Inicio de las campañas 2018

FREDDY ESPADAS SOSA (*)

En el primer minuto del 30 de marzo se iniciaron formalmente las campañas con miras a la crucial elección del próximo primero de julio, en la que se renovará el Poder Ejecutivo federal y el Congreso de la Unión.

Asimismo, se elegirá a ocho gobernadores, al titular de la jefatura de gobierno de Ciudad de México, casi 1,000 diputados locales y 1,597 presidentes municipales (Diario de Yucatán, 30 de marzo, Local, p. 3).

La etapa previa al comienzo de las campañas estuvo marcada por la intensa difusión de las encuestas electorales. En el plano nacional, la mayoría de éstas muestran el ascenso vertiginoso de Andrés Manuel López Obrador, quien se mantiene como firme puntero en la carrera por la sucesión presidencial.

En el ámbito estatal, la irrupción de “Huacho” Díaz como candidato de Morena a la gubernatura ha trastocado el escenario, haciendo fruncir el ceño a los estrategas de los candidatos del PRI y del PAN, Mauricio Sahuí Rivero y Mauricio Vila Dosal, respectivamente.

No obstante lo anterior, es claro que los resultados constituyen una moneda al aire pues no pueden darse en modo alguno como definidos; por el contrario, con el desarrollo de las campañas el factor de incertidumbre irá creciendo con el nivel de competencia y la capacidad de persuasión que muestren los aspirantes a los principales cargos en juego.

Con el inicio de las campañas, se entra a una etapa fundamental en la lucha por el poder, en razón de que los protagonistas tendrán que pasar de la retórica de las generalidades a la necesaria presentación de propuestas concretas y viables con las que pretenden hacerle frente a la situación del país y de nuestro Estado.

Un elemento primordial de las campañas será el diagnóstico que ofrecerán los aspirantes en los planos en que participan.

Así, los candidatos presidenciales deberán comunicar a los electores cómo ven la situación actual del país en su conjunto en los rubros fundamentales de su desarrollo y cómo miran los más graves problemas que aquejan a todos los mexicanos, así como los que pulsan determinados sectores como los jóvenes, indígenas, campesinos, mujeres, etc.

Siguiendo en el plano nacional, también serán relevantes los contenidos de los mensajes que emitirán los presidenciables a través de los medios de comunicación tradicionales, así como los que se hagan circular en ese enorme potencial político que representan las llamadas redes sociales.

De igual manera, los tres debates programados con los cuatro abanderados presidenciales jugarán un papel muy importante en las campañas, pues influirán significativamente en el posicionamiento político de aquéllos ante el electorado nacional y ante los forjadores de la opinión pública.

Pasando al plano estatal, el desarrollo de las campañas y la consecuente actuación de los principales protagonistas serán determinantes para vislumbrar si, en efecto, se logra romper el bipartidismo que ha caracterizado desde hace tres décadas la configuración política de Yucatán.

Reiteramos nuestra hipótesis de que los factores AMLO y “Huacho” Díaz Mena tendrán un impacto de primer orden en el escenario político electoral, ya que están en condiciones de prodigar un duro e inesperado sacudón al mencionado esquema bipartidista, desde luego siempre y cuando sus estrategias sean las adecuadas para persuadir al electorado sobre la bondad y viabilidad de sus propuestas para reorientar el rumbo del país y de nuestro Estado.

Finalmente, los ciudadanos creemos que ha llegado la hora de la valoración crítica de las propuestas programáticas y de las trayectorias y perfiles de los aspirantes. Es la hora de la reflexión crítica y de la toma de conciencia.

Es el momento de decir no al miedo absurdo que inyectan los adversarios del cambio, de repudiar la guerra sucia y de rechazar la compra y coacción indignantes del voto que suelen practicar los partidos dominantes con el inmenso dinero de que disponen.

Reiteramos que es el tiempo para examinar de manera objetiva lo que se estará proponiendo para el desarrollo nacional y estatal, así como para avanzar en la superación de los antiguos y nuevos problemas que aquejan a la población y que la han llevado al hartazgo y a la indignación, hasta al grado de decir ¡Ya basta!

Para concluir, es indispensable exigir enérgicamente a los árbitros electorales federal y estatal que cumplan con las responsabilidades que la Ley les otorga para garantizar unas elecciones equitativas, libres e informadas, en atención a los principios que deben regir su actuación: independencia, imparcialidad, certeza, legalidad.

A nadie en su sano juicio conviene vivir unas elecciones en las que se violenten impunemente estos altos principios, que son propios de la cultura democrática que todos queremos construir. Al tiempo.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Profesor-investigador titular “C” de T.C. Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 31-A, de Mérida, Yucatán

 

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