Antes de la pandemia ya había una tendencia decreciente en el uso de autobuses urbanos y se ha acentuado desde entonces, advierte Marco Tulio Peraza Guzmán, profesor e investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
También destaca que el resentimiento social es palpable. “Las fallas en el servicio del transporte generan enojo entre los ciudadanos, quienes dependen de este medio para cumplir con sus actividades cotidianas”.
“La responsabilidad del sector público es garantizar que esto no suceda”, añade.
Al entrar en detalles sobre este punto, el entrevistado hace notar que, independientemente de quien propicie las fallas, abonan al enojo ciudadano al no tener alternativas económicas de movilidad para reemplazarlo.
“Su resentimiento se deriva de la carencia súbita que una suspensión del mismo que, al margen de desacuerdos de quienes tienen la responsabilidad de proporcionarlo, lo ponen en una situación de riesgo laboral o de inseguridad y rezago para cumplir con sus tareas cotidianas”.
“Es responsabilidad primordial del sector público velar para que esto no suceda”, asevera. “Sin embargo, esta no es la única fuente de insatisfacción social ni se circunscribe a esta coyuntura”.
Por ejemplo, señala, uno de los factores que impulsan esta desilusión en el uso del transporte masivo, que se traduce en su sustitución por el privado, es sin duda la creciente complejidad urbana de Mérida, asociada a su crecimiento, densificación y saturación vial.
Esto hace crecientemente disfuncional la operación actual centralizada de más del 90% del transporte público, según cifras dadas a conocer de manera reciente.
Más aún cuando se ha informado que cerca del 40% de sus usuarios usa medios que les permiten la circunvalación parcial de la ciudad, aprovechando los transbordos y las aún insuficientes rutas creadas a través de circuitos perimetrales, dice el investigador.
Éstas se constituyen principalmente por el Circuito Enlace en los bordes del centro urbano, el Metropolitano en la periferia interna de Mérida y el Periférico en su parte externa.
Peraza Guzmán explica que el Circuito Colonias al parecer solo se cubre parcialmente a pesar de ser un cinturón vial y las rutas que atraviesan la ciudad de extremo a extremo.
Los ejes troncales que parten de La Plancha hacia Umán, Kanasín o el norte de Mérida son todavía insuficientes para solventar las necesidades de transbordo que requieren rutas de circunvalación integral más diversificadas, que conduzcan a los subcentros urbanos periféricos, constituidos por las grandes plazas o equipamientos urbanos.
También que sirvan como alternativa a la forzosa recurrencia al Centro Histórico.
El profesor hace hincapié en la evidente necesidad de incrementar el traslado en circuitos perimetrales, que permitan conectar los sectores de la periferia intermedia como opción al tradicional trayecto radial centralizado.
Esta circunstancia fue la que llevó a la planeación de los Cetram (Centros de Transferencia Modal) no solo aquí, sino en las ciudades más grandes del país, dice.
“En Mérida se crearon en cuatro puntos geográficos, mayormente a la vera del Periférico, anexa además al ubicado en La Plancha y Teya”.
“A pesar de estar recientemente construidos, entraron en fase de congelamiento después de promoverlos como nodos de transbordo multimodal por la anterior administración, para que sirvan como estaciones de transbordo suburbano y urbano”, explica.
Ante lo ya planteado, el urbanista considera que son varios los factores involucrados que inciden en este problema, aunque por ahora se ponga énfasis en una falta de pagos y adeudos del gobierno del Estado a los concesionarios, o de éstos a los empleados, lo que pone en riesgo la operación del principal medio público de movilidad urbana.
“En términos prácticos, se trata de un problema de concertación económica, entre los sectores involucrados en la administración, servicio y operación del sistema”.
“Difícil de solucionar bajo las condiciones actuales de escasez de recursos públicos con que se cuenta para ello, pero sobre todo por la falta de voluntad para asimilar un proyecto que, al margen de qué administración lo haya concebido o iniciado, es hoy una realidad que requiere ser asumida y consolidada integralmente por el bien de los meridanos”, afirmó.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
Panorama de servicio
El sistema de transporte Va y Ven en Mérida atraviesa una situación compleja debido a una serie de factores.
50%
de las unidades paró sus operaciones el pasado martes 9 por una deuda de la ATY.
189
millones de pesos adeudados reclamaron los concesionarios a la Agencia de Transporte.
31
pesos por kilómetro era el anterior esquema de pago, modificado luego de un reciente decreto.
45
millones de pesos se necesitan para asegurar la operatividad diaria, afirman empresas.
12
firmas concesionarias del Va y Ven se reunieron días atrás con autoridades estatales.




