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Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Hay un silencio que nubla el triunfo de Mauricio Vila Dosal, candidato del PAN a la gubernatura, que lo puede oscurecer más si hay resistencia del PRI y del gobierno a aceptar la victoria. Los electores salieron a votar el domingo 1 de julio con responsabilidad y decididos a terminar la estela de abusos, derroches, injusticias y corrupción que tanto daño le han hecho al país, a la economía y a la confianza de los ciudadanos.

Con civismo y decisión emitieron su voto. A nivel nacional el triunfo arrasador de Morena y Andrés Manuel López Obrador fueron muestra del hartazgo por el cinismo y abuso de las autoridades, y de la baja aceptación del gobierno de Peña Nieto. Y el PRI salió de Los Pinos y de varias gubernaturas.

A nivel nacional los candidatos perdedores, Meade, Anaya y el “Bronco”, aceptaron que las votaciones no les favorecieron y reconocieron a López Obrador como el triunfador en estas elecciones históricas.

En el estado hay resistencia de aceptar el triunfo de Mauricio Vila. Ni Sahuí ni el gobernador han reconocido la ventaja del panista. Es más, el candidato del PRI enarboló un triunfo que no tenía para confundir a la gente y, tal vez, buscar estrategias para alterar el proceso.

No es nuevo que coludido con las autoridades el PRI haga movimientos sucios para por recovecos alterar cifras y actas. En elecciones pasadas estos vicios estaban presentes y por eso la gente desconfía de estas actitudes silenciosas que llevan a la incertidumbre y a los malos pensamientos.

Con otros resultados que beneficiaran a Sahuí ya el gobernador le hubiera levantado la mano y festejado el triunfo del PRI. En la ex-Casa del Pueblo estuviera la fiesta y se celebraría con gritos y batucada al nuevo gobernador, pero no, hay silencio porque los números no avalan el triunfo del priista.

El pueblo dijo basta de abusos y derroches. Cansado del PRI buscó nuevos caminos y eligió en unas elecciones que, a pesar de algunos incidentes, fue ejemplar, histórica. Hombres, mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad esperaron incluso horas para sufragar y lo hicieron con gusto, decididos a terminar una era que trajo males y pesares.

Fue un rechazo al gobierno de la señora Ivonne Ortega, al de Rolando Zapata Bello, por su silencio ante los abusos de la administración anterior, y a la candidatura de Mauricio Sahuí, porque también representaba los intereses de la exgobernadora. Es decir, no se quería en el gobierno la sombra de esa administración que se recuerda por derroches y abusos.

En contraste con otros estados, donde candidatos y gobernadores aceptaron la derrota, en la entidad ni el PRI, ni su candidato a la gubernatura ni el gobernador han reconocido los conteos rápido y preliminares de la mayoría de las actas.

Ante la presión de tantas voces que piden respeto a las elecciones, no intromisión del gobernador en la decisión de los yucatecos y claridad en los comicios, el gobernador dijo unas breves palabras en donde sale a relucir que será “respetuoso de los resultados”.

Pero no reconoce más. Se ciega ante la presión de sus correligionarios y del candidato priista. ¿Acaso buscan caminos para revertir el triunfo del otro Mauricio?

El PRI no pudo a pesar de las estrategias tan conocidas que pone en práctica antes y durante los comicios: despensas, presiones, promesas y dinero que se filtra para que llegue a manos de muchos votantes. A pesar de esto, los yucatecos dijeron no a los abusos, engaños y derroches.

Los sufragios emitidos el 1 de julio sacudieron las entrañas y estructuras del priismo en el país y aquí en Yucatán. No más de ese PRI de compadrazgos, amiguismos, nepotismo, corrupción e impunidad. No más de Ivonne y Mauricio Sahuí cargó la cruz del ivonismo al tenerla cerca, al igual que a muchos colaboradores de ella.

Los yucatecos hablaron en las urnas. Ahora es el turno de Mauricio Sahuí y del gobernador de reconocer el triunfo de Mauricio Vila. Callar es hacerse cómplice de las triquiñuelas que se estén tramando y de los conflictos postelectorales que surjan.

Lo peor: Zapata Bello pasará a la historia como un gobernador que mancilló unas elecciones ejemplares. Gobernador, es tiempo de hablar.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

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