Editorial

Mujer ejemplar

Mario Correa Ponce (*)

Con admiración y respeto

Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer a la señora Libia Novelo de Cáceres, por la estrecha amistad con uno de sus hijos.

La señora Libia desde muy joven se casó con el señor Mario Cáceres Bernés y de este matrimonio nacieron seis hijos.

Pero las cosas para ella no siempre fueron fáciles, ya que conoció de cerca el alcoholismo y el daño que puede hacerle esta enfermedad a la familia. Por su espíritu de lucha no se dio por vencida y buscó ayuda en Alanon (grupo de ayuda para familiares de quienes sufren alcoholismo).

Desde entonces su vida empezó a cambiar y encontró la fuerza para seguir adelante. Esta experiencia de lidiar de cerca con el alcoholismo la sensibilizó a estar atenta a las necesidades de las personas con esta enfermedad y desde hace muchos años ha sido parte esencial del patronato de Cottolengo.

Pero su labor no terminó ahí. Hace algunos años, al darse cuenta de que en el centro de la ciudad de Mérida vivían muchos indigentes sin techo y sin comida, se dio la tarea —con la ayuda de un grupo de personas— de reunir fondos para construir la Casa del Buen Samaritano, cuya misión es ofrecerles a los indigentes un lugar digno y seguro para dormir y con dos comidas calientes al día.

Creo que es importante mencionar que la señora Libia necesita una silla de ruedas para trasladarse de un lugar a otro, pero esto no ha sido un impedimento para hacer lo que más le gusta: ayudar al que lo necesita.

Por tal motivo, hace algunos años fue merecedora del premio Corazón de Oro que otorga la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias de Yucatán, A.C.

Gracias tía Libia por ser ejemplo e inspiración para muchos que como yo aspiramos tener un poco de tu valor y coraje para enfrentarse a las adversidades de la vida.— Mérida, Yucatán

mario.correa@marcotrade.com.mx

Empresario

 

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