Columna 7 Por Carlos Pacheco Coello (*)

En los momentos que actualmente estamos viviendo, existe la preocupación del futuro de nuestro planeta tierra, debido a que 18 millones de hectáreas forestales desaparecen cada año y la degradación de las zonas áridas está generando la desertificación de 8,600 millones de hectáreas.

Es decir que, aunque 15% de éstas se encuentra bajo protección de las autoridades gubernamentales de diversas naciones, muchos empresarios y terratenientes se están aprovechando de los terrenos ejidales los que compran muy barato y construyen obras suntuosas, vendiendo más caro dichos terrenos, los cuales son el verdadero pulmón de la ciudad, alegando que se van a crear más empleos “temporales” aumentando la plusvalía de la casas que están cerca, de las obras (ojo con el pago del predial) las cuales se hacen con frecuencia, sin realizar un estudio profesional integral que abarque los pros y contras los cuales, en opinión de muchos ciudadanos, no son necesarios.

Lo anterior preocupa en función de que la biodiversidad está en riesgo. La desforestación y la desertificación, generadas por las actividades humanas y el cambio climático, son grandes retos y han afectado el modo de vida de millones de personas en todo el planeta en su lucha para evitar la pobreza que sigue aumentando hasta caer en la extrema, lo cual se pone como pretexto con la pandemia actual, además de los huracanes y otros problemas climatológicos.

Para comprender, reflexionemos lo que se entiende como sustentable y sustentabilidad; ambos están enlazados y algunos opinan que son lo mismo. Hart (1995) considera que es muy importante el tener una estrategia interna de prevención de la contaminación y otra externa para la administración de la cadena de suministros de la materia prima hasta obtener el producto final. Sin embargo, a muchos terratenientes solo les interesa el ganar–ganar bajo la sombra del desempeño financiero. Lo anterior implica para ellos la reducción de costos ofreciendo productos de mala calidad, lo que no es correcto.

No se dan cuenta que a la larga sus empresas van a desaparecer al no tener consumidores por esos productos de altos precios y de una calidad pésima.

Por lo anterior, los empresarios y el gobierno deben tener visión de una mejora continua para ser sustentable y sostenible, es decir, seguir creciendo en forma continua para lograr una ventaja competitiva, lo que significa un imperativo, no una opción de estrategia.

La sostenibilidad se constituye en la capacidad de manejar los sistemas sociales funcionando a través de acciones que tengan claro un objetivo, es decir, redireccionar sus acciones para resolver la crisis ambiental y promover el desarrollo sostenible, lo que significa vivir en armonía con la naturaleza y la sociedad.

La pregunta es: a los empresarios tóxicos, a los terratenientes (lo cual es su obligación) ¿Será que les interesa crear beneficios a los ciudadanos de cualquier país? Si la respuesta es “No”, entonces estamos hablando de corrupción.

Recordemos que el ganar- ganar para otros significa el perder–perder.

Conclusión

Es importante el crear conciencia de que nuestro país o comunidad necesita obras que impliquen el vivir en un lugar donde se den las mejores condiciones para que la salud prevalezca ante los embates de los que se quieren llevar los dineros con el sudor del de enfrente. Urge castigar a los terratenientes para lograr el bien común.— Mérida

Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la Universidad Anáhuac campus Mayab

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