Mi punto de vista

Cholyn Garza (*)

El tema de la migración es un tema verdaderamente complejo. Es muy fácil opinar, pero no lo es tanto cuando se trata de encontrar solución a una situación que se ha convertido ya en un verdadero problema, tanto para los gobiernos como para los habitantes de no pocos países.

A todos nos mueve el sentimiento, la compasión al ver tanta gente abandonando su lugar de origen por diversas razones. Guerras, empobrecimiento, corrupción, inseguridad, son las principales causas que promueven la migración.

Buscar mejores condiciones de vida es muy loable; sin embargo, considero que hay que hacer las cosas bien, respetando las leyes por un lado y, por parte de los gobiernos, llevando un control buscando para evitar problemas.

El problema de la migración es ya un problema social que se ha ido agravando con el tiempo.

La caravana de migrantes procedentes de Centroamérica a la que el presidente de los Estados Unidos se ha referido es una realidad, no una invención. Los noticieros dieron cuenta de su ingreso a nuestro país, por la frontera sur. Iba un buen grupo de personas, supuestamente a la Basílica de Guadalupe.

¿Y después? ¿Regresarían a su lugar de origen? Por supuesto que no; el objetivo real es continuar a la frontera norte con el propósito de ingresar a los Estados Unidos.

Propios problemas

Los migrantes se quejan de la pobreza en que viven en su país, de la inseguridad, entre otras cosas. ¿Acaso México no tiene sus propios problemas? Y un grave problema en el país es precisamente ese, el de una migración sin control. ¿Sabe nuestro gobierno cuántas personas ingresan sin documentos? ¿Cuántos se han quedado en la frontera o en otras ciudades? ¿Qué hacen?

Para empezar y tratar de comprender el problema ¿Quién promueve esas caravanas? ¿Cuánto y a quién le pagan por cruzarlos a Estados Unidos?

Estamos conscientes que para ingresar a cualquier país se requieren documentos, permisos, en fin, cubrir ciertos requisitos que solicitan las autoridades. No se entiende por qué se ha descuidado la frontera sur de nuestro país, convirtiendo en un desorden total el flujo de personas.

En ese desorden va implícito el riesgo para los ciudadanos, para las mismas autoridades a quienes se les pide o se les exige en algunos casos, “proteger” los derechos de quienes ilegalmente están en territorio nacional. “Derechos”, cuando ellos y los que los involucran y alientan en una aventura han violentado las leyes de un país que no es el suyo.

No me queda claro aún por qué razón a nuestro país siempre se le exige y la Comisión Nacional de Derechos Humanos vive haciendo recomendaciones a las instituciones pero ¿qué hay de los países de los que huye tanta gente? ¿pobreza extrema? ¿por qué no se les ayuda a salir de la pobreza? ¿qué clase de gobierno tienen?

México tiene sus propios problemas, que no son pocos, lo sabemos. Un gravísimo problema es la inseguridad que se ha extendido de manera peligrosa.

Al escuchar el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto fijando la postura de su gobierno ante la decisión de su homólogo, Donald Trump, de enviar a la frontera con México a la Guardia Nacional, viene a mi mente un ejemplo muy simple.

Ante la inseguridad que se vive, los ciudadanos en la mayoría de las ciudades de México, permanecemos de alguna manera “cautivos”. El temor a los robos, asaltos, nos han hecho tomar decisiones que ni siquiera cruzaron antes por nuestra mente: bardas altas, ventanas y puertas con protecciones, rejas, delimitar propiedades y un sinfín de arreglos pretendiendo vivir tranquilos. Es decir, tratamos de protegernos porque las bandas criminales se han incrementado y las leyes se han hecho más flexibles y consecuentes para la delincuencia. Aunque tomamos precauciones, tratamos de mantenernos en contacto con nuestros vecinos.

Tal vez el presidente de los Estados Unidos ha considerado que enviando a la Guardia Nacional a la frontera con México o construyendo un muro sea la forma de proteger a su país. Nosotros respetamos su decisión, aunque no la compartamos del todo.

Muy bien la postura del presidente Enrique Peña Nieto, en su mensaje a la Nación. Aunque también debe considerar un mayor control en la frontera sur de México. Si queremos que nos respeten, debemos respetar a los demás.

México no está exportando “jardineros” como diría Fox, está importando problemas ajenos; no hay que olvidar que en una migración va de todo.

No todos son malos, pero tampoco, no todos los que llegan son buenos.— Piedras Negras, Coahuila

cholyngarza@yahoo.com

Periodista

 

El temor a los robos, asaltos, nos ha hecho tomar decisiones que ni siquiera cruzaron antes por nuestra mente: bardas altas…

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