro visible. Fue William Herschel quien relacionó los colores con la temperatura y los dividió en calientes y fríos, lo que le llevó a descubrir que había colores que no veíamos pero que emiten temperatura. En su honor, el telescopio espacial que lleva su nombre rastrea desde hace cinco años los objetos estelares que emiten infrarrojo. Es uno de los instrumentos más avanzados que se hayan lanzado al espacio y el más grande fuera de la tierra: 3.5 metros de diámetro y 7 metros de largo por 4 de ancho. Como cualquier mínima perturbación debida incluso a su propio calor de operación estropearía los instrumentos a bordo, ese telescopio cuenta con su propio refrigerante.
Ventajas
Al Herschel debemos el registro de los patrones de crecimiento de las estrellas dentro de las nebulosas y diversos estudios sobre evolución de las estrellas, galaxias y el inicio del universo. Y la certeza de que ahora somos más conscientes de los misterios estelares que podemos desvelar, aunque ocurran en un rango de luz que nos es invisible.— Puebla, Puebla
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Catedrático
La gama actual de telescopios es imponente, pero entre ellos destacan los que rastrean imágenes en el espectro infrarrojo
