Importancia del periodismo

Por Guillermo Fournier Ramos (*)

La libertad de expresión y la libertad de prensa son derechos fundamentales de los que somos titulares las y los ciudadanos. Estos dos elementos son indispensables para el fortalecimiento de la vida democrática en cualquier país.

Uno de los talentos más preciados por la humanidad es contar historias. La capacidad de transmitir en palabras o letras los sucesos y fenómenos de interés para las sociedades es una habilidad que pocos llegan a desarrollar con maestría.

Por ello, los grandes novelistas cuentan con la facultad de trascender siglos, de la mano de la ficción contenida en sus publicaciones. Ellos se adentran en el mundo de lo imaginario para llevar nuestra mente a universos que nos fascinan y estimulan.

Sin embargo, existe otro tipo de sujetos igualmente (o más) diestros para narrar relatos: las y los periodistas, que son quienes nos cuentan aquello que es real, que nos impacta y, por tanto, nos debe importar.

Los periodistas y comunicadores en general son verdaderos garantes de los valores democráticos tan relevantes como la libertad de expresión y la libertad de prensa.

No debemos olvidar que los beneficiarios del ejercicio adecuado del periodismo somos todos como ciudadanía.

El poder de la información debe extenderse entre la población como impulsora para seguir avanzando en diferentes rubros, como la participación cívica y la rendición de cuentas. Hay que revalorizar el papel de las y los periodistas en este sentido.

Revolución digital

Es innegable que la revolución digital ha transformado la manera de hacer periodismo en las últimas décadas. Muchos medios han sido capaces de adaptarse a los cambios y repensar la generación de sus contenidos.

La era de la comunicación en masa parece haber llegado a un punto de declive y ahora los consumidores de información tienen intereses particulares que deben ser identificados.

Los retos

Nos encontramos en una etapa de transición, es cierto; sin embargo, la determinación, la sensibilidad social, la astucia y el talento, seguirán siendo aptitudes de todo periodista que aspire a trascender. Los retos son numerosos, empero, los principios y valores que nos han dejado por legado los grandes maestros, no deberán perder vigencia. Más aún, de estos principios y valores, dependerá el futuro del buen periodismo.

Cualidades

Para dedicarse al periodismo hace falta disponer de un amplio número de cualidades: es preciso tener una determinación implacable, ya que la experticia se alcanza con el paso de los años y las vivencias; se necesita de mucha sensibilidad social para abordar con tacto y responsabilidad los temas delicados que aquejan a las comunidades; exige astucia para llegar hasta donde está la noticia; y, claro está, pericia para saber comunicar y llegar a la audiencia.

Así, son muchos los jóvenes que se ven atraídos por la profesión del periodismo, aunque, eso sí, al poco tiempo se enteran de que se trata de un oficio bastante demandante. No obstante, a decir de varios amigos y amigas periodistas, la labor es sumamente gratificante, puesto que el cúmulo de memorias obtenidas, experiencias inolvidables y momentos vibrantes, es invaluable. El ejercicio de esta profesión brinda el privilegio de fungir como acompañante de la historia; en otras palabras, el periodismo es el presente de la historia.

Dimensión social

Sin duda, la dimensión social es parte fundamental de todo esfuerzo periodístico. A fin de cuentas, el auténtico periodista es aquel comprometido con acercarse al descubrimiento de la verdad, por muy complejo que sea este objetivo, dado que puede haber distintos enfoques respecto de una misma verdad, según el cristal con que se mire.

Por ello, el rigor de la profesión obliga al contraste de versiones, revisión de fuentes y una ardua labor de investigación. La orientación ética es la base del buen periodismo.— Mérida, Yucatán.

Fournier1993@hotmail.com

Licenciado en Derecho, maestro en Administración

 

 

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