“Los que no tienen hijos ignoran muchos placeres, pero también se evitan muchos dolores”, Honorato de Balzac

“Los hijos son un obstáculo para el proyecto de vida”…esta fue la primera vez que tomé en serio una frase de estas características, posiblemente por el hecho de que venía de un millennial muy cercano a mí.

Las causas parecen que pudieran ser múltiples, pero el hecho de no querer formar familias con hijos, pareciera otra característica de esta generación, que partiría con otra sentencia: “el matrimonio es una institución en decadencia”.

Lo cierto al caso es que desde hace unos años, y a partir de esta generación, es muy común el ver familias sin hijos que son sustituidos por mascotas, por antonomasia son los perros y los gatos los elegidos, y a quienes las personas tratarán como sus hijos, de aquí los términos “perrhijos o gathijos”.

Y aquí veremos de todo: parejas que tratan a su mascota como su hijo y desde cachorros si es factible los criarán con biberón, les darán su alimento en forma de papillas, no solo se limitarán a un baño semanal, de ser posible todos los días incluyendo, por ridículo que pareciera hasta cepillado de dientes. Muchos comparten la cama con sus hijos no humanos. Los visten, les colocan camisetitas, les prenden lazos en las orejas, si son de razas pequeñas no se limitan a la cadena para pasearlos, de preferencia los transportarán en estas bolsas tipo canguro o en carriolas.

Serán más que disciplinados con la visita al veterinario con un meticuloso registro de vacunas; por supuesto festejos de cumpleaños que incluye invitar a otras parejas para que lleven a sus mascotas.

Se dirigirán a ellos con expresiones como: “ven con mamá”, “¿dónde está papá”, pero además procuran llevarlos a sus eventos sociales, donde les sea permitido, y desde luego ocuparán un asiento en el carro; serán llevados a plazas y restaurantes en donde se les permita estar o como ya ocurre en algunos lugares de Estados Unidos y Europa, a restaurantes que cuentan con un anexo exclusivo para mascotas, como si fuera una estancia de juegos infantiles, y ni que decir cuando se acerca el final, con exequias, en algunos casos incluso sesiones al psicólogo para superar el duelo; esto último común para cualquiera que ame a su mascota, por supuesto. Esto conlleva un patrón similar con los gatos, desde luego con las diferencias en su conducta.

Cuidados

El cuidado hacia las mascotas es en realidad meticuloso, en muchos casos con castración incluida para evitar gatos en destrampe o ligadura en perritas, por el aquel de no cruzarla a menos que se les case como se debe, así de literal y desde luego con alguien de su clase, perdón pedigrí.

Además sin olvidar algo de gran importancia: las cascadas de imágenes que irán a las redes sociales para compartir los momentos felices con sus perrhijos o gathijos. Todo lo anterior en lo que concierne al amor hacia los animales no solo no es condenable, lo comparto, yo soy también muy animalero.

No critico en lo absoluto esta conducta, soy muy respetuoso, cada quien su vida. Simplemente trato de poner en perspectiva un fenómeno cada vez más frecuente en las parejas jóvenes y sobre todo en esta llamada también generación “Y”; este otro modelo de familia rompe con los cartabones tradicionalistas, lo cual es común en los millennials y puede responder también a una percepción de la precariedad que no están dispuestos a vivir, y que es obvio aumentarían con la educación y crianza de un hijo, y lo que también es común, la negativa a compromisos que saben no pueden ser sorteables.

¿Pero existe algún efecto negativo en las mascotas?, los expertos coinciden en que sí, desde una dependencia que altere la conducta propia del animal, trastoque este concepto de la manada, hasta situaciones serias de adaptabilidad a su entorno.

“Muchas parejas no tienen hijos porque no quieren o tienen solamente uno porque no quieren otros, pero tienen dos perros, dos gatos (…) Sí, perros y gatos ocupan el lugar de los hijos. Sí, hace reír, lo entiendo, pero es la realidad. Y este hecho de renegar de la paternidad y la maternidad nos rebaja, nos quita humanidad, la civilización se hace más vieja”.

Lo anterior fue expresado a principios de este año por el papa Francisco al hablar de este que ya es un fenómeno social.

Pero mientras vemos esta tendencia en las nuevas generaciones, no puede dejar de ser preocupante la fobia a esta paternidad, llámese desapego y algunas conductas que ocasionan un desconcierto, y en donde las redes sociales parecen ser hoy en día las que determinan que modelos se tendrían que imitar o condenar.

Todo lo anterior lo he expuesto con el fin de contrastarlo con dos hechos recientes protagonizados por políticos jóvenes, ambos además gobernadores y que bajo la perspectiva de mucha gente, con fines propagandísticos muy ajenos a los intereses reales de los menores. El primero ocurrió hace unos días, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, y su esposa Mariana Rodríguez se volvieron tendencia en las redes sociales, cuando sin el debido protocolo sustrajeron a un pequeño niño de una estancia, con el objetivo de tenerlo un fin de semana para una “convivencia familiar”.

Esta adopción fugaz, temporal o pasajera no existe. Esta especie de jugar a ser papás no sería tan grave si no viniera de quien viene, en este caso un gobernador en funciones que a pocos meses de iniciado su mandato es más reconocido por lo que trasciende con su esposa en las redes sociales, que lo que atañe a su papel de mandatario, pero esta conducta busca ser indulgente cuando actúan como padres amorosos (que no dudo puedan llegar a serlo) y genera a todas luces sentimientos encontrados, sobre todo si pensamos en las consecuencias que pudiera haber en el futuro del pequeño.

El segundo protagonizado por la gobernadora de Baja California Norte Marina del Pilar Ávila Olmeda. Subió a Facebook un vídeo de menos de un minuto, en el cual está con su bebé en brazos (que por cierto nació en California) recorriendo su oficina del palacio de gobierno, hablándole cariñosamente, diciéndole: “aquí trabaja mamá” hasta que se detiene frente al retrato del presidente Andrés Manuel López Obrador para decirle: “Mira, él es el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador…él es el mejor presidente que ha tenido nuestro país”… , como dirían mis amigos del norte: “Hágame usted el refabrón cavor”, que necesidad de exhibir así a esta criatura.

Derechos

En 1989 se firmó en la ONU la Convención sobre los Derechos del Niño. Modificados en 2000, fueron adoptados y adaptados en 194 países. Son Diez; el segundo se refiere al interés superior del niño: cualquier decisión, ley o política que pueda afectar a la infancia tiene que tener en cuenta qué es lo mejor para el niño. Creo en este sentido sería conveniente legislar, a fin de encontrar un mecanismo o leyes que protejan a los niños de los políticos, aunque a veces sean sus propios padres.—Mérida, Yucatán

arredondo61@prodigy.net.mx

Médico y escritor

 

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