El desabasto de medicamentos en la 4T, crónica de un desastre anunciado

Los hombres de Estado son como los cirujanos: sus errores son mortales —François Mauriac

Hace unos días, en una de sus conferencias mañaneras, el señor presidente, al parecer dio un manotazo sobre la mesa a sus huestes al exclamar: “No debe de haber ninguna excusa para tener todos los medicamentos gratuitos, porque nos alcanza con el mismo presupuesto que antes, porque era muchísimo lo que se robaban, entonces es un asunto de eficiencia, de aplicarnos, que no nos falten los medicamentos y es un compromiso y yo soy muy perseverante, terco, no se me olvidan las cosas”.

Yo agregaría que además es muy obstinado, tomando el calificativo como un grado más superlativo de su tozudez, en el sentido de mantenerse excesivamente firme, sin aceptar otras alternativas y menos, dar un paso atrás cuando las cosas no le salen bien.

Volvió con la misma arenga a decir que: “cómo es posible que las Sabritas o las aguas industrializadas lleguen hasta la comunidad más apartada y los medicamentos no”.

Tremendo error de entrada: ¡cómo comparar alimentos y más aún los llamados “chatarra” con medicamentos!

Insiste en que ya se resolvió el problema del monopolio que existía porque solo se le podía comprar medicamentos a 10 empresas y no se podía hacerlo en el extranjero.

Es ya más que evidente que al Sr. Presidente el tema del monopolio le da tanto escozor que a veces confunde lo que es una industria eficiente con una empresa acaparadora.

En otras ocasiones he abordado el tema de los intermediarios, este esquema de comprar para vender al sector salud, y también al privado, en donde, por cierto, laboratorios Pisa tenía dos de estos, y el por qué de lanzarse contra ellos por obtener beneficios, que para la 4T son resultados de prácticas corruptas y acaparadoras.

El esquema de las llamadas compras consolidadas que manejaba el IMSS, aun con sus períodos de altibajos, cumplía con el cometido, y hasta en sus peores momentos nunca llegó al grado de desabasto y escasez de medicamentos e insumos como los actuales. Un esquema bien controlado, que junto con las disposiciones de la Cofepris para garantizar la elaboración de los llamados Genéricos Intercambiables, detonó el crecimiento de la Industria Farmacéutica Nacional hasta lograr que en 2018 representara el 6% del PIB manufacturero.

Con la llegada de la 4 T, las compras pasaron a las manos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (esto ocasionó, entre otras cosas, la renuncia de Germán Martínez a la dirección del IMSS).

El golpeteo de la presente administración dirigió sus baterías a laboratorios Pisa, con la clausura de sus plantas, siendo éste el principal elaborador de medicamentos oncológicos, lo que condicionó inicialmente la escasez del metotrexate y después de los demás medicamentos producidos, ya que en términos globales se calcula que esta empresa era la proveedora de casi las 3/4 partes del cuadro básico que manejaba el Sector Salud. Por cierto, laboratorios Pisa es de los pocos en el mundo que produce metotrexate, literalmente hablando en “cantidades industriales”.

Recordemos que una de las estrategias que se implementó fue acudir a la ONU a fin de ser intermediarios en las compras, con el argumento de evitar actos de corrupción; maniobra turbia, considerando que el Instituto Federal de Acceso a la Información( IFAI) aseguró que el Presidente blindó a esta oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) para que no se tenga que rendir cuentas por la compra consolidada de medicamentos de 2021 a 2024; son cerca de 6 mil 500 millones de dólares de recursos públicos, de los cuales no tendremos acceso a la información sobre su manejo y destino final.

En el convenio del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) con la UNOPS, ésta última no tendrá por qué rendir cuentas, simplemente: cero informaciones.

Aunque luego aclaró que no fue regaño, el Presidente al fin reconoció que existe un desabasto de medicamentos y le dio un “jalón de orejas” al secretario de Salud, el Dr. Jorge Alcocer, y a Juan Ferrer, del Insabi, porque según él, debido a este problema no puede dormir tranquilo, sabiendo que faltan medicamentos.

Entonces es para pensar: ¿qué pasó con lo que dijo el Dr. Alcocer el pasado mes de julio?, quien soltó en una mañanera: “Señor Presidente, pueblo de México, podemos decir que lo logramos” y se refería a que el tema estaba superado, además de haber lanzado dolorosas indirectas en relación con las peticiones de los padres de niños con cáncer y todos los pacientes que han sufrido por este desabasto, presumiendo un ahorro de millones de dólares, obviamente sin mencionar los miles de pacientes fallecidos como consecuencia de este incalificable desabasto, sobre todo los niños con cáncer. ¿A poco ya se terminó en casi 4 meses lo adquirido?

Mal y de malas, el Sector Salud golpeado en todos los flancos: desaparición del Seguro Popular, erradicación del esquema para adquisición de medicamentos e insumos, ataque frontal a la Industria Farmacéutica Nacional, recorte de personal de salud, desabasto indiscriminado de medicamentos e insumos para el Sector Hospitalario, aumento de plazas de médicos residentes sin aumentar instalaciones hospitalarias…y ya no entremos al tema del manejo de la pandemia.

Urge al señor Presidente que se solucione el problema del desabasto, sin excusas, porque no puede dormir tranquilo; habría que decirle, con todo respeto, que mejor no recurra al alprazolam, porque al igual que otros inductores del sueño, también está en la lista de desabasto.

Lo dijimos hace unos meses: el desastre que se avecina ya está aquí, pero puede empeorar. Me he puesto a pensar que si después del regaño renuncia el Dr. Alcocer, lo sustituiría el Dr. Hugo López Gatell, creo que también ya no podré dormir tranquilo… ¡y no hay alprazolam!— Mérida, Yucatán.

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Médico y escritor

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