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No es el “mesías”

Ernesto Arévalo Galindo (*)

“Todos deseamos un estado social mejor. Pero la sociedad no podrá mejorarse mientras no se efectúen dos grandes tareas. Si no se establece la paz sobre bases firmes y si no se modifican profundamente las obsesiones dominantes con respecto al dinero y al poder no hay ninguna esperanza de que pueda realizarse transformación deseable alguna”, señala Aldous Leonard Huxley, escritor y filósofo británico.

¡México! Los millones de potenciales votantes decidieron empezar la transformación de México. ¡La verdadera transformación de México! Un día después de la jornada de votaciones, la nación mexicana amaneció con un nuevo semblante, más optimista pero, sobre todo, satisfecha por la misión cumplida.

El punto de partida para la transformación política no lo pudo detener el viejo sistema político que por décadas fue negativo, miserable, repugnante y odioso, bajo las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

¡No! Durante décadas tuvimos que soportar los “discursos oficiales” sinónimo de las “mentiras oficiales” de que México progresaba, mientras los núcleos de pobreza eran más amplios en la geografía nacional.

El triunfo abrumador de Andrés Manuel López Obrador significa la finalización del periodo político de los “tecnócratas”. Jóvenes de familias poderosas, algunas de “abolengo” en sus estados de origen, egresados de universidades privadas nacionales y extranjeras fueron llamados a sumarse a los gabinetes del presidente en turno para conducir el desarrollo económico de México, partiendo de la economía de libre mercado.

Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) inició la época de los “técnicos” o los “pirruris”, como los llama la “prole”, con los nombramientos de Jesús Silva Herzog Flores, como secretario de Hacienda y Crédito Público, y de Carlos Salinas de Gortari, como secretario de Programación y Presupuesto; ambos, fuertes candidatos a la Presidencia de la República.

La historia no nada más la conocemos millones de mexicanos, sino también la padecimos hasta nuestros días porque con el ciclo de los “tecnócratas”, la corrupción y la impunidad llegaron a ser “fundamentales” para fortalecer políticamente y enriquecer económicamente a los selectos grupos de poder, teniendo dos centros de decisiones: el Palacio Nacional y Los Pinos.

Enrique Peña Nieto intentó “Mover a México” con sus “Reformas Estructurales”. Los resultados se lo hicieron saber millones de mexicanos, a través del voto libre y secreto. ¡Repudiado! Valga la palabra.

El presente no es fácil. Ni mucho menos el futuro. ¡Socialismo! ¡México! ¡Socialista! Por decisión de seres humanos abatidos por el hambre, producto de la miseria.

Por decisión de enfermos, debido a la carencia de buenos servicios de salud pública. Por decisión de jóvenes faltos de oportunidades, como consecuencia de la reprobada educación pública.

Por decisión de los mexicanos desgarrados, resultado de las secuelas de la violencia. ¡Atrapados en su existencia!

Andrés Manuel López Obrador no es el “mesías”. ¡No! Mucho cuidado.

Él no es la solución, pero sí el principio de la misma, porque levantar al país de la “institucionalización de la corrupción y de la impunidad” será responsabilidad de todos, como sociedad. ¡Mexicanos!

Si a futuro la tierra es devuelta para quien la trabaja, no para quien la explota; si a futuro las oportunidades son para todos, sin distinción de clase social, y si a futuro la economía justa resucita, para evitar emigrar a Estados Unidos, entonces volverá a resplandecer el “México lindo y querido”.

Todos deseamos un estado social mejor. Al futuro gobierno de la República le corresponderá establecer la paz sobre bases firmes y olvidarse de las obsesiones dominantes con respecto al dinero y al poder. Todos deseamos la transformación. El día después de ayer comenzó una evolución política para todos, no para unos cuantos.

¡Transformación!— Cozumel, Quintana Roo.

arevalo61@yahoo.com.mx

Periodista

 

Él no es la solución, pero sí el principio de la misma, porque levantar al país de la “institucionalización de la corrupción y de la impunidad” será responsabilidad de todos

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