Engaño
El dictamen de la Fiscalía General de la República sobre la muerte del joven José Eduardo Ravelo dado recientemente le da un vuelco de 180 grados al caso y deja en evidencia a la Fiscalía estatal por las inconsistencias en las investigaciones realizadas.
Estos avances de la FGR sorprenden a muchos y muestran los enredos y confusiones que se pueden dar para alterar investigaciones y expedientes, desvirtuar sucesos, ocultar realidades, manipular a la justicia y buscar de forma rápida a culpables al presionar ilícitamente a testigos.
De acuerdo con la FGR, el joven murió de una neumonía mal atendida y no por golpes y tortura que presuntamente se atribuyó, al principio, a la policía municipal. Y esto nos deja más sorprendidos, pues en las investigaciones preliminares no se mencionó a la enfermedad como motivo primario del fallecimiento. ¿Un ocultamiento para desvirtuar lo sucedido?
Lo más grave señalado por las autoridades federales en las recientes declaraciones es que funcionarios de la Fiscalía General de Yucatán “falsearon dictámenes periciales y presionaron ilícitamente a testigos para proceder de manera penal contra los policías municipales que detuvieron al joven”.
Y esto le da otra dimensión al caso Ravelo y nos motiva a otras preguntas. ¿Por qué la Fiscalía alteró las investigaciones para culpar a los uniformados? ¿Qué buscaba con estas acciones ilícitas? ¿Por qué esta manipulación de la justicia? ¿Se buscaba perjudicar políticamente a alguien?
Esto es un abuso de autoridad y manejo arbitrario de la justicia para engañar a los ciudadanos. La sociedad toda hizo una defensa cerrada por el supuesto abuso policiaco que se presentaba por los informes malintencionados y la alteración de la realidad.
Asimismo, ante estos ilícitos hechos la FGR señaló que ejercerá acción penal en contra de tres funcionarios de la Fiscalía yucateca y continuará investigando una posible negligencia por médicos del Hospital O’Horán.
De acuerdo con la exhumación del cadáver, la necropsia, de informes de la Policía Federal Ministerial, decenas de testimoniales, 45 periciales en medicina forense, química, genética, mecánica de lesiones, criminalística, audio, video, informática, entre otros, los resultados fueron que el joven no fue torturado, sino que la neumonía se le complicó, más al ser mal atendida.
Ante esto, la Fiscalía es puesta ahora en la silla de los acusados. Es reprobable que las autoridades encargadas de procurar justicia expedita alteren escenografías, manipulen pruebas y presionen a personas para testificar y así encontrar rápidamente a “culpables”.
¿Qué sucede con los fiscales? El poder los envuelve y pierden el rumbo de la justicia. Recordemos que hace exactamente un año el entonces fiscal, Wilbert Cetina Arjona, renunció ante diversas acusaciones por influyentismo, relaciones muy cercanas con personas denunciadas por tráfico de tierras, audios que mostraban su deseo de “hacer lana” y manipular jueces e incluso al mismo gobernador con el poder que ostentaba, pero también por el conflicto que sostenía con el jefe policiaco estatal.
Empero, a un año de distancia no hay investigaciones sobre estos abusos, influyentismos y otras irregularidades. El silencio es el mejor aliado a pesar de tantas declaraciones del gobernador sobre la lucha contra los abusos, la corrupción y la no impunidad.
Ahora, con el dictamen de la FGR la Fiscalía estatal está en la mira y funcionarios de esta dependencia y el fiscal quedan de nuevo expuestos ante las serias acusaciones en su contra. Alterar pruebas, inventarlas, fabricar testigos y ocultar información son delitos graves, más cuando son las personas encargadas de manejar las leyes con trasparencia y otorgar una justicia sin dobleces, ni engaños.
El fiscal y algunos funcionarios engañaron a la sociedad y mostraron resultados distintos que confundieron y causaron serios problemas. ¿Qué decirle ahora ante este circo montado a una madre que sufre? ¿Qué decirle a los ciudadanos? ¿Qué seguridad tenemos los yucatecos al enfrentarnos con las leyes y la justicia?
Este caso que sacudió a los yucatecos toma un rumbo diferente al descartar golpes y tortura como causa de la muerte del joven y las acusaciones graves a la Fiscalía por falsear dictámenes periciales y presionar ilícitamente a testigos.
La Fiscalía, una vez más, queda reprobada. ¿Cuántos casos habrá con alteraciones y manipulación de pruebas? La procuración de la justicia queda con muchas dudas en la entidad ante este circo, maromas y teatro para engañar a la sociedad. Ya no más fiscales con ambiciones de poder, que desvirtúen el camino de la justicia y sólo estén pensando en “hacer lana”. Cero y van dos. Ahora ir por un tercero.— Mérida, Yucatán.
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
