La densidad de la población y las políticas de vivienda
Fernando J. Alcocer Ávila (*)
En charla de amigos durante este resguardo, por causa de la cuarentena forzada por el mal que hoy nos aqueja, se comentaba sobre qué efectos tiene esta pandemia sobre la ciudad y su planeación urbana y de políticas públicas. Lo más sorprendente es que, por el cuidado de la salud en general, la solución pronta y efectiva ha sido el distanciamiento físico de las personas, donde el vecino puede ser nuestro peor recurso, ya que cualquiera puede portarlo y el contagio es tan rápido y en desconocimiento, que ahora le tememos a todos y a todo.
Totalmente contrario a lo que hasta marzo de 2020 se consideraba premisas del ·buen vivir y calidad de vida, la convivencia, el aprovechamiento del espacio público y el uso masivo del transporte; teniendo hoy como premisa de cuidado, todo lo contrario, alejarnos, separarnos y mantener una “sana distancia” entre nosotros.
Nos ha venido a demostrar un pequeño virus que las “verdades” dichas de la planeación urbana, resultantes de las nuevas leyes en la materia, no podemos, hoy más que nunca, dar por sentado que todo está dicho y no puede ser cuestionado o modificado.
La enfermedad nos ha demostrado que las premisas de la convivencia y de la ciudad compacta son el peor veneno del hombre con un caso como el Covid-19, donde necesitamos y cuidamos no estar cerca ni junto a otros, por nuestra propia salud y la de los nuestros; hoy las mismas autoridades proponen y hasta exigen que no se use el transporte público masivo, por el riesgo de contagio; la lección ha sido dura, triste y en algunos casos, catastrófica.
Desde hace muchos años, al menos 15, el estudio serio y profesional de las normas urbanas, su implicación y los efectos que puede promover en la ciudad, resulta de importancia que el disfrute, convivencia y uso del espacio público, como elemento generador de ciudadanía e identidad, que nos brinda arraigo y orgullo, hoy ha resultado el factor detonante de un contagio; es hoy, lo que a fuerza se intenta evitar para detener el contagio y el crecimiento de enfermos. Entonces: ¿cuál es la verdadera opción de modelo ciudad?
Asimismo, hoy vemos que en el transporte masivo se necesita distancia y los defensores de este medio ahora hablan de uso de bicicleta, demostrando que en un caso como este, el transporte resulta un posible punto de contagio masivo.
Las políticas importadas de modelos de ciudad de otras latitudes, que se ha manifestado como la panacea, es lo que de todos modos estamos evitando; la ciudad compacta hoy se advierte como el caldo de cultivo de esta enfermedad, la densificación es precisamente lo que ha provocado un crecimiento interminable de contagios, la acumulación de personas, muchas, en un espacio delimitado, como los nuevos desarrollos verticales u horizontales, son las formas directas de contagio, ya que son muchos más los que usan los mismos espacios, provocando un contagio exponencial; en un desarrollo multifamiliar, el contacto de elevadores, escaleras, estacionamientos, accesos y servicios por todos, provoca de modo imparable, contagios.
Europa tiene un desarrollo compacto por ese modo de vida en “pisos” dentro de complejos multifamiliares y hoy tenemos los resultados; Nueva York tiene en Manhattan el mismo prototipo de vivienda y vemos los efectos. Considerar que ciudades compactas son lo mejor, hoy la vida nos ha demostrado que no lo es.
Para los casos vistos hoy, construir una Mérida compacta, como a la fuerza se intenta imponer sin entender sus resultados, no solo destruye nuestra ciudad sino también nuestra salud y el tejido social; construir una ciudad compacta, porque es la moda, esta enfermedad nos demuestra que su moda no funciona, presenta muchos más problemas de los que supuestamente resuelve; hoy nuestros gobernantes defienden el confinamiento cuando ellos han provocado estos nuevos modelos de ciudad compacta y ciudad contagiada.
Esto es lo que nos están dejando ciudades que pueden ser nuestro destructor. Por eso mismo, caso como el de Villas del Sol, no solo han destruido la parte de la ciudad, sino nos generarán focos de infección y contagio para los que hoy ya vivíamos aquí, todo gracias a los modelos insertados a la fuerza por las autoridades en turno.
Mérida, aunque no les agrade a nuestros funcionarios, por que defienden un modelo importado que no funciona para nuestra cultura, presenta en sí, lo que tanto les causa temor, la mejor disposición a detener y resolver los contagios, la densidad baja que molesta, el tener casas individuales y no masivas, permite brindar esa seguridad a las familias, mi lote, mi casa, mi espacio y mi seguridad; en caso de multifamiliar, es el edificio de todos, el jardín e todos y los servicios de todos.
Gran lección urbana nos ha dado la vida, de que no podemos dar por sentado algo, que hoy representa el peor mal de las sociedades; las ciudades compactas son las que más han sufrido; nuestra ciudad extensa nos brinda seguridad. ¿Cuál deseamos en el futuro?— Mérida, Yucatán.
Arquitecto, especialista en Diseño Urbano
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