Editorial

Historias de la Independencia de México

Víctor M. Arjona Barbosa (*)

El 19 de julio de 1824, en Padilla, población que pertenecía a la Nueva Santander (hoy, estado de Tamaulipas) fue fusilado don Agustín de Iturbide, consumador de la Independencia de México.

A continuación, un relato secuencial de todos los acontecimientos que culminaron con su ejecución.

1.— Por la infidencia del general Antonio López de Santa Anna, que se levantó en armas en Veracruz, y la traición del general José Antonio de Echávarri, que gozaba de toda la confianza de Iturbide y que, en lugar de combatir al rebelde veracruzano, se unió a él en contravención de las instrucciones recibidas, tuvo el emperador que afrontar el Plan de Casamata.

Ese plan suscrito por Echávarri y Santa Anna exigía la reinstalación del Congreso clausurado por Iturbide debido a las continuas controversias y a las trabas que los diputados le ponían, limitando su tarea administrativa y restándole autoridad.

2.— Aunque Iturbide acepta la demanda de los rebeldes y reinstala el Congreso, el movimiento continúa y crece, a tal grado que Iturbide decide abdicar el 19 de marzo de 1823, para no provocar una guerra civil y así evitar más derramamiento de sangre de mexicanos. En el texto de su abdicación, señala que como su presencia en el país sería siempre pretexto para desavenencias se expatriaría gustoso y se dirigiría a una nación extraña.

3.— Varios días después, el Congreso trata este asunto y resuelve que, en virtud de que el ascenso de Iturbide como emperador fue obra de la fuerza (aunque fue elegido por la mayoría de los diputados), declara que es nulo de derecho y, por esto, ilegales todos los actos de su gobierno, por lo que no ha lugar a discutir el tema de su abdicación; de acuerdo con Iturbide, activará su pronta salida del país, le asigna una pensión anual de 25 mil pesos y acuerda darle el tratamiento de Excelencia.

4.— También declara el Congreso nulos el Plan de Iguala y el Tratado de Córdova. Esta resolución resulta extraña e ilógica, pues la Independencia se consumó con base en ellos y aun la misma existencia del Congreso era una de sus consecuencias; como si el Congreso se anulara a sí mismo y se autodeclarara ilegítimo.

Por otra parte, el Congreso nunca cumplió con su función de elaborar la Constitución de la nueva patria. No fue sino hasta el 2º congreso que se da la Constitución, la primera del México independiente, el 4 de octubre de 1824.

5.— Iturbide se instaló con su familia en Liorna, Italia; estuvo vigilado tanto por los espías de Fernando VII como por los de la Santa Alianza. Tuvo conocimiento de los planes de esta última para ayudar al monarca español a recuperar la Nueva España, es decir, México.

Esta situación obliga a Iturbide a dejar Italia, tanto por el peligro para la seguridad de su familia, como por el deseo patriótico de ofrecer su espada en favor de la libertad de su patria, en caso de cumplirse los planes de la Santa Alianza.

6.— Logra llegar a Londres, de donde parte a bordo de la fragata “Spring”, el 4 de mayo de 1824, sin saber que el Congreso en sesión del 28 de abril había aprobado un decreto que lo declaraba traidor, “siempre que se presentara bajo cualquier título en algún punto del territorio mexicano y en ese caso queda declarado por el mismo hecho, enemigo del Estado y cualquiera puede darle muerte”.

En unas cuantas líneas, mal redactadas y con notoria falta de lógica, ética y técnica jurídica, se disponía arbitrariamente de la vida de una persona, precisamente del mexicano que logró nuestra emancipación política, del libertador que nos dio Patria y Bandera.

¿Declararlo traidor y enemigo del país que liberó sólo por el hecho de regresar a su patria? ¿Todos pueden estar en México menos el que consumó su Independencia? ¿Y cualquiera puede convertirse en verdugo de su libertador y ejecutarlo, al margen de todo proceso judicial?

7.— Y aunque parezca increíble, así fue. Ignorando el fallo fatal que pesaba sobre él, el 14 de julio llega Iturbide a Soto la Marina, acompañado de su mujer que estaba encinta, sus dos hijos menores y seis amigos, además de algunos servidores. Desembarca, es reconocido por su habilidad como jinete y apresado por el comandante militar de Santander, Felipe de la Garza, el mismo a quien Iturbide perdonó la vida por la rebelión que aquél encabezó y le devolvió su cargo de comandante.

De inmediato y en cumplimiento del bárbaro decreto, De la Garza le comunica que será fusilado en tres horas. Iturbide le da un escrito en el que explica las razones de su regreso y pide a De la Garza lo entregue a la autoridad que corresponda. De la Garza decide que debe ser entregado al Congreso local y suspende la ejecución.

El Congreso de Tamaulipas se niega a estudiar el escrito y una vez más, Iturbide le solicita audiencia para defenderse, a través del propio Presidente del Congreso, el presbítero José Antonio Gutiérrez de Lara; y una vez más, el Congreso rechaza la solicitud de audiencia y ordena al comandante De la Garza llevar al cabo la ejecución.

8.— En aquel tiempo, en casi todos los códigos penales y procesales del mundo, no podía condenarse a ninguna persona ni mucho menos aplicarle la pena máxima, sino después de que una ley previa configurara el respectivo delito y se efectuara el debido proceso formal en que se daba al acusado la oportunidad de defenderse mediante audiencias en que se le escuchaba, argumentaba en su favor su abogado o el abogado de oficio, se presentaran y desahogaran pruebas para comprobar la comisión del delito o la no culpabilidad del acusado. Nada de esto se dio (continuará).— Mérida, Yucatán.

direccion@coparmexmerida.org.mx

Profesor Universitario

 

Con notoria falta de lógica, ética y técnica jurídica, se disponía arbitrariamente de la vida de una persona: Agustín de Iturbide

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán