Razonando nuestra fe
Emmanuel Sherwell Cabello(*)
Estimados en Cristo:
Estamos palpando cómo la crisis del coronavirus ha expulsado a miles de personas de sus puestos de trabajo, y cómo van creciendo sectores de la población cuyo ingreso a caído a cero o cercano a cero porque no puede trabajar. El golpe se extiende duramente a la clase media.
Soy testigo de muchos testimonios donde esta situación ha tensado al máximo a muchas familias, y desde luego orfanatos, asilos, comunidades, adultos mayores de zonas urbanas. Si anteriormente tenían límites para satisfacer sus necesidades básicas, ahora son más evidentes.
A esto se suma la respuesta insuficiente de parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Desafortunadamente, hay muchas sombras en su política social y económica, y las ideas de progreso y bienestar que propugna muestran igualmente sus sombras.
Sé que en este contexto vuelven a emerger algunas preguntas fundamentales, que son mucho más concretas de lo que parecen a primera vista: ¿hasta cuando durará la crisis? ¿Tendremos un mejor futuro, para nosotros, para la familia y para los hijos? ¿En qué dirección orientar los esfuerzos para un resultado bueno y que nos permita salir adelante? ¿Qué nos espera tras el umbral de la pandemia?
Junto a tantos signos de preocupación y de intranquilidad por el coronavirus, no podemos decaer, y dejar crecer alrededor nuestro un cierto desierto espiritual. Nuestro tiempo requiere hacer una confesión clara, valiente y entusiasta de la fe. No podemos vivir una existencia achaparrada por la fragilidad y la carencia. La fe redime muchas cosas. En la fe Dios sale a nuestro encuentro, nos sostiene en el camino y no abandona.
Mantengamos viva nuestra fe. Dios escucha nuestra oración y nos ayuda en el momento oportuno, aunque la experiencia diaria parezca desmentir esta certeza.
Seminarista católico
