Cosas que pasan
Manuel Antonio Alcocer Hernández (*)
A partir de hoy y hasta el 27 de junio más de 3,000 mexicanos inician sus campañas buscando ser elegidos para algún puesto de elección popular postulados por algún partido político o coalición, con la esperanza de ser escogidos por la mayoría de los votantes en la demarcación por la que fueron postulados. En la celebración cívica del 1 de julio serán votados desde alcaldes hasta quien ocupará la Primera Magistratura de la Nación, lo que hace que el evento sea de mucha importancia para quienes contienden y para quienes votarán.
Hay que aclarar que las campañas se iniciaron, aunque indebidamente y con la vista gorda de las autoridades electorales, desde el momento en que los hoy candidatos fueron postulados. Las redes sociales, las reuniones “secretas”, el descaro público de las preferencias y muchas circunstancias no sancionadas ni siquiera con una llamada de atención marcaron la pauta para que la desobediencia hacia los árbitros del proceso fuera cosa de todos los días, dando oportunidad de que quienes ya habían sido nominados se aprovecharan de esa debilidad. A partir de entonces, el formalismo se manchó y la anarquía se vivió a “tutiplén”.
Sin embargo, eso no marcó ventaja para nadie porque la incertidumbre de los electores en alianza con las sorpresas vividas por muchos de los hoy candidatos fue determinante para que se demostrara que no hay preferencia por nadie en particular, más que cuando las encuestadoras daban resultados de su trabajo que nunca había sido tan poco creíble. Los actos circenses de muchos políticos dieron de qué hablar y no fueron pocos los rumores de que el salto de un partido a otro fue muy bien pagado. Y me refiero a todos los niveles porque en las comunidades donde hay cinco candidatos, las ofertas económicas para que el abanderado de un partido le diera su apoyo a otro de otro partido fueron difíciles de rechazar sobre todo por aquellos que se dieron cuenta que no tenían ninguna posibilidad de triunfo en las urnas. El tiempo se encargará de desenmascarar a quienes pusieron precio a su postulación.
Yo creo que la pasión comunitaria se vivirá en la elección a las presidencias municipales que es el puesto público con el que el pueblo tiene contacto cotidiano siendo los alcaldes, o deberían de ser, quienes visiten las comisarías de manera regular cumpliendo los compromisos contraídos, porque sin duda ésta será una campaña de ofrecimientos como ninguna otra. Se prometerá el oro y el moro porque los proyectos y planes de los candidatos serán rebasados cuando se den cuenta de que las campañas presentarán grados de dificultad difíciles de rebasar si no se atreven a ofrecer más de sus adversarios políticos. Es ahí donde se empieza a fraguar la posible mentira consolidada por las promesas no cumplidas.
Se puede decir que a partir de este momento las encuestas tienen otro valor porque, si son honestas, se basarán en los actos de campaña y en la respuesta del pueblo hacia cada uno de los candidatos. Son tantas las informaciones que se publican en las redes sociales, como si fueran encuestas que es difícil creer que fulano ocupa el primer lugar en las consultas al pueblo. Además, es bien sabido que poderoso caballero es don dinero. La única encuesta creíble es la del 1 de julio. Esa es la válida. A partir de hoy las campañas determinarán si las encuestas aumentan o disminuyen las probabilidades de éxito de los candidatos.
Y en los que menos pienso es en quienes pretenden la Presidencia de la República. Es difícil saber en realidad cómo se cuecen las habas en esos niveles y muy arriesgado dar una opinión guiándose sólo por lo que se lee o se ve en los medios escritos y electrónicos. La elección será fiel de la balanza en los 12 estados donde se votará por presidente del país, gobernador, senadores, dipu- tados federales y locales, y alcaldes. Las mujeres jugarán un papel muy importante porque se vislumbra que sus campañas serán diferentes en su esencia a la de los varones que ya tienen un modelo en el que las mujeres sólo eran candidatas de relleno, aunque hay que reconocer que hubo féminas que alcanzaron importantes puestos.
Y hay que resaltar que nadie compite para perder, aunque hay que tener en cuenta que ya hay algunos candidatos dispuestos a ganarse una importante, para ellos, suma de dinero vendiendo su voluntad política a otro partido. Donde hay campana hay de todo. Tiempo de campañas.— Tizimín, Yucatán.
manuelantonio1109@hotmail.com
Cronista y exalcalde de Tizimín
