Invasiones y faltas de respeto a la ley y a las autoridades
Con cientos de miles de migrantes que llegan a nuestro país en grupos numerosos, se ha dejado sentir cierta preocupación tanto de autoridades como de habitantes de las ciudades a donde arriban.
¿Por qué hasta ahora la preocupación? Me pregunto; si, desde que llegó la primera caravana al país ya se veía venir el problema. “Abrir” la frontera sur a extraños, permitirles la entrada sin llevar un estricto control como lo hicieron, provocaría tarde o temprano un problema serio.
Esos problemas empezaron desde el ingreso a nuestro país de miles de extranjeros cuyo deseo único es llegar a Estados Unidos. Hemos observado a través de los noticieros la violencia con que actuaron en contra de empleados y autoridades. No han respetado nuestras leyes ni a las autoridades.
Vienen engañados la mayoría de ellos por quienes actúan para su propio beneficio. Les ofrecen llevarlos al país que desean llegar y en el que —les dicen— se gana mucho dinero. Ilusionados se enfrascan en la gran aventura que les ha de costar muchísimo. Nada es gratis y quienes les ofrecen una vida mejor, cobran grandes cantidades en dólares.
Son grupos delictivos que en realidad “venden” una gran mentira, una burla, una pesadilla en vez de un sueño o una ilusión.
Eso, sin duda, es criminal de quien actúa como de quien tolera o propicia con su absurda “tolerancia” el tráfico de seres humanos.
El gobierno, las autoridades ¿desconocen la situación migratoria actual? ¿Por qué han permitido el ingreso de miles de extranjeros a nuestro país? ¿Por qué no hay un control tan necesario como exigido? ¿Visa de un año? ¿Acaso no iban en tránsito por el país? ¿De qué van a vivir en territorio nacional?
Los efectos de una pésima política migratoria del gobierno actual se están dejando sentir. Ciudades de la franja fronteriza son las más afectadas por razones obvias. Su posición geográfica con Estados Unidos las convierte en lugares clave para los propósitos de los grupos que promueven la inmigración.
La presencia de miles de desconocidos solo viene a alterar el orden en las ciudades de ambos lados y a ocasionar incomodidad y riesgos para sus habitantes.
Riesgos, sí, cuando gente extraña se van posesionando de los espacios en tu ciudad, en la mía, en la de todos. Incomodidad al ir a un establecimiento y encontrar estacionamientos o banquetas ocupadas; la escena se repite y va en aumento.
Buenas personas quizás, aunque no todas. Porque la gente que invade propiedades y provoca enfrentamientos con autoridades no puede ser digna de consideración sino de que se le aplique la ley. Sin embargo, eso no sucede.
No se entiende por qué en plena pandemia se ha permitido tanto desorden. Retrocedamos en el tiempo desde la llegada de la primera caravana. ¡Qué euforia! de la entonces secretaria de Gobernación, doña Olga Sánchez. Emocionada viajó a Chiapas para agitar su brazo y darles la bienvenida a los miles de inmigrantes con un ¡Sí se pudo!
Yo, aún me pregunto: ¿Qué fue lo que se pudo? ¿Acaso ella promovió la caravana? ¿Les consiguió visa de trabajo en Estados Unidos? ¿Les dio trabajo aquí en México cuando millones de mexicanos carecen de uno?
Se abrieron albergues donde se les dio techo y alimentos. Sin embargo, protestaron porque en el platillo les agregaron frijoles y a ellos no les gustaban. ¡Qué bárbaros! Los frijoles son parte de la dieta del mexicano, sea pobre o rico. Además de deliciosos los frijoles son una fuente importante de proteínas.
Se ha dicho que los inmigrantes vienen huyendo de la miseria, de la falta de oportunidades en sus países, de la violencia, entre otras cosas. Lo que hemos observado es que se desperdicia mucha comida que se les proporciona. Y que ellos, están ocasionando actos de violencia al agredir a las autoridades, al ingresar a la fuerza a nuestro país porque vienen en grupos numerosos y no respetan a nadie.
Violencia también al ocupar propiedades privadas y poner en riesgo a los dueños o vecinos.
La llegada de caravanas de inmigrantes es preocupante y si el gobierno no hace algo para frenar el ingreso de esas personas a territorio nacional, quedará demostrado que es incompetente para actuar y prefiere poner en riesgo a los mexicanos.
Nos queda claro que Estados Unidos no les abrirá su frontera de inmediato a quienes vienen aleccionados y engañados. Niños solos deambulando por los puentes internacionales alentados por adultos; o bien mujeres embarazadas que pretenden cruzar para que su hijo nazca en territorio estadounidense.
México no tiene por qué hacerse cargo de un problema que tiene su origen en otro país sea de Centroamérica o de cualquier otro. Lo correcto es que los permisos, visas de trabajo o cualquier trámite, se debería hacer desde su país de origen. De lo contrario, promoviendo caravanas, lo único que se está logrando es que esa problemática nos invada, se incremente y nos afecte a todos los mexicanos.— Piedras Negras, Coahuila.
cholyngarza@yahoo.com
Periodista
Quienes les ofrecen una vida mejor, cobran grandes cantidades en dólares. Son grupos delictivos que en realidad “venden” una gran mentira, una burla, una pesadilla en vez de un sueño o una ilusión
