• Familias desplazadas extienden las manos mientras esperan a recibir donativos de alimentos en un campamento, tras huir de los bombardeos israelíes en el sur de Líbano
  • Policías pakistaníes en un puesto de control, tras intensificarse las medidas de seguridad ante la visita de las delegaciones de Estados Unidos e Irán a Islamabad, ayer. A la izquierda, vecinos cerca de coches y edificios calcinados donde se produjo el ataque aéreo israelí en Beirut, Líbano
  • Personas se reúnen el viernes 10 de abril de 2026 cerca de coches y edificios calcinados, en el lugar donde se produjo el ataque aéreo israelí del miércoles, en Beirut, Líbano. (AP Foto/Emilio Morenatti)

DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP).— El frágil alto al fuego en Irán se mantiene bajo tensión mientras continúan los movimientos diplomáticos y militares en la región.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, viajó ayer viernes a Pakistán para sostener conversaciones con funcionarios iraníes, en un intento por avanzar hacia un acuerdo más amplio que ponga fin al conflicto bélico, aunque persisten múltiples obstáculos.

Las negociaciones enfrentan condiciones estrictas por parte de Teherán, que exige el cese de los ataques israelíes en Líbano antes de iniciar el diálogo. Al mismo tiempo, Washington considera que Irán tiene un margen limitado de presión, centrado principalmente en su capacidad de restringir el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio petrolero mundial.

En paralelo, la violencia continúa en la región. Kuwait denunció ataques con drones atribuidos a Irán y sus aliados, aunque la Guardia Revolucionaria negó responsabilidad. Estos episodios reflejan la persistencia de acciones indirectas que complican cualquier intento de estabilización.

A pesar de este contexto, los preparativos para el diálogo siguen en marcha. Delegaciones de ambos países se trasladaron a Islamabad con equipos políticos, militares y técnicos, aunque Irán advirtió que solo negociará si se cumplen condiciones previas, como avances en acuerdos ya planteados.

Entre esos puntos pendientes se encuentran la implementación de un alto el fuego en Líbano y la liberación de activos iraníes bloqueados, elementos que Teherán considera indispensables antes de iniciar conversaciones formales con Washington.

Las negociaciones entre Israel y Líbano igual avanzan, con planes de iniciar conversaciones directas en Washington. El fin sería desarmar a Hezbolá y establecer relaciones más estables, aunque la continuidad de los ataques israelíes amenaza con sabotear el proceso.

Los enfrentamientos han dejado un saldo devastador, especialmente en Líbano, donde bombardeos recientes causaron cientos de muertes y destrucción masiva.

La población civil enfrenta pérdidas materiales severas, en medio de desplazamientos masivos y una crisis humanitaria creciente.

El estrecho de Ormuz se mantiene como un punto crítico del conflicto. El control iraní sobre esta vía ha reducido drásticamente el tránsito marítimo y provocado un aumento significativo en los precios del petróleo, generando impactos globales en los mercados y la economía internacional.

En el ámbito político, Estados Unidos insiste en limitar el programa nuclear iraní y eliminar sus capacidades para desarrollar armas atómicas. Sin embargo, Irán sostiene que su programa tiene fines pacíficos, lo que mantiene abiertas profundas diferencias entre ambas partes y dificulta un acuerdo duradero.

El conflicto ha dejado miles de muertos en varios países y ha involucrado a actores internacionales, incluyendo el uso de drones iraníes en otros escenarios. Esto evidencia la expansión regional del enfrentamiento, así como la complejidad geopolítica que rodea cualquier intento de solución definitiva.

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