El Rincón del Maloso
Moisés Cituk Hernández (*)
La semana pasada, en la ciudad de Nashville, Tennessee, más de 250 jóvenes atletas fueron reclutados por los 32 equipos de la NFL de cara a la próxima temporada, en la edición 2019 de lo que se conoce como el Draft, un proceso de selección de jugadores amateurs casi tan viejo como la liga misma.
Este evento anual, más visto en la televisión estadounidense que muchos partidos de campaña regular, recompensa los años de trabajo y esfuerzo de estos muchachos, poseedores de un talento físico que solo presume un pequeño porcentaje de los habitantes en este planeta. Y sobre todo refuerza a todas y cada una de las franquicias con las futuras superestrellas del fútbol americano.
Si hablamos de talento, expectativas y potencial, la primera selección de cada Draft, en teoría, sobresale más que nadie en cada unas de estas categorías. Pero la historia nos dice que no todo lo que brilla es oro, por lo que no existe garantía de que los jugadores mejor calificados y, por ende, reclutados en las rondas más altas, demostrarán en la NFL lo que se espera de ellos. Se podría decir que el fútbol americano colegial y el que se practica en la “National Football League” son deportes diferentes.
Y así es como nacen los “bust”, palabra en inglés con la que se les conoce a aquellos prospectos que se quedan lejos de cumplir con dichas expectativas. Muchas veces no se acercan siquiera.
Ejemplos hay cientos, algunos más dramáticos que otros. Tom Brady fue la selección 199 (sexta ronda) del Draft del año 2000 y se convirtió con los Patriotas, en mi opinión, en el mejor quarterback de todos los tiempos. En contraste, el mariscal de campo JaMarcus Russell arribó a los Raiders como la primera selección global del Draft de 2007. Para 2009 ya estaba fuera de la NFL.
El primero en ser reclutado en Nashville fue Kyler Murray, otrora prospecto de los Atléticos de Oakland, del béisbol de Grandes Ligas, quien pretende ser el pasador del futuro en Arizona.
El ganador del Trofeo Heisman 2018, a cuya decisión de cambiar de disciplina le dimos seguimiento en el Diario durante meses, tiene todas las herramientas atléticas para ser una estrella, pero también muchos “focos rojos”; su baja estatura para la posición (1.78 metros), el más preocupante según scouts.
¿Es Murray el nuevo Brady o el nuevo Russell? ¿Será bueno, malo o regular? Lamento recurrir a una frase hecha, pero… como siempre, solo el tiempo lo dirá.
