Finanzas personales con Kóokay
Marisol Cen Caamal (*)
El pasado 14 de abril, a los 82 años falleció en prisión Bernard Madoff, orquestador del fraude piramidal financiero más grande de la historia.
Se estima que el fraude de Madoff ascendió a 65,000 millones de dólares en más de 136 países. Entre los 37,000 defraudados estaban multimillonarios, personas de la realeza, aristócratas, directores y actores famosos de Hollywood e instituciones financieras que habían invertido de manera directa en la firma de inversiones de Madoff.
Pero también había pequeños inversionistas que de manera indirecta tenían sus recursos en Fondos relacionados con Madoff.
Los esquemas piramidales también son conocidos como esquemas Ponzi, debido a que en los años 20 del siglo pasado un inmigrante de origen italiano llamado Carlo Ponzi cometió una estafa masiva en EE.UU. con un negocio basado en la compra-venta de cupones de correo postal, en el que ofrecía altos rendimientos que en realidad no existían.
La estrategia para pagarle a los viejos inversionistas consistía en la captación constante de nuevos inversionistas que generaban un flujo con el que se podían pagar los rendimientos prometidos.
Este tipo de esquemas se puede mantener siempre que haya un ingreso constante de nuevos inversionistas; sin nuevas personas aportando capital la pirámide se derrumba.
Del fraude de Madoff hay algunos aspectos que vale la pena analizar:
Empecemos por el orquestador de la estafa. Bernard Madoff nació en el seno de una familia judía humilde, se graduó en ciencias políticas y en 1960 fundó su firma de inversiones Bernard L. Madoff Investment Securities LLC.
Con el paso del tiempo se convirtió en una de las personas más destacadas en el ámbito financiero mundial, incluso llegó a desempeñarse como presidente no ejecutivo de la Bolsa de Valores Nasdaq. Madoff es una muestra de cómo el conocimiento especializado y el talento sin principios éticos pueden causar un enorme daño a la sociedad.
Algo que caracterizaba a Madoff era la manera en la que captaba inversionistas. No ofrecía sus inversiones al público en general, invertir con él era algo muy exclusivo y privilegiado. Millonarios acudían a clubes de golf con la esperanza de hablar con él y poner en sus manos sus inversiones.
Si bien los rendimientos que Madoff ofrecía no eran muy superiores a los del mercado, tenían la característica de que eran muy constantes y no presentaban la volatilidad que tenían otras inversiones del mismo tipo.
El error de los inversionistas fue confiar de manera ciega en una persona, solo por lo que representaba, sin preocuparse por tratar de entender mejor como funcionaban sus inversiones.
El regulador, en este caso, la SEC (Securities and Exchange Commission) cuya misión es proteger a los inversionistas y mantener la integridad de los mercados de valores en EE.UU., fue un órgano que demostró una gran incompetencia, ya que pesar de que hubo voces como la de Harry Markopolos, un exejecutivo financiero, que desde el año 2000 había denunciado las inversiones de Madoff como un posible fraude y solicitaba una investigación a fondo, fue totalmente ignorado.
El fraude de Madoff pudo continuar inadvertido, de no ser por la crisis de las hipotecas subprime del año 2008. Debido a esta crisis, la captación de nuevos inversionistas de la firma de Madoff disminuyó y muchos inversionistas solicitaron retirar los fondos invertidos, por lo que el esquema piramidal ya no pudo sostenerse. El 11 de diciembre de 2008 Madoff fue detenido y meses después, sentenciado a 150 años de prisión.
La gran lección que nos debió dejar la estafa piramidal de Madoff es que cualquier persona, sin importar la condición social o nivel educativo, puede ser víctima de una estafa financiera. La falta de conocimientos financieros puede tener costos muy altos.
Las estafas piramidales siguen presentes en la actualidad, como por ejemplo “La Flor de la Abundancia” y “La Ruleta” con las que se defraudó a un sector de la población.
Este tipo de fraude seguirá existiendo mientras haya gente sin principios éticos que quiera ganar dinero a costa de la candidez y la ignorancia de otras personas, y mientras no nos ocupemos de remediar nuestra ignorancia financiera.— Mérida, Yucatán.
marisol.cen@kookayfinanzas.com
kookayasesoriafinanciera
Profesora Universidad Anáhuac Mayab, presidenta del Comité Técnico de Responsabilidad Social del IMEF Yucatán
