Mirada antropológica

Rodrigo Llanes Salazar (*)

Ante las importantes expectativas por el debate entre los candidatos a la Presidencia de la República realizado anoche en el Palacio de Minería de la Universidad Nacional Autónoma de México, el resultado fue un evento sin mayores sorpresas.

A diferencia de los eventos acartonados, caracterizados más por las descalificaciones entre candidatos que por la formulación de propuestas y la discusión de argumentos, en esta ocasión se esperaba un debate más dinámico, un ejercicio cívico de verdadera deliberación. Por ello las autoridades electorales apostaron en esta ocasión por tres moderadores —Denise Maerker, Azucena Uresti y Sergio Sarmiento—, que no fueran simples vigilantes del tiempo, sino conductores que guíen el debate e interpelen a los candidatos; así como por tres bloques temáticos —1) seguridad pública y violencia, 2) combate a la corrupción e impunidad y 3) democracia, pluralismo y grupos en situación de vulnerabilidad— dividido en dos segmentos que permitieran una mayor discusión, réplicas y contrarréplicas entre los candidatos.

Sin embargo, lamentablemente, las innovaciones en el formato del debate no se tradujeron en una mejoría del mismo: muchas de las intervenciones de los candidatos resultaron ser spots acartonados y los ataques entre candidatos prevalecieron sobre los argumentos razonados y las propuestas concretas.

Del mismo modo, se esperaba que en el debate viéramos un evento de “todos contra AMLO”. Efectivamente, en las últimas encuestas previas al debate, Andrés Manuel López Obrador era el candidato puntero en las encuestas: la de “Reforma” lo ubicaba con el 48% de votos, casi el doble de los de Ricardo Anaya, en segundo lugar, con un 26%. En dicha encuesta, Meade se ubica en un lejano tercer lugar con 18%, Margarita Zavala con 5% y el Bronco con 3%. Asimismo, de acuerdo con Citibanamex, el triunfo de AMLO “es el resultado más probable en este momento” (“La Jornada”, 22-4-18).

La actual campaña todos contra AMLO tiene aún viejos remanentes de la guerra sucia contra el candidato tabasqueño de las campañas de 2006 y 2012, como las comparaciones con Hugo Chávez y el gobierno venezolano y los infundados calificativos de “comunista” y “socialista”. Sin embargo, en la campaña actual, se han añadido elementos nuevos, como las acusaciones de Meade y Anaya de que las políticas de AMLO son “setenteras”, similares a las de Luis Echeverría.

En este sentido, en el debate tampoco hubieron sorpresas. El debate estuvo marcado por los ataques de todos los candidatos contra AMLO. En otras palabras: no encontramos sorpresas ni con los resultados de los cambios de formato del debate ni con la situación política previa al debate de todos contra AMLO.

Más ataques

De acuerdo con el sitio “Verificado.mx”, Meade fue el candidato que más ataques hizo a otros candidatos, 13, casi todos contra AMLO y, en menor medida, contra Anaya. El candidato del Frente y el Bronco fueron los otros dos que realizaron más ataques a candidatos (prácticamente todos contra AMLO, ocasionalmente a Meade), cada uno con 12 ataques registrados. Les siguió Margarita con 8 ataques y AMLO, con 1 ataque registrado. En cambio, según el portal mencionado, casi ningún candidato formuló propuestas con detalles, sólo Meade y Anaya lo hicieron en una ocasión cada uno.

Cabe ahora la pregunta: ¿funcionó la estrategia de todos contra AMLO? Desde luego, todo depende de qué criterio empleemos para medir si la estrategia funcionó o no. Un elemento serán las encuestas en los próximos días. Otro es si lograron sacar de sus casillas a AMLO durante el debate o si le provocaron cometer algún error monumental en el evento.

Lo cierto es que AMLO, para bien y para mal, no se salió del formato que ha tenido a lo largo de su campaña actual. Como puntero en las encuestas y como el candidato a atacar, fue él quien marcó la agenda del debate: el bloque de la seguridad estuvo dominado por el tema de la amnistía y, el de democracia, por la revocación del mandato.

Asimismo, AMLO recurrió a los lugares comunes que tanto ha pregonado: el problema de inseguridad y violencia de México debe resolverse atendiendo sus causas (la falta de crecimiento económico en los últimos 30 años) y que la corrupción se acabará porque él pondrá el ejemplo de la honestidad. Cuando los otros candidatos le hicieron preguntas más puntuales y lo atacaron, constantemente dio evasivas y cambió de tema (según “Verificado.mx”, AMLO fue el candidato que más cambió de tema en el debate, 4 veces, seguido por el Bronco, que lo hizo 1 vez). Es decir, AMLO se mantuvo como el candidato que ha sido conocido, sin variaciones, ni sorpresas, lo cual le ha funcionado hasta el momento y probablemente, después del debate, le seguirá funcionando.

De igual modo, Anaya, que era el candidato que más tenía para ganar en el debate, fracasó en el intento. Con su sonrisa constante se mostró soberbio, y fue el político que más gráficos empleó en el debate (11 registrados por “Verificado.mx”). Sin embargo, estos no le sirvieron como elementos para sostener su propuesta, sino para descalificar a AMLO (quien uso gráficos en 3 ocasiones). Si la participación de AMLO se caracterizó por los lugares comunes de siempre, las intervenciones de Meade y Zavala fueron mediocres y el Bronco cayó en lo ridículo cuando propuso preparatorias militarizadas y “mochar la mano de los delincuentes”. Es decir, difícilmente las posiciones en las encuestas vayan a cambiar después de este debate.

A mi juicio, el debate mostró el fracaso de la campaña anti AMLO en esta elección. No recuerdo haber escuchado alguna acusación que caracterizara las propuestas de AMLO como “setenteras”, como lo habían estado haciendo Anaya y Meade. Claramente, esa estrategia no funcionó. Tampoco surgió el tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. En cambio, los descalificativos se basaron en ideas como las que AMLO está del lado de los criminales y de los “malos” (según Meade); la inhibición de inversiones; que la honestidad del tabasqueño no basta para contagiar a sus colaboradores, o bien, que en realidad no es honesto; en la integridad de sus colaboradores (Anaya acusó que los responsables del Fobaproa, el mayor fraude de la historia reciente de México según AMLO, se encuentran entre los colaboradores del tabasqueño).

En fin: un debate sin sorpresas, acartonado y lleno de ataques personales a pesar de las innovaciones en el formato, y donde se replicó la guerra sucia de todos contra AMLO que ha marcado la campaña actual hasta el momento. Un debate que muestra el triste estado de nuestra política, y que alcanzó verdaderos despropósitos como cuando el Bronco, un candidato “independiente” vuelto a la vida por un tribunal electoral dominado por magistrados cercanos al PRI, propuso “mochar la mano de los delincuentes”. Los ciudadanos esperamos más de un debate de todos contra uno.

rodrigo.llanes.s@gmail.com

@RodLlanes

Investigador del Cephcis-UNAM

 

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