La estación
Por Pedro Cabrera Quijano
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Él me enseñó, cuando 2020 se comenzó a llevar a los conocidos hasta acercarse a la familia, que una página editorial debe ser ajena a la sección de obituarios.
Sin embargo, en la primera Estación de 2021 es inevitable hacer una parada. Bajar un momento de este acelerado tren de vida, de los negocios, de los infinitos pendientes, del fuego amigo, de esta guerra permanente de los intereses ocultos, para dedicar unos minutos de reflexión sobre un ser humano que vivió en esta página.
Ángel Antonio Aldaz Góngora se nos adelantó a la casa del Señor el miércoles 13 reciente. Su obituario y las esquelas informaron sus principales datos históricos. Pero quienes tuvimos la dicha de ser incluidos en su primer círculo sabemos que faltan litros de tinta para escribir las enseñanzas de sus charlas, de sus proyectos.
Es curioso, en los pasillos de Megamedia encontré a mis mejores amigos, profesionales de la información con una alta calidad humana, ciudadanos con una gran conciencia social. De las prensas a la Redacción hay un equipo consciente de que Diario de Yucatán es más que un periódico.
En esos pasillos lo conocí. Con su inseparable sonrisa y mirada amigable, Ángel con su infinita paciencia me explicaba la importancia del manual de estilo de esa casa editorial, era pródigo en sus consejos de ortografía y sintaxis. Admiré la pulcritud de su redacción y su apego estricto a la objetividad en un género tan subjetivo como el de las opiniones.
Esta página era su casa; su pasión. Se concentraba con la dedicación de un escultor a una pieza de mármol. Con su cincel, dibujaba el ritmo y la cadencia a cada oración. Implacable, cuando detectaba un error en la fuente de información, no dudaba en consultar, no daba como un hecho cierto y verdadero el escrito frente a sus anteojos, a su mirada de niño.
Nos regaló una Navidad 2020 que marcó mi vida y la de mi familia: contra todo pronóstico resistió y sobrevivió sus días de hospitalización intensiva en el Covidario del Hospital Juárez del Instituto Mexicano del Seguro Social.
“Tengo información suficiente como para escribir una serie de reportajes de la vida en un hospital en tiempos de Covid-19, pero lo haré mañana…, hoy necesito descansar”, expresó al llegar a su casa.
No le dio tiempo. A las pocas madrugadas el pulmón exigió una ambulancia. Al UMAE. Intubación. Días de sobrevivencia. Cansancio. El mensaje de los hijos y los nietos por teléfono. La inevitable partida. El dolor. Una parte de mí en el osario familiar.
Las cifras
El manejo de cifras no puede normalizar el luto humano. En diez meses, las autoridades locales han reconocido más de tres mil muertes por Covid; como se sabe, la cifra real es mayor, pues algunos de esos fallecimientos fueron clasificados como paros cardiacos o pulmonías atípicas, entre otros eufemismos.
La partida de familiares, amigos, conocidos y vecinos en los últimos diez meses me han causado un profundo dolor, que agudizó el hasta pronto de Ángel en este inicio de 2021. Él y un servidor pronto rebasamos la frontera de la relación profesional y se conocieron nuestras familias. Su amor incondicional de padre es una lección que me llevo en el alma. Su precaria salud frenaba el ímpetu de sus proyectos, pero retomaba sus planes una y otra vez, sin queja alguna.
Más ingresos
Desde hace una semana, la Secretaría de Salud de Yucatán alerta de un importante aumento en los ingresos hospitalarios, derivadas de las festividades decembrinas, sus compras masivas, sus convivios con más personas de lo aconsejado en materia sanitaria.
No podemos bajar la guardia, debemos actuar con responsabilidad y acatar las medidas sanitarias para no comprometer la capacidad hospitalaria y, ojo: interrumpir la reactivación económica.
Con el arranque de las campañas electorales es necesario que las autoridades electorales sean muy estrictas en el respeto a la contingencia sanitaria, un respeto que al menos en Yucatán no han mostrado aspirantes a las próximas diputaciones y regidurías.
La salud no es un juego, menos la de los votantes: no pueden llegar las caravanas del oportunismo electoral a esparcir el mortal virus a la población de alto riesgo, en poblaciones rurales alejadas. Esta campaña electoral 2021 está obligada a ser diferente: debe respetar la salud pública, evitando acarreos y concentraciones que ya no forman parte de la nueva realidad.
Es ahí donde conoceremos a los políticos y a las agencias de mercadotecnia. El secreto está en competir con las nuevas herramientas tecnológicas pero diferente a los demás contendientes. Es subirse a los memes de moda, como cuando todos se remojaban durante las tormentas tropicales o cuando todos anunciaban en redes que resultaron positivos al Covid-19. Lo difícil es ser honesto: llevar una propuesta de solución concreta. Por ejemplo, alguien que se comprometa a problemas ciudadanos tan simples como los abusos de la CFE, los laberínticos trámites hacendarios o la ansiada movilidad urbana en la zona metropolitana de Yucatán.— Mérida, Yucatán
pedrocabreraq@hotmail.com
Empresario
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