¡Bestias!
Ernesto Arévalo Galindo (*)
“Porque tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme”.—José Luis Sampedro, escritor español
¡Por las bestias! México es un mundo aparte. Aislado del orbe. Separado de la humanización. Distanciándose de la civilización. Maldiciendo el origen. Ofuscando la actualidad. Alabando la muerte. ¡Por las bestias! México es un mundo aparte. El mundo de los muertos. ¡Por las bestias! Son tres bestias que representan la imperfección. Las autoras intelectuales del asesinato de la ética. Las ejecutantes del entierro de la moral. Sin embargo, aún sus cuerpos no están en el cementerio nacional. Pero, el día llegará. El cuerpo se pudrirá en el cementerio nacional. El alma arderá en el infierno. Fuego eterno. ¡Para las bestias!
¡Podredumbre! Las bestias se alimentan de la podredumbre. La total descomposición del ser humano por la acción de varios años de aniquilar a la sociedad, para ejercer poder sobre el pueblo. Nuestra historia. ¡Nuestra desgracia! Ya no es posible describir el sentimiento de aversión ante la degradación humana y la crueldad, abominables. El secuestro, la tortura y la muerte de infantes y mujeres. La política sistemática de matar a los enfermos, sin importar sexo ni edad, negándoles atención médica y medicamentos, porque el dinero público es de unos cuantos. El placer por el deceso de la libertad de expresión. La democracia… ¡para las bestias!
¡Son tres bestias que representan la imperfección!
La bestia que habita en Palacio. La que aisló a México del orbe. La que separó la humanización. La que distancia la civilización. La que maldice el origen. La que ofusca la actualidad. La que alaba la muerte. Asesino de la ética. Ejecutor de la moral. La que mueve sus ejércitos, promulgando el respeto a los delincuentes y garantizando los derechos humanos de los asesinos. ¡Sus ejércitos! El poder. El dinero. ¡Para las bestias!
La bestia que habita el Congreso. La que desconoce al pueblo que la colocó en un sitio. La que no ve al pueblo. La que tampoco se acerca, porque puede oler mal. ¡Apestar! La que se pelea, en lo público. Pero la que acuerda, en lo privado. Para modificar la ley. Para alterar el orden. Para institucionalizar la violencia. ¡Violencia! Alimento… ¡para las bestias!
La bestia que habita la Suprema. La que protege al secuestrador. La que protege al torturador. La que protege al asesino. El respeto a los delincuentes. Los derechos humanos de los asesinos. La ley. ¡Para las bestias!
El cementerio nacional es inmenso. ¡Pareciera no tener fin! En algunos lugares, desolador. En otros lugares, aterrador. En muy pocos lugares, surrealista. Todo está dominado. Todo está preparado. Todo está repartido. Todo está hecho.
En ciudades predomina el silencio, porque la palabra está en shock. En ciudades predomina el terror, porque la supervivencia está amenazada. El silencio y el terror solo sirven para fomentar la indiferencia de los habitantes muertos… muertos en vida. Los habitantes tendrán que salir de la oscuridad. A levantar la voz. A gritar. A exigir. La transformación. La verdadera transformación.
En muy pocas ciudades prevalece el surrealismo, porque son los tiempos de la carne. Son los tiempos del dios Baal. Los tiempos del carnaval. La carne para Baal. El sexo. La prostitución. Las orgías. El alcohol. Las drogas. El desenfreno. ¡Excesos! Las vidas, detrás de máscaras para estallar en risas. Pero, también, para ocultar los llantos con carcajadas. En honor a Baal. El homosexualismo. El lesbianismo. El aborto. ¡Trastornos! Las vidas, detrás de máscaras para estallar en risas. Pero, también, para ocultar los llantos con carcajadas. En honor a Baal.
Tocamos fondo en esta época de nuestra desgracia nacional a la que la historia llama, y llamará, la Cuarta Transformación. ¡Amargura! ¡Degradación! Empezamos a desconocer quiénes somos. No estamos pisando firme. La lucha empieza para combatir, envueltos en la oscuridad, contra las bestias. Toda la esperanza. Toda la unidad. Toda la sangre.
No al sometimiento. No al hambre. No a la enfermedad. No a las tinieblas.
¡Bestias!— Cozumel, Quintana Roo.
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Periodista
