Filiberto Pinelo Sansores
Editorial de Filiberto Pinelo Sansores

El uso político de la situación

Filiberto Pinelo Sansores (*)

Esta pandemia es usada por intereses políticos que quieren el retorno de las viejas formas de conducir al país, para tratar de debilitar al gobierno y someterlo a sus dictados o, de plano, deponerlo.

No obstante la exigencia del momento de hacer causa común para enfrentarse al problema, posponiendo para después de superada la crisis la grilla malsana, grupos integrados por ese tipo de actores políticos insisten en usar todo género de mentiras, incidentes sacados de contexto, hechos inventados o falsificaciones grotescas para golpear a quien, por mandato del pueblo, está en el timón de mando, a donde llegó de una manera genuinamente democrática y no mediante el mecanismo de compra de votos de antaño.

El esfuerzo que está haciendo el equipo de científicos y expertos de diversas ramas de las ciencias en la conducción del combate a la epidemia está demostrando en los hechos que, en ésta como en otras materias, el país está en las mejores manos. Desde que en México se supo la existencia de la pandemia se integró el equipo de expertos provenientes de distintas disciplinas que le está haciendo frente. El presidente hizo el compromiso de dejar en manos de científicos el estudio, la planeación y la estrategia para combatir el fenómeno y lo está cumpliendo. Todas las medidas que el gobierno ha dictado para conducir al país por el camino de la superación de esta crisis de salud se han basado estrictamente en las recomendaciones del equipo.

Hasta hoy, la pandemia ha seguido el curso prescrito por quienes la monitorean y, al mismo tiempo, la combaten y trazan la ruta por la que todo el gobierno se mueve para proveer los recursos, insumos y apoyos requeridos, en el presente y en el futuro inmediato. Los datos oficiales de la OMS y la OPS muestran que a México le está yendo mejor (o menos mal, si se quiere) que a muchos países del continente.

El mapa de contagiados y fallecidos por Covid-19, en América Latina mostraba, el 16 de abril, los siguientes datos: México con 125 millones de habitantes, tenía 6,297 casos confirmados y 486 fallecidos; Brasil, con 209 millones de habitantes, tenía 30,425 casos confirmados y 1,924 fallecidos y otros 18 países del subcontinente que, en conjunto, suman 287 millones de habitantes, tenían 47,091 confirmados y 1502 fallecidos (“La Jornada”, 17-04-20).

Con base en esos datos, saco las siguientes conclusiones: México tenía 50 contagios y 4 muertes por cada millón de habitantes; Brasil 106 contagios y 9 muertes, por el mismo número de habitantes y, en conjunto, los 18 países restantes, 164 contagios y 5 muertes, también, por cada millón de habitantes. Esto significa que, en esa fecha, Brasil tenía más del doble de contagios y muertes por cada millón de habitantes que México y que los 18 países restantes —considerados, para estos efectos, como si fueran uno solo— acumulaban el triple de contagios y un fallecido más, por millón de habitantes, que nuestro país. A lo anterior hay que agregar que los casos diarios de contagio están aumentando de una manera tal que permite, en el periodo de mayor intensidad, que se no desborde la capacidad de atención hospitalaria.

Son muy pocos los países del mundo que pueden mostrar cifras mejores en esta materia que la que México está ofreciendo a sus propios ciudadanos. No obstante, no dejan de haber grupos minoritarios pero con muchos recursos para la propaganda que no cejan de lanzar misiles y torpedos de todo tamaño, nutridos con noticias falsas, magnificación de eventuales protestas por reales o supuestas fallas en el surtido de equipos a hospitales, presuntas compras mal hechas por las instituciones de salud, con el fin de desprestigiar al gobierno y, eventualmente, deponerlo, sin importarles que el fracaso del mismo signifique sufrimiento y muerte para el pueblo.

Van desde las fotografías falsas de cadáveres de otros países como si fueran de México para sembrar alarma hasta los francos llamados a la insurrección para desobedecer las medidas que buscan hacer que crezca a menor ritmo la epidemia, pasando por adulteraciones de la verdad por opositores políticos del gobierno que tratan de aprovechar la ocasión para posicionar a sus grupos o partidos, mirando a las siguientes elecciones. Cada actor político del viejo régimen jala agua para su molino sin importar que estén en juego el presente y el futuro —mediato e inmediato— de la nación. Como si estuviéramos en campaña electoral están desatados los opositores y sus sirvientes.

Destacan en su actitud golpista, Silvano Aureoles, gobernador perredista de Michoacán, quien, como matón de cantina, le lanzó al doctor Hugo López-Gatell las siguientes palabras: “Esas medidas que está usted anunciando no las vamos a acatar. Si ustedes quieren seguir engañando al país, háganlo, pero no todos estamos con los ojos vendados ni nos vamos con los comentarios poco responsables de ustedes durante la crisis” (“El Universal”, 16-04-20), y los gobernadores panistas que difundieron la versión de que el material que el gobierno federal les enviaba era de “baja calidad” por un lote de batas que éste les hizo llegar para personal de baja exposición al contagio, en calidad de donación, adicionales a las de alta protección, compradas en China, que también les están enviando. No obstante que eran un regalo, armaron un tango, con propósitos de desprestigio a su donador (Aristegui, 16-04-20).

No son los únicos. Como obedeciendo a un guión, se han lanzado a golpear al gobierno y al equipo que conduce la acción en el combate para preservar la salud de los mexicanos, comentaristas como Ferriz de Con, quien desde su canal de Youtube llama a aprovechar el momento para organizar movimientos de “resistencia civil” y, con la posible intervención de los “gringos”, desconocer al gobierno, y Javier Alatorre, quien llamó a los televidentes de TV Azteca a desobedecer las disposiciones del gobierno mexicano, claves para tener éxito en el combate a la pandemia. Seres a los que no importa la suerte de los mexicanos sino sus intereses políticos y económicos.

Por fortuna, el comportamiento de los millones de personas que en nuestro país están haciendo lo que la ciencia aconseja está contribuyendo a terminar esta etapa de pesadilla que nos ha tocado vivir con el menor número de pérdidas humanas que sea posible. Estos serán los verdaderos héroes de la batalla.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

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