Para lograr la felicidad
Felipe Moreira (*)
Un par de años atrás tuve la oportunidad de presentar nuestros servicios de mentoría al vicepresidente de América Latina de una importante empresa dedicada a los recursos humanos. Le comenté que nuestros programas están enfocados a buscar un equilibrio en las cuatro dimensiones humanas: espiritual, familiar, profesional y yo mismo.
Hice hincapié en mostrar nuestro diferencial al incluir las dimensiones espiritual y familia a nuestro programa y que esto es nuestra ventaja competitiva. Mencioné cómo algunas empresas de “desarrollo humano” solamente se enfocan en el profesional y yo mismo, incluso invitándote a “ser egoísta”: “Es tu momento —dicen—, no permitas que tu familia arruine tu carrera”.
Me escuchaba en silencio y con mucho respeto, aunque no asentía a las ideas o comentarios.
Cuando terminé de presentar y estaba por despedirme, me preguntó: “¿Qué te dicen los empresarios cuando les presentas esto?”
No entendí el sentido de su pregunta y guardé silencio, a lo que él continuó: “A mí qué me importa la familia de los empleados, yo lo que quiero es que estén 12, 14 horas trabajando diariamente para mí”.
Simplemente terminé la plática, me retiré y nunca más lo volví a buscar. Claramente no era un cliente potencial. Dicen que no puedes ayudar al que no quiere ayuda.
Espiritual
Lo primero es entender que ser espiritual no siempre requiere que seas religioso. Aunque las religiones tienen el objetivo (o deberían tenerlo) de desarrollar la espiritualidad en los participantes, ser religioso no te garantiza ser espiritual.
Para mí, ser espiritual es entender que hay una conexión profunda en todo lo que sucede, entre todos los seres del planeta y que mis acciones repercuten directa o indirectamente en lo que me rodea. Cuando ves así la vida, al momento de tomar decisiones, la ética y los valores tienen un significado sobrenatural o extraordinario y es más fácil optar por el bien.
Familiar
La familia no solamente es la célula de la sociedad, sino que es donde podemos trascender físicamente en la reproducción y crecimiento. Es el primer medio por el que recibimos nuestros valores, hábitos y creencias.
El bienestar familiar tiene relevancia en las demás dimensiones, haciéndote más productivo, manteniendo la conexión con los demás y ayudándote a ser una mejor persona.
El rompimiento de esta célula causa caos en los participantes y en la sociedad, por lo tanto, es de suma importancia mantenerla con valores, ética, respeto, comunicación y dedicación. Con tiempo y calidad.
Profesional
El trabajo es natural del hombre, el hombre se realiza a través de él y, generalmente, recibe a cambio una remuneración. Sin embargo, la remuneración no debiera ser el objetivo principal del trabajo, sino una consecuencia.
O como dice Robert Kiyosaki: “Cambia el enfoque de hacer dinero a servir más gente. Servir más gente hará que el dinero venga”
SELF o yo mismo
Se refiere a tus capacidades física y mental para realizar lo que te propones en las otras dimensiones.
Mentalmente debes tener el conocimiento para realizar lo que requieres y debes estar físicamente apto para realizarlo.
Si alguna de esta falla o se estanca, es muy probable que también fallen o se estanquen las demás dimensiones. Dicen por ahí “nadie puede dar lo que no tiene”
Equilibrio
En las cuatro dimensiones, como todo en la vida, debe haber un equilibrio.
Existen personas que se exceden en la religiosidad, pasan mucho tiempo en la iglesia, templo, congregación, y no dedican tiempo a las otras dimensiones y “rezan para que les vaya bien”, pero luego no cuidan su salud, su familia ni su trabajo, así la oración no surtirá efecto nunca.
Un amigo que se dio cuenta que se estaba perdiendo la adolescencia de sus hijas por exceso de trabajo, decidió renunciar y dedicarse a las hijas. Dos años después no tenía dinero para comer, pagar escuela ni otros gastos. El exceso de enfoque en la dimensión profesional parece ser la más común. Por todos lados vemos gente perdiendo la familia, la pareja, las relaciones, o incluso la convivencia con otros, por estar tanto tiempo enfocados en el trabajo.
Asimismo, hay gente que le encanta aprender o hacer mucho ejercicio… sin embargo, al final del día se encuentran solos, sin una familia, sin una conexión espiritual e incluso sin trabajo.
Satisfacción
La felicidad y autorrealización se encuentra cuando hay un equilibrio en las cuatro dimensiones, la falta o insatisfacción en una de ellas provoca un vacío que generalmente tratamos de llenar aumentando otra dimensión. Pero entre más enfocas en una dimensión, mayor es el vacío.
Te propongo el siguiente ejercicio:
Dibuja un cuadro con 5 renglones y 4 columnas.
La primera columna deja el primer renglón en blanco y escribe las 4 dimensiones en los renglones siguientes: Espiritual, Familiar, Profesional y Self.
En la segunda columna escribe “Grado de Importancia”. En números porcentuales indica qué tanta importancia le das a cada una de las dimensiones. 25% cada una sería el equilibrio total, sin embargo es muy inusual que alguien viva de esta manera. Al final, la columna debe dar un total de 100%
En la tercera columna escribe “Tiempo dedicado”. Qué porcentaje de tu tiempo le dedicas a tu cada una de las dimensiones. Si pudieras redistribuir tu tiempo, ¿cómo lo harías?
La cuarta columna escribe “satisfacción”. En esta columna califica de 1 a 10 el grado de satisfacción que tienes en cada una de las dimensiones.
Si no estás satisfecho en alguna de ellas pregúntate qué quieres y requieres hacer para alcanzar la satisfacción.
Comparte conmigo tu cuadro en un Excel y con gusto te daré retroalimentación.— Mérida.
@fgkatm
contacto@felipemoreira.mx
Mentor en transformación personal, consultor senior de Uniflexpro, heartMath certified trainer, EQ-i 2.0 certified coach
Mentalmente debes tener el conocimiento para realizar lo que requieres y debes estar físicamente apto para realizarlo
