La relación con el gobierno del Estado
Macedonio Martín Hu (*)
En el marco del 40 aniversario de la fundación de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), comparto con los amables lectores del Diario estas reflexiones sobre esa institución educativa que coadyuva a mejorar la educación pública en nuestro país.
En sus 76 Unidades diseminadas en todo el territorio nacional, la UPN atiende necesidades de la formación de los maestros mexicanos.
En Congresos Nacionales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se planteó la imperiosa necesidad de contar con una institución que se abocara a la actualización permanente de los maestros.
La dirigencia del SNTE y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en ese entonces, Fernando Solana Morales, presentaron el proyecto de la UPN. En ese contexto, el 28 de agosto de 1978 el presidente José López Portillo emitió el decreto de creación de la UPN.
El primer rector fue el profesor normalista Moisés Jiménez Alarcón, que estuvo en funciones de agosto de 1978 a julio de 1980.
En Mérida, fue creada la Unidad 31–A de la UPN en noviembre de 1979. El primer director fue el maestro Russell R. Vallejo Sánchez. La institución cumple sus compromisos con el magisterio yucateco y constituye un firme apoyo al sistema educativo de nuestra entidad.
En casi 40 años de la UPN de Yucatán, actualmente cuenta con dos subsedes: Valladolid y Peto. En los tres módulos de la UPN de Yucatán se imparten la Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria para el Medio Indígena, las Licenciaturas en Intervención Educativa y Pedagogía. En la UPN de Yucatán se imparten también las maestrías en Desarrollo Curricular, Educación Básica y Educación Media Superior.
Como es normal en el tiempo y el espacio, en los 40 años de vida de la UPN, esta institución ha sufrido cambios sustanciales; debido principalmente a las políticas indefinidas de los gobiernos estatales.
En Yucatán la UPN no ha podido crecer académicamente y cumplir de una manera satisfactoria con sus funciones sustantivas, que son Docencia, Investigación y Difusión, por un obstáculo fundamental: la falta de recursos económicos, que es el resultado negativo de las medidas administrativas y prácticas políticas de los gobiernos estatales de los últimos años.
Para que se cubran los gastos básicos y se atiendan las necesidades prioritarias de la institución, se recurre a ingresos provenientes del pago de las inscripciones de los alumnos y del cobro de documentos.
Por tanto, la UPN funciona como una institución privatizada. Cabe señalar que la mayoría de los estudiantes de la UPN provienen de comunidades del interior del Estado y proceden de familias de escasos recursos económicos. En la UPN, siendo una institución pública, se cobra indebidamente por la impartición de cursos y talleres, que deberían ser totalmente gratuitos.
Lo que constituye una paradoja es que la UPN de Yucatán está adscrita a dos Secretarías del Gobierno Estatal: la Secretaría de Innovación, Investigación y Educación Superior (SIIES) y la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey).
En el marco del 40 aniversario de la UPN, la Unidad 31–A de Yucatán atraviesa por graves problemas que están impactando negativamente en el desarrollo de las actividades académicas.
En la UPN se vive actualmente un clima de malestar, debido a las prácticas irregulares de la administración. No se cumple con la normatividad vigente y se toman disposiciones unilaterales y autoritarias; se violan reiteradamente compromisos institucionales, como la contratación de trabajadores administrativos y académicos sin el cumplimiento de las normas vigentes y se despide de una manera injustificada a personal académico y administrativo.
Los trabajadores de la UPN pertenecientes a la Delegación Sindical D-II-62 de la Sección 33 del SNTE realizaron un paro de labores el 29 de junio pasado, en demanda del pago de prestaciones firmadas en 2015, que la Segey se ha negado a cubrir.
El 2 de julio se instaló una mesa de trabajo con representantes de la SIIES, la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Segey y la Delegación Sindical. En total se realizaron 5 reuniones de trabajo, se plantearon los problemas, se tomaron acuerdos, se firmaron las minutas de cada reunión y finalmente no se cumplió lo más importante. Al parecer, las autoridades educativas sólo esperan el cambio de gobierno para dejarle la solución de los problemas al próximo gobernador, Mauricio Vila Dosal.
El engaño a los trabajadores de la UPN fue característico del gobierno priista que el 1 de julio fue derrotado por la voluntad del pueblo yucateco. En ese caso se cumplió el dicho popular: “Si quieres que no se resuelva favorablemente un problema, crea una comisión”.
En la Unidad 31 A de la UPN, imperan la represión, el nepotismo, el autoritarismo y el irrespeto de las normas establecidas, aunada a la negativa de la Segey de resolver las justas demandas de los trabajadores. Represión en la UPN, en los 40 años de su fundación.— Mérida, Yucatán.
chilambalam945@hotmail.com
Maestro de la Universidad Pedagógica Nacional
