Responsabilidad en diciembre de pandemia

Ya es muy notoria en estas fechas la afluencia de gente en las plazas comerciales, en el centro de nuestra ciudad y en los vehículos en las calles y avenidas debido a las compras decembrinas, ante la cercanía de la Nochebuena y la Navidad.

Nuevamente las personas y las familias enteras, padres e hijos, salen como si la pandemia haya llegado a su fin y el virus exterminado.

Y hay que tener cuidado, porque el Covid-19 está presente y, aunque los fallecimientos han bajado en estos días, los altos contagios siguen presentes.

Se ha visto que después de algunas fechas conmemorativas y en las que por costumbre se reúne mucha gente, dos semanas después los contagios se incrementan. Por tanto, las autoridades están exhortando a no reunirse con amigos, conocidos y vecinos en los anexos de los hogares o en calles cerradas en estas festividades decembrinas, por los riesgos de contagios.

Hay que hacer conciencia de que son tiempos difíciles y deseamos salir de las casas y acudir a nuestros lugares preferidos, pero también es una realidad que el virus está presente y puede seguir causando daños a las familias, principalmente a las personas de la tercera edad y los pequeños.

Es arriesgado ir con toda la familia a las plazas y centros comerciales a pasear. No es momento de salir confiados y retar al Covid-19. En cualquier momento un descuido con el uso del cubre bocas y la sana distancia ante las aglomeraciones puede propiciar resultados lamentables.

Si ya se abrieron los comercios, bares, restaurantes, gimnasios y banqueteras, es necesario que vendedores y clientes manejen en forma estricta las normas sanitarias y no bajar los brazos ante esta contingencia sanitaria.

Sin embargo, es lamentable que en algunos de estos lugares se aglomeren las personas sin el respeto de la sana distancia o el uso del cubre bocas e incluso que en algunas cantinas no solamente se llenen, como antes, sino que surjan conflictos y enfrentamientos verbales y físicos que deriven en zafarranchos. Al violar las normas sanitarias se arriesgan a ser clausurados, como ya sucedió con algunos establecimientos.

Asimismo, algunos organizadores de fiestas también hacen de las suyas y realizan contratos de fiestas de más de 300 personas, que rebasan los límites de invitados establecidos. Estas normas no son del capricho de las autoridades sanitarias, municipales o estatales, sino vivimos situaciones complejas y peligrosas que deben hacernos reflexionar sobre la responsabilidad de todos en las acciones cotidianas.

No olvidemos que el Covid-19, aunque no nos guste y ya estemos cansados de tantas normas sanitarias, cambió nuestro estilo de vida en los hogares y fuera. No podemos reunirnos como antes en las casas para realizar fiestas, ni salir a otros lugares a festejar con muchas personas, pues hay riesgo de contagios, más si en los hogares hay padres de edad madura y abuelos de la tercera edad.

Si ahora no se pueden festejar los cumpleaños, los bautizos, las bodas, las posadas, la Noche Buena o la Navidad como antaño, es necesario pensar que mañana habrá otros momentos para hacerlo y con todos. Hay que adecuarnos a esta nueva realidad que vivimos y no desesperarnos para buscar reuniones frecuentes y festejar en este último mes del año.

La responsabilidad es de todos y debemos actuar con madurez y solidaridad en este mes festivo. Estamos en las mismas condiciones, unos más que otros, por el confinamiento de meses en los hogares —con los niños y adolescentes todos el día y con la pareja las 24 horas— lavándonos las manos, cambiándonos de ropa y mascarillas al llegar a casa y desinfectando alimentos y espacios cotidianamente.

Ahora que todo está abierto y funcionando, aunque con restricciones de horarios y número de personas, vamos a ser responsables y a salir protegidos y respetando la sana distancia.

Los jóvenes deben hacer conciencia de que tienen padres o abuelos de edad avanzada e incluso con algunos problemas de salud, por tanto es necesario cuidarse y no explayarse estos días en reuniones y fiestas, pues se han dado dolorosas historias en donde hijos o nietos han contagiado a papás y abuelos.

Este diciembre es para festejar con la familia nuclear y regalar buenos deseos, cosas manuales o presentes sencillos. Para los amigos y conocidos enviarles abrazos a la distancia y los mejores deseos. Además, con la tecnología actual se pueden acortar distancias y saludarse mirándose en los celulares o las computadoras.

Hay una luz en el horizonte con la vacuna contra el Covid-19, cuya aplicación ya se inició en algunos países y en el nuestro, según lo anunciado, comenzaará a fines de este mes en cinco etapas.

Este diciembre hagamos las festividades más familiares que nunca, sin olvidar las medidas sanitarias. Habrá tiempos mejores. No apaguemos esa luz de esperanza con irresponsabilidad.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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